Ryse: Hijo de Roma - impresiones E3
Sangre, mucho 'script' y romanos 'next-gen' en el juego de Crytek que una vez fue exclusivo de Kinect.
Es evidente que Gladiator, película de Ridley Scott estrenada en el año 2000, ha servido de fuente de inspiración para un gran número de esfuerzos creativos en los últimos 13 años. Algunos directamente fusilados de aquel film, otros con más valor. Siempre ha existido y existirá una gran fascinación por el Imperio Romano, su ascenso y caída, sus políticas internas y sus sangrientas batallas. El juego del reconocido estudio Crytek Ryse: Hijo de Roma es obviamente un nuevo título que bebe constantemente de la cinta de Scott, y de hecho si existe algo que se pueda denominar 'excesivamente cinematográfico' en este sector, Ryse se lleva el premio.
La historia de Ryse: Hijo de Roma comenzó hace tres años, en la feria E3, cuando Microsoft presentó algo titulado Codename Kingdoms durante su conferencia de prensa. Al año siguiente reapareció como Ryse, una exclusiva para el sistema de control por movimiento Kinect. Luego estuvo un tiempo desaparecido y comenzaron los rumores que decían que el juego estaba siendo re-diseñado para utilizar un mando tradicional en lugar del sensor. Y al final resulta que dieron en el clavo: Ryse: Hijo de Roma es un juego que se controla a la antigua, pero ahora con el nuevo mando de Xbox One, y con algunas funciones adicionales (nos cuentan) ofrecidas por un nuevo Kinect que vendrá de serie con cada consola.
A estas alturas ya habrás visto la breve demostración del juego en acción que se produjo durante la conferencia de Microsoft hace una semana. Había muchos sucesos 'scripted' (dictados por el guión, inevitables, en un estilo que puso de moda Call of Duty), y también parecía que el juego se reducía a una serie de combinaciones de botones QTE, con sanguinarios movimientos de ejecución uno tras otro.
La buena noticia es que el combate no está tan 'scripted' como dio la impresión, la mala noticia que la demo que probamos en L.A. sí que resultaba demasiado constreñida, dictada por un guión y absolutamente lineal. Y el pequeño detalle de que no pudieras morir o de que ni siquiera tuvieras que acertar con las combinaciones de botones para que salieran los movimientos de finalización provocaba una experiencia estrafalaria, cuando menos.
El combate es bastante básico, pero está bien pensado. Bloqueo, porrazo con el escudo, y espadazo están disponibles con tocar uno de los botones frontales, con un gran énfasis en la sincronización de los movimientos. Si te dejas rodear, te meterás en problemas (yo lo probé en mis carnes, por mucho que fuera inmortal), de modo que otra parte de tu estrategia debería ser aislar a los enemigos y enfrentarte a ellos uno por uno.
Ya sabemos de sobra que Crytek es un estudio 'top' en cuanto a gráficos, más tras un Crysis 3 que todavía se erige posiblemente como el título más impresionante visualmente del momento (al menos en términos de méritos técnicos), así que parecía algo casi natural que Ryse: Hijo de Roma quedara como uno de los juegos 'next-gen' más impactantes a nivel visual de la feria E3 de este año. Detalladas animaciones faciales, un campo de batalla caótico y diversos efectos adicionales trabajaban en equipo para dejar la ilusión de que estabas jugando una aventura pre-renderizada. Desde lejos de la pantalla, era de esos juegos que se veían 'next-gen' a la legua. Cierto es que el sistema de juego parece todavía bastante limitado, pero para algunos jugadores estos gráficos, sin ninguna duda, compensarán esa crítica.
Hace falta un rato para acostumbrarse a una cámara muy cercana y el constante 'paneo' de la misma en busca de planos cinematográficos. Marius Titus, el general protagonista del juego, apareció únicamente en plena batalla durante la demo, por lo que habrá que ver si también cuenta con un lado menos rudo, como ocurría con el Maximus de Gladiator. Con la muerte desactivada para no frustrar a los jugadores que probaban Ryse por primera vez en el showfloor, no pudimos ver la pantalla de Game Over, pero ya nos la imaginamos con campos de trigo.
Si tenemos que juzgar por la demo del E3, esto parece una crysis (perdón, teníamos que hacerlo) respecto a las experiencias de mundo abierto por las que se ha conocido a Crytek en el pasado. Este juego encadenará rimbombantes escenas preparadas una detrás de otra, de una forma que recuerda más al diseño de juego de, por ejemplo, Kinect Star Wars, que a un God of War. La acción se divide en pequeñas secciones con mecánicas como moverse en formación y disparar lanzas, o aprovechar a los arqueros para que ofrezcan fuego de cobertura. Esperamos y deseamos que el juego se abra un poco en algunas zonas, pero por lo visto y jugado hasta el momento Crytek apuesta por el enfoque cinematográfico y 'scripted'. ¿Podría ser que el juego todavía arrastra algunas de las limitaciones de sus raíces como juego sólo para Kinect?
Nuestra fascinación por el mundo romano todavía sigue intacta, y juegos como Total War: Rome II siguen escalando puestos en nuestra lista de más deseados del año. Sin embargo, Ryse: Hijo de Roma nos deja a la vez ilusionados y perplejos. Los gráficos de nueva generación están ahí, las espantosas consecuencias del brutal combate se pueden sentir, pero el ritmo frenético y el guión dictatorial no están a la altura. Ojalá la demo del E3 fuera sólo eso, un aperitivo condensado de la experiencia más libre que ofrecerá el juego completo en noviembre. Después de todo, es la libertad por lo que luchaban los romanos, ¿verdad? ¿O quizá era por las mujeres y el vino? ¿Por los campos de trigo?









