Los juegos que se lanzan hoy en día en un estado casi beta son, por desgracia, algo habitual, que nos convierte a todos en una especie de beta testers no remunerados, jugando frustrantemente a través de aventuras inacabadas que los desarrolladores mejoran lenta pero inexorablemente a medida que avanzan.
Afortunadamente, las cosas han mejorado un poco en los últimos años, y tal vez tengamos una buena explicación del porqué por parte del director ejecutivo adjunto de Paradox, Mattias Lilja, que declara en una entrevista para Rock Paper Shotgun que los jugadores ya no aceptan igual los juegos rotos:
"También se basa en el hecho de que nosotros, con toda transparencia, vemos que los aficionados ahora mismo, con un presupuesto exprimido para juegos, tienen mayores expectativas y aceptan menos que arregles las cosas con el tiempo. Esa es nuestra opinión".
En poco tiempo, Paradox ha retrasado tanto Prison Architect 2 como Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2, lo que es una señal de que se toman en serio la decisión, y quizá nos estemos dirigiendo hacia una era en la que los juegos tendrán que estar al menos un poco mejor en el momento del lanzamiento de lo que nos hemos acostumbrado en los últimos cinco años de innumerables lanzamientos francamente desastrosos.
