En noviembre, un juez federal de Estados Unidos dictaminó que los padres no podían demandar a Nintendo por el famoso (o más bien infame) drift de los Joy-Con, ya que la aceptación del acuerdo de licencia de Nintendo Switch impedía futuras demandas.
Sin embargo, los padres no se rindieron, e intentaron utilizar a sus hijos como demandantes en el caso, alegando que eran demasiado jóvenes para aceptar dichos acuerdos. Sin embargo, en el último caso, Nintendo ha vuelto a salir victoriosa (gracias, GoNintendo) , ya que se dictaminó que los niños tampoco podían ser considerados los verdaderos propietarios de las consolas, y que es responsabilidad de los padres velar por estos aspectos.
El drift en los Joy-Con ha afectado a muchos propietarios de Nintendo Switch que han utilizado la consola durante largos periodos de tiempo, y aunque Nintendo se ha disculpado por este problema, aún no ha conseguido solucionarlo de forma permanente.
