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análisis
Octopath Traveler

Análisis de Octopath Traveler

Ocho personajes con ocho historias que contar; pero sin una leyenda que compartir.

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¿Son estos ocho héroes capaces de coger el testigo de los mejores JRPG? Esa era la pregunta que lanzábamos al aire para acompañar a la impresión final de Octopath Traveler. Square Enix ha apostado en Nintendo Switch por lo pequeño, por la nostalgia del sprite y el coqueteo tridimensional para vestir de pasado una historia que en realidad juega con ideas imposibles hace décadas. Pero no ha rematado. Hay una serie de decisiones en el planteamiento de este juego que le permiten recoger ese testigo del que hablamos, aunque lo hace sin firmeza, con una languidez que empobrece una obra que podía haber llegado muy lejos.

Comenzamos con esta sensación de frialdad que nos han dejado estas ocho historias, pero no podemos negar la calidez que envuelve por lo demás todo este videojuego. El que se nos presentó como Project Octopath Traveler tiene multitud de puntos buenos, muchas bondades que invitan a jugarlo, a recorrer Orsterra y disfrutar de todo lo que esconde con esa calma y detenimiento tan aconsejables a la hora de afrontar un juego de rol. Su mayor problema es la falta de sinergia a nivel argumental, y eso es algo especialmente doloroso cuando hablamos de un título de este género y de una compañía que asumió la responsabilidad de haber sentado bases en las últimas décadas.

Octopath Traveler

No nos malinterpretéis, estas palabras nacen por haber esperado algo más de lo que se ofrece, aunque para nada buscan desmerecer un trabajo más que notable en líneas generales. Como buen RPG, se vuelca por completo hacia mecánicas tradicionales como el sistema de turnos o el de profesiones, pero no se contenta con jugar las reglas ya establecidas y añade su impronta en todos los campos que puede. El sistema de Impulsos del que ya os hemos hablado en más de una ocasión, con los puntos que se acumulan cada turno y pueden liberarse para realizar varios ataques al mismo tiempo o potenciar habilidades, dista de ser original (los Bravely tienen la culpa), pero funcionaba y funciona.

Mejor incluso nos ha parecido el mecanismo general de las roturas y las defensas. Lejos de ser algo que a la larga resulte tedioso, siempre consigue incentivar. Encuentras a un nuevo enemigo, buscas sus puntos débiles combinando ataques con espadas, hachas, lanzas, arcos, báculos o hechizos de cualquier elemento posible hasta dar con aquello que más le duele. Entonces, aprovechas y lo castigas continuamente para dejarlo aturdido y hacer que no pueda atacar durante un turno.

Sobre el papel es una idea sencilla, pero llevada a la práctica y sumando la aparición de varios monstruos diferentes en una misma pelea y las restricciones que se cuelan en ciertos combates, ves un sistema que hace más complejas las batallas cuando también te paras a observar la sucesión de turnos (siempre visibles en una línea superior). Todo se mezcla, se condensa y se dificulta a medida que progresas en la partida y descubres que los enemigos también crecen, como tú, y zonas donde antes transitabas con tranquilidad ahora se complican por la llegada de nuevos enemigos.

Octopath TravelerOctopath Traveler

Octopath Traveler no quiere ser un paseo, por mucho que te abra su mapa por completo desde el primer instante para seguir por donde prefieras, y consigue no serlo. La estrategia es una constante a tener siempre en cuenta, como también el jugar con las clases de los personajes para conseguir el equipo ideal. No hay pelea fácil si no vas preparado; pero, si lo vas, es una gozada encontrarte con una horda de criaturas y tumbarlas sin que te hagan un rasguño mientras ves cómo van quedando anuladas y caen a tu merced.

Un sistema que satisface y que suma la exploración no solo para encontrar debilidades, también para diversificar a tu grupo de personajes. Esos ocho protagonistas, de los que solo puedes llevar 4 (cambiando en las tabernas si lo deseas), tienen la posibilidad de alternar entre diferentes trabajos siempre y cuando encuentres las cuevas con las que se desbloquean. Aquí los oficios no evolucionan hacia otros más fuertes, a pesar de que sus habilidades sí se consiguen con puntos obtenidos al pelear. Te obligan a recorrer cada rincón posible de Orsterra para dar con ellos y poder ver a Olberic como un ladrón en lugar de un caballero, o a Primrose como cazadora en lugar de bailarina, o incluso con otras profesiones ocultas que también alteran aspecto, estadísticas y habilidades y van más allá de las 8 principales.

Variedad de sobra en un plano que lo necesita y que hace de pelear uno de los puntos más placenteros de esta aventura. Desafortunadamente, no podemos decir lo mismo de otros aspectos que complementan al corazón de este título. Las acciones de senda de los personajes, esas con las que pueden desafiar, interrogar o hasta robar a cualquier PnJ con el que se puede hablar (no todos quieren estar de cháchara contigo), no son tan variadas como parece a priori. Podrían reducirse a 4, con matices. Podemos tomar como ejemplo a Primrose y Ophilia. Ambas pueden llevarse a una persona con ellas para que ayude también en batalla, solo que la primera la seduce y la segunda la guía.

Octopath Traveler

Son enfoques diferentes que llevan al mismo cometido: conseguir objetos, averiguar información, sumar un personaje temporal o pelear. Plantean una dualidad interesante, que puede encajar mejor con cada jugador por eso de hacer las cosas "bien" o "mal"; pero dejan fuera una diversidad que no habría hecho más que sumar a favor. Y esta misma pega nos la podemos llevar a las misiones secundarias que, aunque tienen una dificultad variable por tratar de averiguar cómo resolverlas, en el fondo no dejan de dejar esa sensación de ser recados encubiertos.

Amarga que un título con este potencial tenga unos tropiezos que ya deberían haber quedado atrás hace mucho tiempo en estos campos por donde tanto se ha caminado. Aunque hay otros terrenos por los que se desenvuelve genial con su estilo propio, como el resto del aspecto jugable y el audiovisual, que logran suavizar ese fantasma que te va lastrando con el paso de las horas.

No vamos a hablar demasiado del tan cacareado HD-2D, porque cualquier imagen o vídeo habla por sí sola. Esta técnica tan peculiar ha logrado que personajes que, de otra forma, parecerían un amasijo de píxeles especialmente feo, brillen y derrochen una personalidad que también le debe mucho a la dirección artística. Los juegos de luces y sombras, como ya citábamos en las impresiones, son constantes y van de la mano con los desenfoques y los "obstáculos" frente a la cámara para dar la sensación de estar ante un pequeño teatrillo de marionetas cuadriculadas, de una maqueta virtual por la que nos movemos con gran libertad, en la que los espectáculos de pirotecnia y partículas se suceden cada vez que hay que pelear.

Lo musical acompaña, y de qué manera. El nombre de Yasunori Nishiki es uno que debemos retener por lo que hace aquí, y es que, a pesar de que haya cierto tono melancólico muy presente en la mayoría de temas, algunas melodías merecen escucharse aparte, degustarse sin ningún tipo de distracción para darles la oportunidad que merecen. Es imposible por ahora estar a la altura de Uematsu o de Shimomura, dos nombres con gran fuerza dentro y fuera de Square Enix; pero algo nos dice que este compositor va a repetir bastante de ahora en adelante.

Octopath TravelerOctopath TravelerOctopath Traveler

Todo lo que hemos repasado hasta ahora lleva al positivismo porque, insistimos, Octopath Traveler es un gran juego; pero queda dos escalones por debajo de la excelencia. Entendemos que haya quien diga que tiene madera para ser el sucesor espiritual de Final Fantasy VI, sobre todo por estilo y ligeros retazos a nivel jugable, pero está lejos de alcanzar ese nivel. En aquel, la historia, aunque seguida por un hilo tradicional como es la figura del villano y el grupo que se reúne para vencerlo; se lograba empatizar, conectar con la causa de cada uno y disfrutar de la interacción entre los integrantes, de la evolución tanto individual como conjunta. Aquí, eso no sucede.

Las interacciones entre los protagonistas se limitan a unas charlas que puedes activar entre secuencias. Cada historia funciona de forma independiente y, aunque hay pequeñas conexiones, no forman parte de algo más grande, no construyen un gran argumento que se desvele una vez se completan los capítulos de los 8 viajeros que manejamos. La épica queda totalmente diluida, no hay una gran apoteosis con la que echar el telón, una conspiración que conecte a estos personajes. Son viajeros que se encuentran por azar y deciden ayudarse, sin ejercer mayor influencia que su acción en los combates. Se rompe por completo la sensación de llevar a un grupo y se refuerza la individualidad.

Afortunadamente, el argumento de todos los personajes se desarrolla bastante bien y logra que se mantenga el interés, aunque hay comienzos bastante pesados, además de atreverse con temas tan peliagudos como la prostitución o la trata de blancas. Esta apuesta por segmentar e independizar las tramas, a pesar de que le hace perder fuerza a nivel general, concede una libertad más que interesante a la hora de escoger caminos. Puedes seguir los capítulos que más te interesen con tan solo ir a las ciudades donde transcurren y, aunque hay cierto patrón que se repite bastante en cada uno, decidir por dónde o con quién quieres seguir rompe con la linealidad tradicional en los RPG para hacer algo más flexible y, ciertamente, atractivo.

Octopath Traveler tiene muchas luces, como también unas sombras imposibles de obviar. Trae lo más tradicional del género y le da su propio toque para convertirlo en nuevo a pesar de su aspecto a la vieja usanza. Un juego repleto de combates exigentes, magia y secretos, capaz de acercarse al legado de los más grandes con un relato que es, en realidad, ocho diferentes. En definitiva, es un viaje largo y que vale la pena recorrer, pero que no se vuelve inolvidable.

Octopath Traveler
Octopath Traveler
08 Gamereactor España
8 / 10
+
Mecánicas de combate adictivas, perfectas para una dificultad bien ajustada; algunas historias son muy buenas y atrevidas; es imposible negar el encanto de su aspecto y su banda sonora.
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Ocho tramas sin apenas conexión, los personajes son meros compañeros; menos variedad de la esperada con las acciones de senda.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países