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análisis
Paw Patrol: Todos a Una

Análisis de Paw Patrol: Todos a Una

Como en Fuenteovejuna, pero con lag.

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Quienquiera que vea las horas que he echado al nuevo videojuego de la Patrulla Canina en mi perfil de Nintendo Switch pensará que merece realmente la pena por ese precio reducido de salida de 39,99 euros, pero tiene truco. Más allá de ahondar en el juego para este análisis, quería usarlo de experimento para ver qué tal servía como "mi primer videojuego" para mi hijo de tres años recién cumplidos, lo que habitualmente se traduce como un fan acérrimo de los dibujos animados de La Patrulla (sobre todo de Rubble, el excavador).

Y sí, ha sido una práctica muy interesante porque durante nuestras partidas el pequeño ha aprendido a inclinar el stick analógico y a la vez pulsar los botones en base a lo que va ocurriendo en la pantalla, un aprendizaje mucho más complicado, creedme, que el inmediato que adquieren mucho antes con sus dedos sobre las pantallas táctiles de las tabletas. De hecho, el diseño aparentemente sencillo de este juego de plataformas parece apuntar directamente a una audiencia objetivo de 3-5 años, mientras que la presentación promete conquistar a los niños con una buena ración de fan-service.

Así las cosas el juego podía funcionar muy bien y haberse convertido en el regalo más pedido estas navidades, pero su bochornosa ejecución rompe las ilusiones demasiado pronto. Ya desde la primera pantalla se advierten los tres graves problemas que estropean esas tres excelentes premisas: el control no responde bien, el diseño sencillo se torna simplón y aburrido, y la presentación se abandona por completo dentro de las misiones.

Empezando por el tema de la presentación, papás y chavales se frotan las manos cuando ven que el juego está completamente doblado a español y que la descripción de las misiones es calcadita a la serie de TV, quitando algo de detalle al ejecutarse in-game. Esto significa que el mismísimo Ryder (eso sí, con un flemón o algo por el estilo) te llama al Centro de Mando y, con una serie de instrucciones e ilustraciones en el monitor, justo como en los dibus, describe lo que tiene que hacer cada cachorro en cada operación de rescate. Desde ahí, cada perrete baja por el tobogán hasta llegar a su vehículo, lo que te deja absolutamente preparado para la acción.

Lo que pasa es que, quitando la voz de Ryder, que no deja de hablar durante las misiones (algo pesado pero comprensible), el resto de la presentación se descuida por completo, de modo que en los rescates ya no hay más escenas ni situaciones narrativas ligeramente elaboradas, como si cada pantalla fuera una imitación sin licencia. Así, aunque te manden debajo del agua a por un objeto, no habrá una secuencia cogiendo ese objeto porque ni siquiera hay animaciones para ello, y al llegar al final en la mayoría habrá un corte repentino sin que pase nada significativo. Las escenas estáticas y las fotografías que salen tras cada misión no bastan para decorar un juego que pierde totalmente su identidad dentro de los niveles, de modo que ni recuerdas a qué habías venido (aunque te lo repita Ryder), ni sabes por qué has triunfado. Además, si muchas se basan directamente en episodios reales, ¿por qué no incluir una porción de vídeo?

Son en total 16 misiones, lo que a ritmo preescolar puede llevar unos 20 minutos por misión, siempre que no quieras volver a encontrar las galletitas de cachorro (200 por nivel) o las huellas de pata dorada (5 por nivel) que te falten. Vista una, vistas todas, por mucho que cambien las texturas de madera, piedra, nieve o lava. El diseño de niveles es directamente amateur, y no vale decir que es sencillo y repetitivo para niños, porque no tiene ni pies ni cabeza, y por tanto carece de riqueza que les ofrezca a los pequeños interés y diversión a la larga.

Paw Patrol: Todos a UnaPaw Patrol: Todos a Una

Cuatro plataformas dispuestas de aquella manera, ahora una acción especial del cachorro de turno, ahora repetimos las mismas plataformas y ahora llamamos a otro cachorro para que ayude. Y otra vez a repetir. Es cierto que la repetición puede ser didáctica en algunos contextos, y que los propios episodios de la Patrulla Canina repiten su estructura siempre, como buen principio clásico de muchas series. Los chavales quieren encontrarse un problema o rescate, unas órdenes en el Centro de Mando y un final feliz, pero todo lo que pasa entre medias es una aventura muy simpática y entretenida en la serie, y aquí un auténtico rollo en el que no cabe la sorpresa ni la admiración, solo la monotonía.

Una pena entonces que la manguera de Marshall, el olfato de Chase (o sus botas para escalar muros), el nado de Zuma, el vuelo de Skye, el snowboard de Everest, el instinto de Tracker o las habilidades destructoras y constructoras de Rubble y Rocky no se empleen de forma más ingeniosa y divertida.

Pero peor incluso que lo que se hace dentro de esos niveles es cómo se hace, pues la ejecución técnica es también paupérrima. Los modelos de los cachorros y sus animaciones, aunque muy básicas, pueden resultar, pero lo que no se puede permitir es una respuesta tan mala a la ejecución de comandos. Los saltos tienen un retardo considerable, algunas plataformas molestan cuando no deben y la colocación de los personajes en pantalla es deficiente. Para un juego tan simple, que queríamos usar para aprender a correr y saltar, es una desilusión que en las 4-5 misiones finales la "dificultad" llegue en forma de frustración por no responder correctamente.

Dicho todo esto, claro está, es muy difícil estropear la ilusión a un nene de tres años que puede jugar en este nuevo formato con la Patrulla Canina y que descubre la 'magia' de controlar un videojuego, y no sabéis con qué ganas afrontábamos ambos la misión del día (porque esa era la regla, una al día) o cómo recordábamos las peripecias de días anteriores. Se podría decir que no tiene precio verles disfrutar así y, al mismo tiempo, verles aprender a manejar un mando a dos manos y desarrollar la psicomotricidad fina, pero lo cierto es que sí que lo tiene, y a no ser que os lo queráis tomar con el mismo ímpetu y sentido del rescate, mamás, papás, ya estáis advertidos sobre Paw Patrol: Todos a Una.

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04 Gamereactor España
4 / 10
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Doblado al castellano y con una presentación calcada a la serie. Las habilidades de cachorro están conseguidas (pero infrautilizadas) y sus modelos 3D dan el pego.
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Diseño de niveles amateur, monótono hasta decir los niños basta, frustrante respuesta a los comandos, pobre ejecución técnica, no aprovecha el potencial de la licencia.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países