Análisis de Runequest: Warlords, más estrategia de facciones
Patrik ha viajado a antiguos continentes y ha intentado liderar a las facciones mundiales en la guerra contra Caos en este juego de estrategia por turnos creado por Virtuos...
Me ofrecieron la oportunidad de hacer una reseña de Runequest: Warlords, y lo más seductor de este título fue que al principio desconocía su universo por completo. Me encantan los juegos tácticos de estrategia por turnos, y me divertí mucho con Warhammer 40K: Battlesector, que utiliza un sistema de combate similar al de este título. Cuando empecé Runequest: Warlords, me costó orientarme sobre qué era Glorantha, o por qué las tres facciones Talastar, Caos y el Imperio Lunar luchaban por el control del mundo. Había muchas cosas que no sabía, y me hizo falta investigar bastante para comprender mejor lo que estaba a punto de experimentar.
Nos ahorramos otra interpretación más de la fantasía medieval y, en su lugar, nos encontramos con algo que se inspira en la antigüedad y en la Edad de Bronce. Las tropas están formadas por hoplitas, lanceros, legionarios, e incluso incluyen monstruos. Se inspira en muchas fuentes, como la historia y la mitología celtas y persas. Este universo toma prestadas muchas mitologías de todo el mundo. El Imperio Lunar, por ejemplo, parece una interpretación mitológica del imperio de Alejandro Magno tras conquistar Egipto y el Imperio Persa. Tiene falanges de lanceros, caballería pesada y magos. Los Talastar parecen una mezcla entre griegos y celtas. La última facción, odiada por todos y enemiga de todos, es Caos. Esta me pareció la más reconocible, ya que juego mucho a Warhammer Fantasy. Cuentan con monstruos parecidos a los Hombres Bestia y son francamente feroces en esta aventura. También tienen escorpiones y caracoles gigantes.
Runequest Warlords no trata sólo sobre el mundo de Glorantha y su futuro, sino también sobre los héroes que te encuentras por el camino. Se trata de un juego basado en la historia, y tardarás mucho tiempo en completar la campaña. También están disponibles un modo escaramuza y un modo multijugador. Sin embargo, estos son sólo batallas sin ningún contexto. Si te gustaron las batallas de Battlesector, seguramente te gustarán estas. Sin embargo, creo que la campaña es su punto fuerte, sobre todo teniendo en cuenta que puedes seguir a los personajes y vivir una historia bastante sólida que te hace querer continuar y ver qué ocurre después. Aunque el doblaje a veces deja que desear, las misiones son largas. Battlesector resultaba equilibrado para ser de Warhammer, y sigo pensando que Virtuos consigue diferenciar bien los títulos a pesar de que tengan el mismo sistema de combate.
Tardé algo más de 30 horas en completar la campaña en los niveles de dificultad más difíciles y probar un poco en otros niveles de dificultad. Es una duración bastante razonable para una campaña. Sin embargo, algunas misiones podían suponer una guerra de desgaste en toda regla, y ocupaban un tiempo innecesario. Otras misiones tenían un buen ritmo, y sentí que, como jugador, tenías la oportunidad de experimentar y probar distintas estrategias, tanto si te apoyabas en magos, como en caballería, monstruos, tipos de tropas rápidas o infantería. La clave para ganar, sin embargo, era casi exclusivamente el uso de todos los tipos de tropas. Aunque el diseño de las misiones varía, pues hay asedios, emboscadas y batallas en los bosques, siguen siendo vitales la colocación de las tropas, la elección del tipo de tropa, cómo mejoras a tus héroes y lo que haces en el campo de batalla. Es casi idéntico a Battlesector. Sin embargo, no iría tan lejos como para decir que es un lavado de cara evidente de ese título. Está claro que se ha dedicado tiempo a crear una historia, explorar el universo, llenar de vida a los personajes héroes y crear un buen sistema de combate.
Las batallas funcionan igual que en Warhammer 40k: Battlesector, eliges la posición de tus tropas. Dispones de puntos para moverte, atacar, o ambas cosas. Tus tropas pueden rotar y tienen puntos débiles; si atacas por detrás, hacen más daño que por delante. El sistema único de runas te permite realizar ataques mágicos muy poderosos. Una vez que has movido todas tus tropas y héroes, te quedas esperando tu próximo turno y el enemigo se mueve y/o te ataca. No hay nada de inesperado en este sistema de combate, pero funciona. A veces tienes que pararte a pensar si eres capaz de completar las misiones principales y secundarias sin demasiadas pérdidas. Sin embargo, no resuelve ninguno de los defectos del sistema original, sino que lo mantiene relativamente intacto. Tengo muy poco de lo que quejarme, porque este sistema me gustó.
Una ventaja de jugar contra el ordenador es que puede ofrecer resistencia. Especialmente cuando tiene acceso a más tropas y refuerzos que tú, cosa que casi siempre pasa. Sin embargo, nunca se convierte en un verdadero desafío si te sientes cómodo con el género. Puede que quieras luchar contra otros jugadores para sentir que sí es un desafío. Esto es también lo que determina cuánto tiempo le dedicarás a Runequest. Si disfrutas con la campaña, puedes darle entre 30 y 40 horas, y bastante más si te gusta jugar en el modo escaramuza y/o contra otros. Sin embargo, no me atrevería a decir que hay tanto valor de repetición como la experiencia sugiere. Una vez terminada la campaña, no hay razón para volver, ya que la historia y las misiones no son lo suficientemente interesantes o variadas como para hacerlo. Aunque tienes la opción de mejorar a tus héroes y tus tipos de tropas de varias formas, sentí que, una vez finalizada la campaña, había acabado el juego.
Visualmente, tiene un aspecto aceptable según los estándares del género. Los efectos, el fuego y las texturas tienen buen aspecto. No he encontrado ningún fallo importante, sólo algunos menores que no estropean el juego. Ejemplos de esto son algunas texturas que no cargan correctamente y problemas ocasionales de sonido. A veces, las voces de los personajes se detienen o la música de fondo desaparece. Sin embargo, esto era tan poco habitual que no lo consideré un problema grave. Me gustó la música y me pareció que le quedaba bien a este título. No es tan pomposa ni estridente como para apoderarse por completo de la experiencia, sino que encaja bien con las escenas y las batallas. En cuanto a los personajes, su doblaje es claramente aceptable. Por desgracia, no llega a ir más allá de lo bueno en ninguno de estos dos últimos aspectos.
Si te gusta Runequest, puede que encuentres algo que apreciar en esta obra de estrategia por turnos. Ofrece un sistema de juego estable y de eficacia probada que incluye elementos de magia. Vas subiendo de nivel a tus héroes y puedes afrontar muchas de las misiones de distintas formas. A pesar de ello, no encontramos sorpresas en el gameplay ni en la historia. Si decides probarlo, lo que ves es lo que hay. No tiene cinemáticas muy elaboradas, pero sí vídeos en 2D con actuación de voz, y están bien. En cuanto al rendimiento, funciona sin problemas, y la música es aceptable y se utiliza de forma adecuada. Si te encanta Runequest, quizás puedas sumar un punto a la valoración. Creo que es un buen título, pero, en mi opinión, le falta algo que realmente lo eleve más allá de lo bueno. Debo admitir, sin embargo, que disfruté explorando toda la información del trasfondo del universo de Runequest a través de varios sitios web. Si te apetece un juego táctico de estrategia por turnos sólido y te interesa este universo, Runequest: Warlords puede ser para ti.




















