Primeras impresiones con Resonance: A Plague Tale Legacy - Cada golpe deja un sabor a sangre y a aventura
Hemos podido jugar de forma anticipada un par de capítulos del futuro título, y la propuesta de asobo viene mucho más cargada de acción esta vez.
Recuerdo que A Plague Tale: Innocence fue un título de los que hacen un nudo en el estómago, por varios motivos. Quizá el principal es que las ratas siempre me han parecido bichos demasiado listos como para casi ser crueles, y lo segundo porque en aquel título el sigilo era la mecánica principal, al controlar a una adolescente, Amicia de Rune, mientras acompañaba y salvaba a su hermano Hugo en la Francia medieval. Cuando llegó su secuela, A Plague Tale: Requiem, todavía existía algo de ese sigilo, pero Amicia había crecido, y con ello su determinación para hacer lo que fuera necesario para mantener a sus seres queridos a salvo.
Buena parte de esa determinación la encontró también en un personaje clave de Requiem: Sophia, la capitana de barco pirata que actuó también como figura casi maternal de los hermanos, y que dejaba entrever que había mucho más en ella de lo que nos contó el juego de 2022. Resonance: A Plague Tale Legacy viene a llenar ese hueco en la historia, enriqueciendo a su vez todo el trasfondo de la obra de Asobo Studio. Quince años antes de los acontecimientos del juego, ahora controlamos a una joven Sophia mientras toma las riendas de su propio destino.
La preview a la que tuvimos acceso nos dejaba jugar a dos capítulos intermedios de la historia, cuando Sophia y una compañera de aventuras llamada Leni exploran juntas las ruinas de la isla de Minos, donde según la leyenda habitó el Minotauro de la mitología griega. También están en la isla una banda de forajidos llamados Viper, que parecen también estar buscando algo entre las ruinas.
La demostración se centraba en tres aspectos principales. El primero de todos, mostrar el buen músculo que tiene este Resonance: Los entornos de la isla griega, sus ruinas y su vegetación están hechos con gran mimo y detalle. Y no solo en los modelados: Hay un diseño de niveles elegante, en el que existen varias rutas interconectadas para moverte por el escenario y enfocar así los inevitables enfrentamientos con los enemigos de la forma que quieras. También hay cierto grado de verticalidad, aunque es cierto que por ahora se limita a un punto elevado sobre el que altar sobre un desprevenido pirata. Aunque existen varias formas de llegar, el entorno está pensado en "estancias" en las que enfrentarte, encontrar algún coleccionable o pieza de puzle, y continuar al siguiente. No hay espacios abiertos como tal, lo que en este caso parece beneficiar al juego, enfocándote en la acción y en seguir las pistas.
El sistema de combate no reinventa la rueda, pero es muy sólido. Sophia puede atacar blandiendo dos hojas, hacer esquivas y hacer parry, dependiendo del tipo de ataque que reciba. Para conseguir hacer daño a los enemigos, hay que romper su guardia primero, y eso se puede lograr bien buscando la espalda, haciendo una finta o dando una verdadera "patada espartana", que funciona bastante bien contra los tipos con escudo. Nada que no hayamos visto antes, pero puedes añadir pequeñas mejoras pasivas a tus ataques y paradas buscando accesorios y coleccionables por el mapa, que se activan automáticamente. También puedes mejorar habilidades especiales gracias a los puntos de Resonancia, con los que parece que un poder ancestral brota de Sophia para darle una "segunda presencia" para asistirle. En la práctica, estas habilidades mejoran el contraataque tras una esquiva o parada perfectas, o permiten absorber el siguiente golpe que recibas. En la preview todo esto está bastante limitado, pero los huecos y el número de puntos que necesitas para ir mejorando a la protagonista dejan entrever que es un sistema rico y más complejo. Aunque el título tiene opción a jugar con teclado y ratón, te recomiendo que juegues con mando, le pega mucho mejor a la experiencia.
La isla representa un laberinto en sí misma, donde habrá que explorar sus edificios en ruinas, abriendo camino hasta el siguiente. Para ello, Sophia cuenta con un artefacto: Una esfera antigua que sirve para revelar los enigmas y emplear la luz para desentrañarlos. Aunque la build del juego contenía varios de ellos, todos parecían más o menos asequibles, dedicándoles un poco de tu tiempo y materia gris. Si alguno se atascaba a simple vista, puedes consultar un diario donde llevaba apuntadas las pistas. Es como si revivieras las pruebas del Grial en Indiana Jones y la última cruzada, pero con dos mujeres en el siglo XIV.
Tras completar una serie de acertijos, de repente nos encontramos en una secuencia en la que controlamos a Thesseus, un guerrero de la antigüedad (¿será ESE Teseo del mito?) cuyo destino parece conectado al de Sophia más allá del tiempo y del espacio. Por cierto, y eso ya es algo que ha subido enteros a mi interés por el título cuando llegue el 27 de agosto: La secuencia en la que controlas a Thesseus cuenta con una música de coros que ha sido realmente sobrecogedora. De lo mejor que he escuchado en un juego en mucho tiempo.
Gracias a Thesseus y a su conocimiento del pasado, y tras un enfrentamiento con nuestra antigua banda de piratas, acabamos en las profundidades de la isla, donde el juego nos recuerda que A Plague Tale es una aventura que de vez en cuando nos arroja al terror. Sin entrar en demasiados detalles, diré que lo que acecha bajo la isla es algo mucho más extraño y aterrador que un enjambre de ratas tocadas por la Mácula. Y al mismo tiempo, no dejo de ver que hay una conexión con un todo mayor. Asobo Studio consigue hacer el cambio perfecto entre creernos una heroína de acción imparable para diez minutos después estar aterrados, moviéndonos entre rayos de luz y evitando las sombras mientras rezamos por nuestra vida.
Así de poderosa ha sido esta primera experiencia en Resonance: A Plague Tale Legacy, y ahora tengo muchas más ganas de empezar esta aventura cuando llegue el 27 de agosto.













