Romelu Lukaku fue convocado por la selección belga para los partidos amistosos previos al Mundial, pero se retiró para trabajar en su forma física. El delantero de 32 años ha jugado poco con el Nápoles esta temporada (sólo 48 minutos en seis partidos, un gol marcado) debido a las lesiones, y quiere dar prioridad a su oportunidad de participar en el Mundial, y ampliar aún más su récord de máximo goleador belga de todos los tiempos, con 89 goles (y segundo de todos los tiempos en países europeos, por detrás de Cristiano Ronaldo).
Sin embargo, resulta que Lukaku también hace caso omiso de los deberes de su club, ya que el Nápoles ha anunciado hoy que está considerando apartar al delantero después de que no se presentara al entrenamiento, y en su lugar se quedara en Bélgica para continuar con su recuperación física.
"El Nápoles anuncia que Romelu Lukaku no ha respondido a la convocatoria de hoy para la reanudación del entrenamiento. El club se reserva el derecho a decidir si toma las medidas disciplinarias oportunas, así como si mantiene al jugador en el equipo de forma permanente", declaró el club italiano en un comunicado.
Lukaku respondió en las redes sociales diciendo que "nunca le daría la espalda al Nápoles", pero que ahora necesita asegurarse de que está clínicamente al 100%. "No lo he estado últimamente y eso me ha pasado factura mentalmente".
"Al final, llegaré y ayudaré al Nápoles y a la selección a lograr sus respectivos objetivos cuando se me necesite".