La presentación del balance trimestral de Sony Corporation ha sido el momento escogido por Haz Hirai para anunciar su dimisión como presidente de la compañía y presentar a su sustituto, Kenichiro Yoshida. Tras esa gran noticia, encontramos además las cifras que le han llevado a marcharse tranquilo.
La facturación de la división de videojuegos creció hasta los 718.000 millones de yenes y sigue siendo la más rentable de la empresa. El beneficio de explotación del segmento Games and Network Services se situó en 85.400 millones de yenes, en torno a un 70% superior al del periodo navideño de 2016. La ola de crecimiento pasa por todas las divisiones, lo que ha llevado al gigante japonés a revisar al alza su previsión para el año fiscal completo, que espera cerrar con un beneficio neto de 480.000 millones de yenes.
En el último trimestre de 2017 se distribuyeron 9 millones de consolas PS4, incluyendo las del modelo Pro, que colocan el total global en 76,5 millones. La cifra sirve para seguir ampliando ventajas con sus rivales (Nintendo colocó 7,2 millones de Switch) Supuso una ralentización moderada respecto al mismo periodo del año anterior, de 700.000 unidades.
Su objetivo está en superar a su predecesora, y no parece que vaya a tener dificultades en conseguirlo, porque necesita vender algo más de 10 millones de consolas en los próximos meses. Con juegos como God of War o Death Stranding en el horizonte cercano y Final Fantasy VII Remake o The Last of Us: Part II más adelante, solo es cuestión de tiempo ver cuánto tarda en conseguirlo.

