Nintendo Switch ha debutado este fin de semana en todo el mundo con un primer objetivo en mente: confirmar que las mucho mejores expectativas en la recta final respecto a su predecesora se podían convertir en algo real y tangible: en unas ventas de lanzamiento también mucho mejores. Y según las primeras cifras que se están recogiendo en estos momentos, la máquina está consiguiendo llegar a esa primera meta.
Según recoge GI, se han vendido unas 80.000 consolas Nintendo Switch durante su fin de semana de apertura en Reino Unido, lo que a todas luces supone un estreno potente, teniendo en cuenta los precedentes y las circunstancias.
En primer lugar, la cantidad supone el doble de sistemas Wii U vendidos en su fin de semana debut, por mucho que la posteriormente fallida predecesora de sobremesa se lanzara en plena campaña navideña (de 2012). Al mismo tiempo, no es una cifra tan alta como la conseguida por la arrasadora portátil Nintendo 3DS, que colocó más de 100.000 unidades sobre las fechas actuales hace seis años, ni está cerca de los números de PS4 (250.000) y Xbox One (150.000) en sus estrenos en navidades de 2013. Dicho esto, hay que tener en cuenta la demanda y el stock disponibles (ha sido complicado hacerse con una Switch sin reserva), y poniéndolo en contexto se trata de un resultado muy bueno para UK, mercado europeo que ha declinado considerablemente para Nintendo en la última década, cayendo hasta la segunda plaza en los más grandes para el fabricante en el continente.
Ahora es todo cuestión de que Nintendo mantenga el interés y la demanda impulsando la disponibilidad y exposición del hardware, y sobre todo ampliando su aún discreto catálogo de grandes lanzamientos de software.