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Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo

Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo - impresiones

La aventura con pantallas de plataformas y puzle inspirados en los cuadros del museo Thyssen crece en tamaño y en mecánicas.

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Las aplicaciones que encajan en el llamado cajón 'serious gaming' son de lo más variada, y muchas de ellas tienen como objetivo enseñar a través del juego siguiendo el planteamiento de que, si es divertido, se capta más la atención del receptor. Podríamos pensar que un software ambientado íntegramente en las obras del museo Thyssen-Bornemisza es un buen ejemplo de este concepto. Pero, aunque está recabando premios en esa categoría con el Fun & Serious, Nubla 2 es, tras nuestra primera toma de contacto, un videojuego al uso.

Entre pinturas, en una de las salas del propio museo, se organizó una presentación del título a cargo de su estudio de desarrollo, Gammera Nest, EducaThyssen y Sony España, que lo ha apoyado desde el principio con el programa PS Talents y lo pone el próximo 20 de diciembre en la Store para PlayStation 4. Allí fue donde su director explicó cómo han pasado de ser un equipo que hizo un juego con vocación educativa utilizando obras de arte como inspiración a ser capaz de "interpretar y reutilizar" cada una de esas piezas para construir una obra propia, un videojuego en ese caso. Pero no por ello va a dejar de ser una fuente de conocimiento, más bien al contrario, ha crecido tanto que la cantidad de información que contiene lo convierte en un repositorio parcial del propio museo.

Se llama Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo porque nace como secuela. El mismo protagonista va a vivir una nueva aventura por culpa de una tormenta que va mucho más allá de lo que podría parecer. Tendrá que buscar esa ciudad, que no está en ningún lugar físico, para poder devolver la memoria a un mundo que la ha perdido. Pero esta vez no se trata de un viaje solitario entre cuadros, ahora el mundo ha crecido y hay decenas de personajes con los que hablar e interactuar. No son seres inventados, son los propios pintores, que el estudio ha integrado en la medida de lo posible siempre que las licencias se lo han permitido. Y también del presente, porque el museo en sí ha sido trasladado al juego: algunos de los participantes en el proceso de desarrollo han acabado digitalizados.

Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo
Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundoNubla 2: M. La ciudad en el centro del mundoNubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo

A medio camino entre una aventura gráfica 2D y un juego de plataformas y puzle, los primeros pasos en este mundo son una demostración de su vocación por no quedarse en un paseo pictórico. Tras una pequeña introducción, el primer contacto del jugador es con los cinco Ismos, seres con habilidades especiales que son esenciales para avanzar por los niveles puzles y por las plataformas: uno es capaz de flotar, otro se hace diminuto, otro descubre cosas invisibles u otro se teletransporta unos metros más allá.

El primer nivel es prácticamente un tutorial para dominar los controles y sus poderes, pero también una demostración del tipo de aventura que espera por delante. Tras lograr sortear un puente un canal te topas con el veneciano Canaletto, que te manda a ver al profesor Flink, que en realidad es una versión de Klimt sin derechos. La tarea es conseguir tres flores de las que extraer tinta, y solo volviendo a hablar con Canaletto sabremos mejor cómo y dónde buscar. Son encargos muy sencillos -alertar a una señora en un balcón para que tire una maceta, subir a un tejado y atravesar una puerta- pero ya implican ir cambiando de Ismo en Ismo y prestar atención al entorno. Pero no es un cambio con un botón, hay que ir y volver a una zona de exposición dándose unos paseos cortos pero innecesarios.

Curioso es también su sistema de control. Esos primeros instantes son sencillos, con poco más que un botón de acción, otro de objetos y, muy importante, un doble salto que hace que las secciones de plataforma tengan su miga. Pero tuvimos la ocasión de ver una partida más avanzada y ahí la cosa cambia. Cada jugador va a controlar a dos personajes con un solo mando, la mitad para cada uno. Eso supone mover al muñeco con el stick derecho, algo a lo que no estamos tan acostumbrados. No es un juego de combates, así que no parece que vaya a haber prisas ni estrés por avanzar, pero hay que adaptarse a este planteamiento mentalmente.

Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo

Nuestra pequeña toma de contacto fue en un único escenario, pero el gran viaje empieza en ese momento. Primero, para encontrar a Nubla y después para salvar este mundo a través de localizaciones inspiradas en los cuadros y adaptadas para que constituyan fases de plataforma, de puzle o de aventura gráfica. La presentación visual impacta desde el principio por el mimo de las recreaciones de los clásicos, y aún esperamos más sabiendo todo lo que queda por delante, a pesar de unas animaciones bastante sosas y simples. Por desgracia, la situación no nos permitió prestar atención al sonido.

Curioso concepto el de Nubla 2, que llega con ganas de romper la idea de que es un producto educativo y conceptual para convencer de que es un videojuego con mucho que enseñar. Su ritmo lento invita a pensar que es para todos los públicos, pero ya hemos podido comprobar que tiene mecánicas más complejas que el mero 'avanzar y accionar'. El 20 de diciembre estará en la Store para que cualquiera pueda hacer esta visita personalizada al museo Thyssen-Bornemisza.

Nubla 2: M. La ciudad en el centro del mundo
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