El año pasado, Kotaku publicó una investigación con varios testimonios que denunciaban la cultura sexista en las oficinas de Riot Games, que se saldó con cinco demandas por discriminación de sexo por parte de estas empleadas. Ahora, la misma web vuelve con documentos que demostrarían que el otro problema al que se enfrentan es que estas empleadas tienen prohibido por contrato denunciar sobre ciertos asuntos.
Según su nuevo artículo, los contratos firmados incluyen una cláusula de arbitraje forzado que, como explica a Kotaku un abogado de Riot, obliga a que las disputas se diriman sin tomar medidas legales. Entre los temas a los que los empleados deben renunciar están "las reclamaciones por discriminación, acoso y represalias, así como las de salarios".
El documento ha salido a la luz a raíz de dos casos de estas mujeres a las que se pide retirar su denuncia y llevarlas al arbitraje. Una vía que ellas no desean tomar. Ryan Saba, su abogado, ha comentado en la web que hay casos previos de juzgados que sí han aceptado las demandas a pesar de que los demandantes habían firmado previamente acudir a un arbitraje. Un acto que "solo sirve para silenciar las voces de los individuos que protestan como este tipo de malas conductas".
Por su parte, la compañía ha respondido que no comenta sobre litigios en marcha, añadiendo que su intención es resolver los problemas por los "procedimientos apropiados". Y ha insistido en su esfuerzo por ofrece una cultura de la inclusión y asegura haber hecho progresos recientes y se ha mostrado abierta a hacer cambios en asuntos como esto en el futuro. Pero no ha negado que esa sea la normativa interna.
