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Resistance: Burning Skies

Análisis de Resistance: Burning Skies

Me cuesta una barbaridad mantener la calma.

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El final a mi aventura de seis horas se acerca. Parpadeo e intento discernir si es un Auger el rifle con el que mi compañero soldado está tiroteando un papel tapiz de los años 50.

Cuando me fijo, me doy cuenta rápidamente de que no se trata de la legendaria arma de Resistance. Entro corriendo en la sala adyacente para estudiar el otro lado de la pared. Durante unos segundos, me acompaña una Quimera que está embobada, contemplando el papel tapiz. Antes de que reaccione ante mi presencia (lo que tampoco haría de todos modos), paso el dedo por la pantalla de mi PS Vita para disparar mi arma secundaria. Boom. Quimera muerta. La explosión por fin despierta a mi compañero de su letargo y su acción ilógica. Pero solo sirve para que se atasque en la puerta por la que acabo de pasar, intentando unirse a mí.

Estoy a punto de echarme a llorar.

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La serie Resistance siempre me ha parecido interesante. Me encantó la versión de PSP. Cuando analicé Retribution en 2009, solo podía regodearme en lo bien que habían escondido la falta de un stick analógico adicional, y en lo bien que funcionaba el juego en una portátil. Bend Studios había demostrado que el espíritu Resistance podía vivir sin el mando de Insomniac Games, incluso en una PSP.

Con Resistance: Burning Skies es otro estudio el que recibe la alternativa. Nihilistic, a diferencia de Bend, no ha producido shooters anteriormente, pero sí que habían lanzado PlayStation Move Heroes y el Conan de consolas. Aun así, versión preview de Burning Skies que jugué hace algo más de medio año tenía potencial.

Encontramos cantidad de giros, y con William C. Dietz a cargo de la historia (el autor que también ha firmado novelas como Resistance: The Gathering Storm), cabía esperar algo parecido a los hermanos mayores de consola de sobremesa. Y como colofón, aunque se pueden encontrar algunos FPS de calidad en Android e iOS, lo que muchos jugadores seguían echando en falta eran los botones y sticks físicos. Con dos palancas analógicas, un hardware a la última y un escritor conocido, todo pintaba bien.

Por desgracia, Resistance: Burning Skies es de los shooters más aburridos y flojuchos que hay. Comienza con honrosos intentos, con la trama siguiendo a gente ordinaria a la luz de una gran invasión en la América de los años 50. El gobierno ya conoce la seriedad de la situación, así que ha instalado campamentos de seguridad a lo ancho y largo del país. En este momento, conocemos a nuestro protagonista del primer día.

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La aventura en el juego sucede en Ellis Island, en 1951, y sigue al bombero Tom Reiley. La reducida isla a la entrada de Nueva york sirve de centro de recepción de inmigrantes, pero esta ocasión son bastante especiales. En un rato, Reiley ha derribado a su primera Quimera, ha aprendido a manejar armas futuristas con doble funcionalidad y se ha encontrado con la luchadora de la resistencia Ellie (aparentemente haciendo un guiño a Ellen Ripley).

Pero aunque el juego se centre en un tipo de estar por casa que lucha por sobrevivir, no consigue aprovechar el hecho de que Tom es un hombre de familia. Incluso con su mujer e hija en peligro y los planes del gobierno revelados, deja poca sensaciones sobre el coste personal de los acontecimientos. Y cuando tus compañeros controlados por la IA pueden hablar y llorar sin mover sus bocas, o corretear y chocar entre sí como toros salvajes sin cerebro, algunos tiroteos terminan con un lado cómico evidentemente involuntario.

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Si recuerdas los dos primeros juegos de la serie, se te quedaba grabada la grandeza y la sensación desagradable porque enormes localizaciones hacían de telón de fondo de muchas batallas. Incluso la atmósfera agobiante del tercer juego te daba escalofríos. Por contra, Burning Skies es casi todo el rato lineal, con el oportuno coche volcado o la típica escalera destrozada "invitándote" a seguir el camino sin desviarte.

En pocas horas te enfrentarás a tu primer jefe y emplearás diversas funciones de la portátil. Un monstruo tan gigantesco que va formando el escenario es una buena sorpresa, pero lo que parece emocionante a primera vista pronto pierde el impacto.

Más adelante, cuando estés luchando sobre el puente George Washington, pese a la zona limitada, el juego imprime una buena ilusión de una invasión a gran escala y deja una instantánea fugaz que se acerca a los juegos de PS3. Pero no tarda en ser sustituida por otro lugar claustrofóbico.

Y así una y otra vez: pautas prometedoras que no tardan en dejar paso a la mediocridad.

Resistance: Burning Skies

Vamos a las armas. La rueda de selección de Resistance 3 vuelve a la PS Vita, de forma que puedes seleccionar armas de forma rápida y efectiva. Puedes recolectar una docena de juguetes mata-Quimeras, todos tan imaginativos como siempre.

Y entonces llega otra decepción. La verdad es que la PS Vita no cuenta con dos botones adicionales L y R, así que hay que encontrar una solución para las funciones secundarias de las armas. Pero en lugar de emplear la zona táctil trasera de la portátil, el estudio ha decidido que es mejor usar la pantalla táctil frontal. Para el fuego secundario. Y para los ataques cuerpo a cuerpo. Y para las granadas. Y para abrir puertas. Quizás el control táctil sea una solución aceptable para cada elemento por separado, pero han sobrecargado el sistema y la jugabilidad abarrotando una única pantalla táctil sin tener la necesidad de hacerlo.

Una escena para ilustrar este problema. Tienes que abrir una puerta, disparar el arma secundaria y colar una granada. Te mueves con el stick analógico izquierdo, la cámara con el derecho. Disparas con el R.

Para abrir la puerta presionas la pantalla táctil. Avistas un enemigo. Lo seleccionas tocando la pantalla. Para lanzar una granada, arrastras el icono de la granada (también en la pantalla) hacia donde quieres que caiga. Para usar el ataque secundario (en este caso una ballesta), deslizas el dedo por la pantalla y aprietas el R. Un solo disparo y tienes que repetir todo el proceso otra vez.

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En resumen: si puedes resistir ante unas funciones táctiles que impregnan tu experiencia de juego, entonces quizás no le veas tanta pega. Sin embargo, la Vita no es un sistema controlado únicamente con la pantalla táctil. Algo más de variedad habría sido muy bienvenida.

Y nos habría encantado contar con otras opciones porque los resultados con las armas en sí son una pasada, muy ingeniosas y divertidas. Cuentas con seis especializaciones que puedes personalizar a través de cubos de energía (por supuesto, manipulados con la pantalla táctil, para más toqueteo).

Por ejemplo, el mencionado rifle Auger. Puedes mejorarlo para que el escudo de energía que sirve de protección (que se coloca, cómo no, abriendo dos dedos sobre la pantalla) dure algo más. Puedes hacer que dispare tiros triples, con más cadencia o con un cargador más amplio.

Como estos cubos son, salvo unos cuantos, complicados de encontrar en los distintos niveles, tienes buenas razones para pasarte la campaña en varias ocasiones y conseguir mejorar tus armas al máximo. Este proceso está bastante bien, es fácilmente uno de los mejores aspectos de Resistance: Burning Skies.

Por suerte, la campaña también resulta bastante variada y hay ocasiones en las que la acción te atrapa por completo y no quieres dejar la PS Vita y parar la partida. Quizás sea suficiente para muchos jugadores.

Además de la parte del juego con algunos momentos buenos, también existe un elemento multijugador con un montón de escenarios. El gran problema es la falta de salas o 'lobbies' en condiciones: escoges un tipo de juego sin tener ni idea de qué tipo de partidas están jugando, te sientas y esperas que aparezcan suficientes jugadores para rellenar los slots de los equipos.

El Survival convierte a los jugadores caídos en Quimeras. Los duelos a muerte por equipo son intensos y divertidos, mientras que todos los modos te otorgan XP que puede ayudarte a mejorar tus armas. También puedes conseguir XP "infectando" a otras PS Vita con la función Near de la portátil.

Como ocurre con todos los juegos con componente multijugador, es complicado decir cómo irá con este. Por el momento, lo que ofrece Burning Skies no ha tenido un efecto ni positivo ni negativo sobre la valoración final del juego.

Como experiencia en solitario, el primer Resistance de PS Vita se queda en la mediocridad, con algunos momentos intercalados de sorpresa. Problemas gráficos, texturas pobres, personajes aburridos, abuso de funciones táctiles, una historia vulgar y una IA de risa echan abajo toda la experiencia.

Tiene algunas mecánicas correctas, una campaña decente y un multijugador con potencial, pero en el terreno visual y narrativo no se puede comparar con Uncharted, mientras que como shooter es mucho mejor Unit 13. Por lo tanto, es difícil justificar su compra salvo que seas casi coleccionista de la serie.

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05 Gamereactor España
5 / 10
+
Armas chulas, localizaciones variadas, trazas de diversión.
-
Demasiado toqueteo, historia discretita, lineal, personajes del montón.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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