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análisis de hardware

Nintendo Classic Mini: Super Nintendo Entertainment System - Análisis

Hemos pasado unos días con la nueva consola de Nintendo. Te traemos toda la información y detalles tras lo que hemos experimentado con la Classic SNES Mini.

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Todos y cada uno de nosotros -y nos referimos tanto a los miembros de Gamereactor como a cualquiera que esté leyendo estas líneas- hemos crecido con Nintendo de alguna manera. Ya fuera aquella consola que probabas en casa de tu amigo del cole de cuando en cuando, la máquina que te prestaba tu tío con unos cartuchos, o incluso el alquiler de una semana que se estilaba por la época. El caso es que todos nos hemos encontrado con Mario y compañía en algún punto de nuestras vidas. Por supuesto, también estáis todos aquellos que os enamorasteis de los videojuegos precisamente por culpa de Nintendo, de sus consolas, de sus juegos y de sus coloridos mundos virtuales.

Cuando se lanzó la NES Mini hace un año, nos ofrecieron poder volver a mirar a nuestra infancia a través de una ventanita, y a los fans del retro-gaming les dieron una pieza de coleccionista enormemente atractiva, con una selección de clásicos tan brillantes como antiguos. Fue un éxito sin precedentes. El objeto de deseo se hizo viral, la demanda fue abrumadora (colapsando las reservas) y lógicamente Nintendo quiere ahora repetir la jugada en un punto de interesante contraste: el revuelo no puede ser el mismo, pero los títulos pertenecen a una época dorada, cuando ya alcanzaban una calidad y complejidad casi perennes.

En cuanto a diseño, no obstante, casi que preferimos a su predecesora, tan cuadradota, tan ochentera, con esa forma de caja tan básica. La Nintendo Classic Mini: Super Nintendo Entertainment System (que a partir de ahora llamaremos SNES Mini para los amigos) es más delgada, más fina y redondeada, menos brutal y conceptual que la maquinita del año pasado, quizá perdiendo algo del encanto vintage por el camino. Aun así nos encanta, y la miniatura te quedará igual de molona cuando la devuelvas a tu estantería después de cada sesión de juego.

¿Puede ser un diseño retro-mini más encantador?

Quitando ese diseño tan mono del hardware de la SNES mini, la verdadera esencia y el éxito de esta consola se encuentra en su software. Notarás el paso de los años por muchos de sus juegos, te toparás con algunas mecánicas del todo anticuadas, pero, de nuevo, la calidad y complejidad que ya conseguían en los años 90 simplemente no estaban al alcance de la NES Mini. Y aunque es cierto que la mayoría de los juegos no pueden compararse con sus equivalentes modernos -por ejemplo títulos como Shovel Knight imitan el estilo pero se dejan jugar como es esperable hoy en día- su variedad y transcendencia hacen que merezca la pena rejugar casi todos. Y además del valor histórico, la diversidad general en cuanto a géneros ofrece experiencias para casi todos los gustos.

Los amantes de la velocidad tienen dos exponentes del género de las carreras en sus primeras encarnaciones verdaderamente emocionantes, como son Super Mario Kart y F-Zero. Ambos imitaban el 3D 'tumbando' los sprites con una técnica pionera, y siguen emocionando cuando quieres arañar unos segundos al doblar cada curva (el juego del Capitán Falcon en particular tenía unos gráficos casi impensables para una consola de la época). También debemos destacar en el sentido visual y de pilotaje Star Fox (y Star Fox 2, un juego desarrollado en los 90 pero que debuta oficialmente ahora, en esta consola, en 2017), pues también te ponen a los mandos de un vehículo y también rompieron con sus gráficos poligonales, si bien en este caso se trata de disparar a las naves enemigas por los cielos del sistema Lylat.

Tenemos que reconocer sin embargo que en todos los días que hemos jugado a SNES Mini para esta review donde más horas hemos invertido de lejos ha sido en Super Mario World, un plataformas eterno que aún consigue, de algún modo, sentirse fresco y divertidísimo. Es un glorioso viaje nostálgico, y ponerlo al lado del también incluido e igual de sobresaliente Super Mario World 2: Yoshi's Island supone toda una clase maestra del género. Por otro lado, por mucho que Super Mario RPG: Legend of the Seven Stars no saliera en su día en Europa y tenga un gran valor documental (también es la raíz de las subseries Mario & Luigi y Paper Mario), no hemos terminado de disfrutarlo y no creemos que nos lo vayamos a pasar en 2017. Como nos ocurre a nosotros, también es natural que no disfrutéis a tope todos, todos los clásicos.

Si aún conservas tu Super Nintendo con Killer Instinct y/o Chrono Trigger, tendrás que sacarla para jugarlos, pues no vienen en la Mini.

A la hora de repartir yoyas, y a falta inexplicable de Final Fight, siempre podéis pasarlo en grande con el original y ágil Super Punch-Out!!, pero es evidente que aquí el rey de las tortas es Street Fighter II Turbo, un juego que no necesita presentaciones y que sigue funcionando fino, fino, ya sea contra la máquina o a dobles. Siguiendo con la acción arcade están Mega Man X y Contra III: The Alien Wars (Super Probotector: Alien Rebels), dos joyas de tiros de desplazamiento lateral que además impresionan al compararlos con sus predecesores de la NES Mini. Y lo mismo pasa con Super Ghouls 'N' Ghosts, una versión muy mejorada del original que destaca por sus gráficos de recreativa.

Hasta ahí para partidas más rápidas, pero si buscas aventuras épicas mucho más largas también tienes donde elegir entre la crème de la crème de la época. Porque The Legend of Zelda: A Link to the Past sigue siendo uno de los mejores de la serie (y definió cómo serían todos sus sucesores hasta Breath of the Wild), y porque ya en terreno RPG están los queridísimos Final Fantasy III, Secret of Mana (justo cuando le están haciendo el remake) o Earthbound (Mother), en el que tuvo un papel clave como programador el gran Satoru Iwata.

Para dar saltos de alegría no solo tienes a Mario. Donkey Kong Country todavía parece un juego demasiado impresionante y trascendente para su generación (aunque en nuestra opinión la segunda parte es aún mejor y no viene incluida), y jugarlo de cabo a rabo sigue siendo una delicia. Kirby Super Star es una colección de minijuegos de la bola rosa, pero preferimos el también incluido y fabulosamente raro Kirby's Dream Course, con una propuesta de golf en uno de los juegos más singulares del catálogo.

¿Nos dejamos lo mejor para el final? Algunos lo dirían, pues nos faltan dos exponentes que acabaron fusionando un género propio. Por un lado Super Castlevania IV, que se ve fantástico con sus gráficos que definieron una era y una banda sonora igual de memorable. Por otro lado, el otro bombazo que conformó lo que hoy se conoce como el diseño 'metroidvania': Super Metroid, uno de los mejores juegos de la historia que cualquiera disfrutaría en cualquier momento, pero que ahora llega justo cuando su protagonista acaba de volver por todo lo alto con Metroid: Samus Returns y mientras Metroid Prime 4 sigue en desarrollo para Switch.

Levanta la tapita para encontrar los puertos de Wii.

Por lo tanto, habiendo jugado a cada una de las joyas incluidas en esta cajita que es la SNES Mini podemos decir que hay algunos títulos realmente brillantes y atemporales, ofreciendo incontables horas de diversión clásica para los fans nostálgicos. Como pasó con la NES Mini, muchos de los juegos aquí presentes son exponentes que definieron o redefinieron sus respectivos géneros para los años venideros, y su importancia colectiva no puede subestimarse.

Además y muy importante, de nuevo la emulación parece muy correcta y cuidada en líneas generales, tanto a nivel de rendimiento como de calidad visual. Siguen estando ahí los distintos filtros y formatos (4:3, Resolución Original Pixel Perfect y Televisor Antiguo CRT, el último por si se ve demasiado bien para tu gusto). Si añades los puntos de suspensión para poder mantener el progreso más cómodamente y la nueva opción de rebobinado, junto a los rápidos menús de selección y las distintas cortinas y marcos, tendrás una forma mucho más aseada y accesible de acceder a todo el catálogo.

El éxito de la NES Mini tuvo mucho que ver con la nostalgia (y quizá con ser la más buscada por su falta de stock), pero diríamos que la SNES Mini ofrece mucho más por su catálogo muy superior y por la comodidad de contar con dos mandos para la gran cantidad de juegos a dobles. Esos mandos ya incluían cuatro botones frontales y los L y R superiores, marcando un estándar que aún jugamos hoy en día. Dicho esto, podrían traer el cable más largo, pero al menos llegan más lejos que los de NES Mini.

Y también es una máquina realmente fácil de poner en marcha y a jugar. Habrá quien pida un adaptador de corriente incluido en la caja, pero sinceramente, ¿quién no tiene un puerto USB cerca de la tele en 2017? El cable micro USB viene incluido, así como el HDMI para ofrecer una imagen 1080p60 con una calidad muy decente. Y la navegación es una gozada gracias a una interfaz clara y veloz, por lo que la presentación general resulta idónea.

Para retro gamers y fans de Nintendo, la SNES Mini es otro artículo ciertamente indispensable, eso es evidente; pero creemos que también hay mucha gente fuera del nicho de los coleccionistas de clásicos que querrán hacerse con esta selección de juegazos atemporales. Tras pasar un montón de horas con la Super Nintendo miniaturizada, se nos ocurren muchas razones (alrededor de la veintena, de hecho) para recomendárosla sin dudarlo. En otras palabras, si podéis (es mucho más fácil que el año pasado), id a comprar o reservar la SNES Mini, pues su gran catálogo, su hardware sencillo, sus dimensiones recogiditas o sus gráficos de siempre son una delicia.

Un pequeño joyero con 21 gemas.

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El cable del mando es más largo, pero seguirá quedando corto para los que se separen de la TV.
La SNES original y la miniatura.
09 Gamereactor España
9 / 10
+
Genial selección de juegos, incluyendo algunos clásicos históricos. Estupenda presentación. Dos mandos incluidos.
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Aunque son más largos que en NES Mini, no vendría mal que los cables de los mandos llegaran aún más lejos. En cuanto a estilos echamos en falta algún puzle.
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