Análisis de Planet of Lana II: Children of the Leaf
Lana está de vuelta con otra preciosa aventura de puzles en 2D que nos resulta familiar...
Planet of Lana fue una agradable sorpresa cuando llegó a nuestras manos en la primavera del 2023. Un juego de puzles y plataformas en 2D, al estilo de Limbo, Inside, Little Nightmares y Unravel, pero con un tono mucho más ligero o desenfadado y unas imágenes dignas de Studio Ghibli. Cuesta creerlo, pero fue el estreno en el mundo de los juegos de la pequeña desarrolladora sueca Wishfully Studios, situada en Gotemburgo, y hay que admitir que fue un debut muy exitoso.
Ahora, su trabajada segunda entrega, Planet of Lana II: Children of the Leaf, está lista para su lanzamiento en la mayoría de plataformas y también en formato GamePass, y sigue los pasos del primer título, quizá demasiado de cerca. Entraremos en esto más adelante.
Una vez más, tenemos en el centro de todo a nuestra protagonista, Lana, y a su fiel compañero Mui, un ovillo de lana con apariencia gatuna. La historia sigue ocurriendo en un mundo precioso y colorido en el que las máquinas y las estructuras mecánicas se funden con una naturaleza bella y frondosa. Cuando te sumerges en ella, te encuentras con un sentimiento de inquietud con el que te irás familiarizando poco a poco.
Lana tiene que salvar a su hermana Anua, que ha caído enferma tras entrar en contacto con un objeto misterioso. De esta manera, Lana y Mui se embarcan en un viaje en busca de los ingredientes necesarios para sanarla: una extraña flor de montaña que solo crece en zonas gélidas e inaccesibles, una concha de un molusco que se encuentra en las profundidades del mar, y un ciervo sagrado que vive en las entrañas de un oscuro bosque.
Lo primero que te llama inevitablemente la atención al jugar a Planet of Lana II son sus cautivadoras imágenes. El bosque lleno de troncos enormes y su lecho verde y frondoso, la superficie brillante del mar y el cielo azul que casi parece de mentira. Los pueblos pequeñitos y acogedores repletos de cabañas de madera, donde está claro que la vida es muy tranquila, y las estructuras de metal oscuro junto con los edificios con apariencia de laboratorio, que tanto contrastan con la hermosa naturaleza pero que a la vez muestran un mundo en el que coexisten con ella. Las vistas son impresionantes, y en múltiples ocasiones tendrás que pararte a contemplar la imagen en pantalla, pensando que casi parece una postal.
Planet of Lana 2 se desarrolla dos años después de la primera entrega, y Lana sigue viviendo en la misma idílica aldea pesquera a orillas del bosque. Ha crecido y se ha vuelto más ágil, y aún tiene al adorable Mui a su lado. Lana corre, salta, escala cuerdas, se sube a las cornisas, y ahora también se desliza por pasillos bajos muy rápidamente. Como Mui es un animal de aspecto felino, es mucho más ágil, y puedes utilizar un sistema de apuntar y clicar para enviarlo dentro de espacios estrechos o sobre plataformas a las que Lana no puede llegar. Estando allí, Mui puede activar un ascensor, abrir una puerta, tirarle una cuerda a Lana, morder cables para dejar sin energía a máquinas y cámaras de seguridad, y muchas cosas más. Esto funciona bastante bien, y se puede usar a Mui sabiamente en la mayoría de los puzles del juego.
Gran parte del sistema de juego de Planet of Lana II se basa en resolver rompecabezas. Algunos están bastante bien pensados, y unos cuantos me hicieron tener que parar y estrujarme un poco los sesos, pero casi siempre alcanzaba la solución antes de que se volviera demasiado frustrante. Otros puzles son un poco más simples, como esos en los que Lana tiene que correr entre dos lugares donde esconderse para evitar que la vean, y se oculta en la hierba alta, empuja cajas hasta donde quiere que estén, y desactiva sistemas de seguridad. Como ya he dicho, Mui es bastante útil en la mayoría de los retos, pero da la sensación de que todo esto ya lo hemos visto antes, aunque algunos rompecabezas más grandes destacan. En general, el gameplay basado en puzles está bien trabajado y no se hace frustrante ni confuso.
Tenemos que insistir: Mui es una parte crucial del juego, e incluso hay misiones más pequeñas en las que solo juegas como este personaje, cuyo papel es más importante en Planet of Lana II que en su precuela. Al pequeño felino sigue sin hacerle gracia mojarse, claro, por lo que Lana a veces tiene que llevarlo sobre troncos o plantas acuáticas parecidas a nenúfares cuando atraviesan agua. Esas plantas también actúan como cámara de buceo para Mui, pues se cierran a su alrededor cuando Lana las sumerge.
Lana también es capaz de controlar a otras criaturas y máquinas que ella y Mui se encuentran por el camino. Un ejemplo de esto son los calamares que hay en el mar, que crean nubes oscuras de tinta bajo el agua frente a las cámaras de edificios enemigos, con el objetivo de que no vean a Lana cuando pasa por ahí. Otro, las adorables bolas de lana voladoras que pueden absorber agua de los lagos del bosque y soltarla encima de las flores, que, en consecuencia, lanzan un largo tallo desde el suelo que Lana puede utilizar para escalar.
Si has jugado al primer Planet of Lana, seguro que algo de lo anterior te suena, y eso es porque, como he dicho al principio, Planet Lana II sigue muy de cerca los pasos del primer título. Esto no tiene por qué ser algo malo, teniendo en cuenta lo bien que funcionó, pero si esperas que esta secuela dé un gran paso hacia delante, te decepcionará. En su lugar, se encarga de mejorar muchas mecánicas e ideas del juego anterior, pero añadiendo varias pequeñas cosas que lo vuelven una experiencia aún más cohesionada.
Ya hemos destacado el precioso trabajo artístico, y por suerte cuenta con el apoyo de una banda sonora igual de notoria. De nuevo, la compuso Takeshi Furukawa, que también trabajó en la banda sonora del primer juego y además ha compuesto música para The Last Guardian y para la serie de televisión Star Wars: The Clone Wars. Durante la partida encontramos largos momentos sin música, pero la maravillosa banda sonora emerge de repente, por ejemplo, cuando Lana llega a un claro en el bosque y puedes ver más allá de las amplias llanuras y los valles. En momentos como ese, la música se usa de manera excelente y suena fantástica.
Planet of Lana II: Children of the Leaf es un excelente juego de plataformas y puzles en 2D lleno de cinemáticas que cuenta una historia simple pero llena de sentimiento. Y la cuenta sin decir ni una palabra, empleando solo un lenguaje de balbuceos combinado con movimientos, música, diferentes tonalidades, y el constante lenguaje corporal de Mui. El pequeño animalito se hace un ovillo cuando siente que está en peligro, echa las orejas hacia atrás cuando se enfada y le tiemblan un poco las patas cuando no está seguro de algo. Es impresionante que logre transmitir una parte tan grande de la historia sin palabras, pero hay que decir que, en las partes donde sí hay texto, la localización podría haber sido mucho mejor.
Planet of Lana II: Children of the Leaf no sienta ningún nuevo precedente para el género y sigue los pasos del primer título, así que si te gustó el debut de Wishfully en 2023, no le des más vueltas y prueba la secuela. De hecho, se la recomendaría a cualquiera que busque un relato muy bonito disfrazado de juego de puzles. Yo lo terminé en algo menos de siete horas, y fueron siete horas muy entretenidas. Así que, si vuelves a viajar hasta el planeta de Lana, no te arrepentirás.














