Impresiones de Pragmata en Nintendo Switch 2: ¿Dead Space, Bloodborne y Bioshock pero sin miedo?
Un día, por la mañana temprano, Johan cogió un vuelo a la central europea de Nintendo en Frankfurt para conocer media docena de próximos títulos para Switch 2. Capcom estaba allí para presentar su próxima aventura espacial: Pragmata...
Hemos visto acción en tercera persona en innumerables ocasiones a lo largo de los años, y parece que este género no ha experimentado grandes cambios, al menos desde hace mucho tiempo. Sin embargo, Pragmata pretende desafiar esa idea y añade una nueva capa que activa una parte completamente distinta del cerebro, con un planteamiento que desafía por completo mi visión del género. Y es que, ¿por qué un juego de acción tiene que limitarse a apuntar y disparar? La respuesta, por supuesto, es sencilla: no tiene por qué ser así, para nada.
La premisa de este juego es que estoy atrapado en una base lunar abandonada llena de androides violentos y otros bichos mecánicos a los que hay que acribillar con distintas versiones futuristas de clásicas armas automáticas. Sin embargo, enseguida se hace evidente que los sistemas de defensa integrados de las máquinas hacen que mis armas sean prácticamente inútiles contra cualquier cosa que se cruce en mi camino, lo que significa que tengo que pensar siempre un paso por delante para lograr sobrevivir. Aquí es donde entra en escena una misteriosa chica cyborg, que demuestra ser una valiosísima compañera a lo largo del camino. Con su ayuda, puedo hackear todos los cortafuegos de mis oponentes y hacerlos así totalmente vulnerables al plomo espacial de toda la vida.
- Te interesa: Primeras impresiones con Pragmata: Olvídate de correr y disparar, esto va de hackear y explotar
Es precisamente esta habilidad la que añade una capa extra a las secuencias de acción de Pragmata. Mientras me enfrento a mis oponentes mecánicos utilizando armas clásicas, también debo superar algunos minijuegos sencillos para piratear las defensas de los robots. Al principio, pensé que eso no cambiaría mucho las cosas, pero en el fragor de la batalla, resultó que el esfuerzo mental adicional interfirió con mi memoria muscular y dio lugar a un desafío inesperado que se volvió muy entretenido una vez que le cogí el ritmo. Esquivar los ataques al estilo Bloodborne, a la vez que hackeas a algunos enemigos y disparas a otros, supuso un gameplay sorprendentemente divertido que me impresionó mucho durante la hora y pico que pasé probando Pragmata.
Durante mi tiempo con el juego, conseguí probar tres escopetas diferentes. Como arma principal utilicé una variante semiautomática que infligía la cantidad justa de daño. En un momento encontré una escopeta que era muy eficaz a corta distancia, pero su uso se limitaba a la poca munición con la que estaba cargada. Por tanto, era importante conservar los cartuchos, ya que la munición no se recogía en montones como en otros juegos de acción. Si quería disparar más, tenía que encontrar más. El tercer arma era de naturaleza más estratégica y resultó útil para equilibrar las batallas con muchos robots malvados al mismo tiempo. Contaba con un campo de fuerza ampliado, y me permitía paralizar a los enemigos afectados durante un breve periodo de tiempo, lo que abría oportunidades tanto para hackear como para hacer de francotirador en un entorno algo más tranquilo.
Cuando, al final de la sesión, llegó el momento del combate contra un jefe, un hombre de metal más grande, pude aplicar todo lo que había aprendido hasta entonces en una batalla algo más larga. Mi enemigo, a pesar de su gran tamaño, no ofrecía mucha resistencia. Aquí, sin embargo, aprendí sobre un nuevo tipo de ataque muy poderoso que funciona de forma muy parecida a la de los últimos títulos de From Software. Después de infligirle suficiente daño, mi hercúleo oponente cayó de rodillas y pude golpearle un poco más fuerte, lo que acabó con gran parte de su barra de salud. Poco tiempo después, salí victorioso de la batalla y la demo terminó.
La demo la he probado en una Switch 2 acoplada en su base Dock (modo TV), y aunque no puedo decir cómo funcionará Pragmata en otros formatos, me temo que tengo que decir que la experiencia gráfica que me ofrecía no ha sido particularmente impresionante. Los entornos eran un poco pálidos y, en general, me pareció que el nivel de detalle era bastante flojo en comparación con otros juegos. Sin embargo, en términos de rendimiento, no tengo ninguna queja, ya que las batallas se desarrollaron con fluidez y sin fallos técnicos, lo que supongo que ha sido una prioridad intencionada de Capcom, dado que Pragmata es un juego tan basado en la acción.
Lo que saco en claro tras alrededor de una hora con Pragmata es una experiencia cuyos entornos basados en la ciencia ficción recuerdan a una especie de versión sin terror de Dead Space, y cuya acción en tercera persona se inspira en cierta medida en la mecánica de esquivar de Bloodborne, combinada con una versión integrada y simplificada del minijuego de pirateo de Bioshock. El resultado es entretenido, pero para que Pragmata siga entreteniendo cuando pases más de una hora y pico en la base lunar abandonada, como he pasado yo, tendrá que incorporar más variedad. Tiene una base sólida sobre la que hay que construir a medida que avanza el juego. Esperemos que eso sea justo lo que ha hecho Capcom. Lo sabremos con certeza el 24 de abril.







