Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo
El videojuego como defensa del patrimonio artístico.
Qué bien me habría venido poder jugar a Nubla 2 mientras estaba en la facultad estudiando historia del arte. Qué bien habría venido para demostrar a algunos profesores -esos que se niegan a modernizarse y regurgitan cualquier asunto que esté relacionado con las nuevas tecnologías- que los videojuegos son una fuente de aprendizaje sin límites y pueden servir a los usuarios para descubrir mundos construidos a base de píxeles cuyas raíces son extraídas de bases históricas verídicas.
Qué bien funciona Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo como camino para comprender que el arte es una parte vital dentro de cualquier sociedad y es aquello por lo que seremos recordados y por lo que podemos entender, a día de hoy, cómo funcionaban las civilizaciones pasadas: sus creencias, sus jerarquías, etc. La evolución del hombre siempre ha estado ligada al arte, y Nubla 2 viene a ejemplificarlo con un sofisticado diseño de niveles en los que parece, sobre todo al inicio, que nuestros personajes están avanzando a pasos agigantados por distintas épocas.
El videojuego de Gammera Nest transmite desde sus primeros compases que sin el arte, sin la pintura más concretamente, la humanidad está perdida. Junto con un compañero de viaje, un Ismo, nuestra misión es la de devolver el color al mundo. Llenarlo otra vez de vida y evitar que el patrimonio artístico que lo compone se desvanezca por completo. Devolver la creatividad al mundo. Sin embargo, y por mucho que el contenido del Nubla 2 sea notable, termina siendo bastante irregular en algunos de sus apartados técnicos. Hay dos componentes fundamentales que hacen que, en ocasiones, se haga bastante tedioso.
Por un lado, si bien ese diseño de niveles ofrece una variedad considerable al principio, a medida que nos acercamos al final los escenarios se vuelven muy repetitivos. Nubla 2 empieza con un componente de videojuego de plataformas que lo hace de lo más entretenido, pero ese formato se va perdiendo cada vez que saltamos a otro nivel. Al mismo tiempo, la historia queda reducida a simples entregas de objetos a personajes esparcidos en un mismo escenario, lo que obliga al jugador a avanzar y retroceder una y otra vez. Así que es la mar de sencillo que cualquiera termine un tanto colapsado por tener que repetir varias veces la misma tarea, sobre todo si buscas un poco más de acción e interacción.
El otro punto negativo de Nubla 2 es su sistema de juego. Permite, u obliga a, controlar a los dos personajes al mismo tiempo con un solo mando -hemos jugado la versión de PS4-. A pesar de que no es nada novedoso, el control termina siendo un caos que puede incluso resultar confuso a jugadores con una amplia experiencia a sus espaldas. Por este motivo, puede convertirse en una tortura para aquellos usuarios que no estén tan experimentados y no tengan un dominio absoluto sobre un mando de consola.
Pero aparte de eso, Nubla 2 es un grandísimo avance para Gammera Nest y un producto indie que demuestra que el arte, la narrativa y la tecnología pueden estar conectadas entre sí para dar sitio a obras donde, además de estar viviendo una historia en primera persona, se pueda conocer a figuras como Vincent Van Gogh, Monet, o dar la sensación de estar moviéndote por los cuadros surrealistas de Dalí a la vez que se explica, o se intenta explicar brevemente, lo que significa ese surrealismo y cómo algunos artistas han defendido el nacimiento del mismo como una plasmación de sus sueños o pensamientos incrustados en el subconsciente.
Si bien Nubla 2 tiene en su contra dos elementos de suma importancia en un videojuego como lo son la jugabilidad -que sea accesible para el usuario- y un diseño de niveles que va de más a menos, merece la pena intentar hacer un esfuerzo para dejar las pegas de lado. Así, es posible centrarse en cómo el estudio madrileño ha realizado un ejercicio de defensa a favor del arte como pieza revolucionaria y necesaria dentro de una sociedad donde la burguesía intenta destruir la libertad artística del pueblo a base de emplear una política de terror. Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo es el complemento perfecto para el también reciente, indie, artístico y español GRIS, de Nomada Studio.











