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Robinson: The Journey

Análisis de Robinson: The Journey

¿Ha llegado por fin la 'killer app' que busca y necesita PSVR?

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La Realidad Virtual que se está estrenando este año nos está dejando bastante confusos. Por un lado puede ser algo impactante, completamente novedoso y todo un deleite para los sentidos; una nueva forma de sumergirnos en los maravillosos mundos construidos por los enormemente talentosos desarrolladores que ya tantas veces nos han impresionado con su artesanía y calidad. Pero todo esto no quita que parezca que el medio todavía está con los dientes de leche, o que incluso sigue por ahora infradesarrollado, como un bebé que aún debe aprender a hablar y caminar para hacer las cosas por sí mismo por vez primera. Y encima de todo esto está el 'problemilla' (problemón en ocasiones) del mareo y las náuseas que pueden provocar ciertas experiencias, algo que además depende de cada persona y por tanto afecta hasta cierto grado a cada usuario.

Robinson: The Journey es uno de los mejores ejemplos de esta división de opiniones, resultados y sensaciones. Está diseñado con elegancia en muchos aspectos, y parte de un esfuerzo técnico y artístico para intentar convertirse en el juego con mejores gráficos de PlayStation VR hasta el momento (lo firma Crytek, estudio con un pedigrí casi sin parangón en lo que a mundos preciosos se refiere). Así, quitando algunas pegas sorprendentes (texturas pobres o generación repentina de elementos), el juego pone ante tus ojos un exuberante entorno tropical por el que caminan unos dinosaurios que parecen vivos por su gran trabajo de animación. Sin duda, esto añade al esplendor de la ocasión.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, la propuesta de Crytek para la VR también depende de un sistema de movimiento en primera persona que dejará a más de uno y de dos con un mal cuerpo importante, con lo que ya llamamos en la redacción "el pedo VR". Es como cuando te pones malo en un viaje en coche: durante la primera hora lo pasamos fatal, levantándosenos el estómago en más de una ocasión, pero tras superar los primeros compases la sensación empezó a suavizarse y hacia el final de la partida nos habíamos aclimatado al sistema (movimiento con el stick izquierdo, 12 direcciones de giro de cabeza horizontal en el derecho, seguimiento craneal para apuntar la vista). Pero más allá de los ya esperables problemas con la locomoción libre o sin vehículos, también hemos encontrado otros problemas que estropean la experiencia.

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Robinson: The JourneyRobinson: The JourneyRobinson: The Journey

Como decíamos, la Realidad Virtual se encuentra en su etapa infantil, pero eso no ha evitado que algunos juegos quieran ponerse a correr antes siquiera de empezar a andar. Esto se manifiesta aquí con un diseño de puzles que resulta muy básico y sin embargo en ocasiones confuso, una historia demasiado simple que se va contando mediante grabaciones que te encuentras por el mundo pero que no sabe tener impacto, y finalmente la decepcionante ausencia de una interacción significativa con los dinosaurios que te encuentras por el camino. Por mucho que se hayan esforzado en los gráficos y hayan conseguido una premisa intrigante, Robinson resulta incluso desfasado y superficial en varias facetas clave.

Pero no adelantemos tanto. Robinson: The Journey, como su inspiración literaria ( la primera novela de aventuras que se recuerda, la historia del Robinson Crusoe de Daniel Defoe de 1719), cuenta los acontecimientos que suceden tras un "naufragio"; o más bien una nave estrellada en un planeta. En este caso un joven llamado Robin se queda completamente solo, aislado e incomunicado en un mundo extraterrestre, cuando la nave colonial en la que nació termina aterrizando de aquella manera en la superficie. Se desconocen las causas del accidente, y Robin se queda solo durante meses, enviando señales de socorro, cultivando comida para sobrevivir, criando a su mascota dinosaurio -la encantadora T-Rex Laika- y charlando con su curioso compañero cibernético de inteligencia artificial, la bola HIGS.

La historia es bastante simple. Trata sobre Robin y su exploración del mundo que le rodea, en busca de algún colega superviviente. El juego se puede acabar en unas tres o cuatro horas (quizá cinco o seis si te tomas tu tiempo, escaneas cada espécimen de la fauna local e investigas cada rincón del lugar). No queremos destripar 'spoilers', pero sçi diremos que la trama queda como a medio hacer, lo que nos ha dejado algo decepcionados ante el innegable potencial de la ambientación y el hecho de que no la hayan aprovechado mucho mejor. Nos estábamos esperando algún giro narrativo al estilo El Planeta de los Simios para explicar los dinosaurios, pero al final esto es simplemente un planeta lleno de criaturas parecidas a las prehistóricas de la Tierra. Pese a cobrar precio completo de unos 70 euros por esta aventura, lo corto que es el viaje y su final poco convincente hacen que todo parezca un prólogo para estimular nuestro apetito antes de un plato principal que nunca llega.

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Se podrían excusar las oportunidades perdidas y esa historia que se acaba tan pronto si el resto estuviera a la altura, pero la pena es que también parece que han dado palos de ciego. Hemos encontrado un par de puzles decentes, pero la mayoría quedan desaprovechados sin utilizar todo su potencial. Además, muchos de los retos aparecen sin precedentes y por lo tanto resultan un poco vagos y/o confusos. En ocasiones los rompecabezas o las ideas se reciclan sin pudor, y sin embargo lo que nos da la sensación es que Crytek no ha querido o no ha podido aprovechar la ocasión para complementar la trama con unos desafíos más sustanciosos. De hecho, durante la segunda mitad del juego sí que podrían haber reutilizado y potenciado algunas ideas que sí introducen con acierto al principio.

A todo esto hay que sumar algunas secciones ciertamente frustrantes. Hubo un momento que casi arruinó la partida por completo, que poco más y nos hace dejar de jugar definitivamente; mientras estábamos escalando (las mecánicas para hacerlo hay que reconocer que son brillantes) llegamos a un punto en el que notamos que nos habíamos ido sin querer por la dirección equivocada. Ahí agarrados, sabiendo que no podíamos soltarnos sin morir, nos sentimos realmente frustrados y agitados por no saber qué hacer para seguir adelante. En otra ocasión teníamos que usar una herramienta (que se parece sospechosamente a un mando PS Move, lo que nos hace preguntarnos por qué todavía no lo han hecho compatible con él) para mover unos objetos por el mundo, una práctica que puede resultar ridículamente complicada para lo que es.

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Y luego llegamos a una parte de sigilo que, directamente, nos hizo maldecir e insultar en el mundo virtual (para que nos vieran desde fuera...). Por no contar varios pasajes de la partida que estaban demasiado difusos o incompletos. Si añades algunas inconsistencias visuales y un relato que podría haber sido muchísimo más emocionante, es difícil no sentirse desalentado. Queríamos más de lo que funcionaba (los puzles en los que asumes el control flotante de HIGS y rediriges la energía son decentes, puedes enviar a tu dino-mascota y darle órdenes en algunos puntos y las secciones de rocódromo cumplen), y también algo más de trama a la que hincarle el diente, pero simplemente no hay más.

Tampoco hay que descartarlo por completo. La atmósfera está ahí, la actuación vocal está bien (aunque el guión es un poco flojo a veces) e incluye voces dobladas a español, amén de los contados puzles que tienen mérito. Pero para nada se trata de algo suficiente como para pedir un precio de lanzamiento premium, y no dejamos de pensar que el equipo tenía mucho más planeado pero que terminaron recortándolo por el camino. Porque al final Robinson: The Journey fracasa a la hora de construir sobre sus elementos positivos y tiene demasiados fallos como para ignorarlos.

Principalmente por la ambientación y la propuesta de los dinos (y quizá por unos tráileres algo engañosos) estábamos muy ilusionados y con ganas de jugar el debut de Crytek en PSVR antes de que hiciera su aterrizaje forzoso en nuestras PS4, pero ahora que el polvo se ha asentado y hemos visto los créditos, recordamos la partida como algo que hemos sufrido, aguantado o sobrevivido, en lugar de algo que hayamos disfrutado. Este podía ser sin duda la 'killer app' que PlayStation VR pide a gritos, pero al final es otra oportunidad perdida que sólo deja alguna huella de lo que podía haber sido.

05 Gamereactor España
5 / 10
+
Algunos entornos son los más bonitos de PSVR hasta la fecha. Tiene dinosaurios y una ambientación interesante. Decente mecánica de escalada. Algunos puzles curiosos.
-
Se queda corto de historia. Experiencia demasiado breve y superficial. Diseño muy flojo en algunos lugares. Momentos frustrantes. Deja la sensación de que se podía hacer mucho más. Capaz de marear y poner mal cuerpo.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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