Pakistán ha anunciado que se está preparando para acoger posibles conversaciones de paz encaminadas a poner fin al actual conflicto entre Irán y Estados Unidos, incluso mientras aumentan las tensiones por el temor a una posible invasión terrestre. El ministro de Asuntos Exteriores, Ishaq Dar, declaró que Islamabad está dispuesta a facilitar "conversaciones significativas" en los próximos días, aunque sigue sin estar claro si asistirán ambas partes.
El impulso diplomático se produce en medio de una creciente desconfianza. El portavoz del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusó a Washington de hacer señales de negociaciones mientras se preparaba simultáneamente para una escalada militar, y advirtió de que Teherán respondería a cualquier despliegue de tropas estadounidenses.
Potencias regionales como Arabia Saudí, Turquía y Egipto también han participado en las conversaciones, centrándose en la reapertura del estratégicamente vital estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo sigue interrumpiendo el suministro mundial de energía.
Mientras tanto, el conflicto no muestra signos de desaceleración. Las fuerzas estadounidenses han comenzado a desplegar infantes de marina en la región, mientras Israel continúa sus ataques en territorio iraní. La situación se ha agravado aún más con la implicación del movimiento Houthi, lo que hace temer una inestabilidad regional más amplia y amenazas a rutas marítimas clave.