Este 11 de julio se cumple el primer año del repentino fallecimiento de Satoru Iwata, presidente global de Nintendo desde 2002. Una noticia que sorprendió y sacudió tanto a sus colegas de la industria como a los videojuegos, con los que había creado un vínculo especial a través de sus iniciativas de comunicación.
Iwata fue ingresado y falleció posteriormente en un hospital de Japón por culpa de un tumor en uno de los ductos de la vía biliar, como confirmaba el comunicado emitido por la compañía. Su compañero y mano derecha, Shigeru Miyamoto, reconocía estar "sorprendido y abatido", ya que Iwata parecía recuperarse poco a poco de la operación en la que le habrían extirpado ese tumor.
Por el momento, no ha trascendido ningún comunicado oficial por parte de su empresa, que desde el principio ha preferido mantener un perfil bajo e íntimo. Pero desde el día en el que se conoció la noticia hasta ahora no han faltado los homenajes y agradecimientos. Como el vídeo producido por los responsables de la GDC, o la despedida "al piloto caído" en Star Fox Zero.
A pesar de todo, se sigue recordando con tristeza su última aparición en público. Sus últimas palabras conocidas, un breve tuit en el que pedía disculpas por a sus seguidores por no haber creado un E3 a la altura de las expectativas. Un E3 al que el no pudo acudir por su enfermedad, pero del que asumió toda la responsabilidad. Una frase triste como injusto broche a una vida siempre sonriendo.
Tras un año a la deriva con Tatsumi Kimishima como presidente, hoy Nintendo vive uno de sus días más dulces de los últimos años. Pokémon Go está destrozando los registros de estrenos de apps móviles. Uno de los últimos proyectos en los que Iwata se implicó personalmente como recocieron el propio Miyamoto y Tsunekazu Ishihara, responsable de The Pokémon Company. El hombre se fue, pero su legado permanece.