¿Estás listo para volver al Japón feudal? ¿Quieres construir tu propio castillo, incluso tu propio imperio? Perfecto, Samurai Warriors 4: Empires ha llegado para saciar tu sed de conquista.
Este es el tercer título de la serie Samurai Warriors 4. SW4 era un juego fantástico que le dio vida de nuevo tanto a la serie de Samurai Warriors, como al género musou en general. Por otro lado, cabe decir que Samurai Warriors 4-II parecía más bien una expansión que un juego nuevo. El siguiente es Samurai Warriors 4: Empires, que resulta divertido y adictivo, pero tampoco es perfecto.
Empires pone muchos elementos esenciales del género musou sobre la mesa. Hablamos de mapas enormes llenos de enemigos y ejércitos que se enfrentan en caóticas batallas. Al igual que en los juegos anteriores, el jugador controla la unidad más poderosa (el héroe) que dirige el ejército, y puede usarla para causar un efecto devastador sobre el ejército enemigo. Sin embargo, lo que hace que este título sea diferente a las demás entregas de la serie es que Empires aporta un tono táctico a las mecánicas y nuevas formas de jugar mediante una importante capa estratégica que complementa las tradicionales batallas de aporrear botones. Al igual que otros juegos Empires, el título ofrece modos únicos que no encontrarás en otros lanzamientos de este género.

El modo Conquista tiene una serie de escenarios situados en distintos años y el jugador dispone de diferentes clanes, personajes y oficiales. En este modo, escoges un clan, completas tu ambición y (con suerte) unificas el país. Sin embargo, en función del clan que escojas y su ambición, una vez que hayas completado tu misión (hay pocas: llegar a la capital, unificar la región o el país entero) tendrás la opción de guardar y jugar en un escenario diferente, o continuar con el mismo clan y unificar las tierras bajo un mismo estandarte. Una característica interesante que ofrece el modo Conquista es que todos los escenarios se sitúan en años diferentes, así que hay algunos oficiales que no estarán disponibles en ciertos escenarios ya que estarán muertos, serán demasiado mayores para luchar o no habrán nacido aún. Se trata de una buena característica y nos muestra que el desarrollador Omega Force se preocupa por el material original que utiliza: el período Sengoku (o "Período de los estados en guerra") de la historia japonesa.
El modo Génesis funciona de una manera muy similar al modo Conquista, la diferencia es que en este caso puedes decidir qué clan vas a escoger y tu ambición general en el escenario (o crear tu propio escenario). Cuando haces el tuyo eliges en qué región quieres empezar, así como los oficiales que conformarán tu reino. También puedes editar clanes individuales y colocarlos en cualquier parte del mapa, y crear el escenario como quieras, lo que te permite una gran variedad de partidas.
Tanto si eliges un clan como si lo creas, harás tanto amigos como enemigos. Por suerte están claramente identificados: los aliados son azules y los enemigos rojos (tanto en la batalla como en el menú). En lo que se refiere a la estrategia, hay una serie de parámetros esenciales que afectan a tu ejército y que constituyen la espina dorsal de tu fuerza de lucha. Hay seis: comercio, campos de arroz, estrategia, fuerza de la tropa, fama y lealtad. El comercio afecta a tu dinero, los campos de arroz a tus suministros/materiales (también hay la opción de que en otoño haya un aumento de materiales, así que incluso las estaciones tienen su efecto en el juego). La estrategia es menos enrevesada: cuanta más tengas, más fácil te será adquirir otras habilidades y usar más en la batalla; además afecta a la calidad de las formaciones que adquieras. La fuerza de la tropa es obvio lo que significa. La fama te permite entablar alianzas y comerciar con otros clanes e imperios, además de que puedes pedir refuerzos a tus aliados. La lealtad afecta a la eficiencia de tus soldados durante la batalla y aumenta sus posibilidades de derrotar una base enemiga durante el combate.
Hay un grupo de gente que condiciona los parámetros mencionados: los jueces. Algunos oficiales son mejores que otros dependiendo del cometido, así que decidir el oficial que quieres que sea juez afectará a las políticas que propongan. A medida que progresas serás capaz de nombrar a gente cada vez mejor, que a su vez propondrán políticas mejores. Luego está el estratega. Reclutas a alguien que controlará tus asuntos domésticos, supervisando el desarrollo tanto militar como personal. Estas personas pueden proponer políticas recomendadas para que tú las tengas en consideración (también puedes ignorar sus consejos y elegir tus propias políticas si lo prefieres). A medida que progresas en la campaña, conseguirás mucho dinero, suministros y fama. También podrás desarrollar y evolucionar tu castillo (tu núcleo central) lo que te permite nombrar más magistrados. El hecho de construir tu castillo y verlo crecer añade una sensación de progresión.
En lo que se refiere a asumir el mando, puedes derrotar a un imperio rival región por región o, si lo prefieres, puedes tomar el castillo y convertirte en el líder para hacerte después con el resto del territorio que posea ese clan. El modo en que derrotas a un rival solo depende de ti, ya que el juego no te obliga a jugar de un modo determinado; hay mucha libertad a la hora de lidiar con las cosas.
Las tácticas son una parte muy importante del juego. Hay formaciones, tácticas básicas y tácticas ejecutables. Hay tres tipos de formaciones: las que aumentan tu ataque, tu velocidad y tu defensa. Estas formaciones ayudan bastante (aunque es una pena que no hagan que tu ejército adopte cierta formación). Las tácticas básicas durarán mientras dure la batalla y lustrarán tu ejército o a ti, mientras que las tácticas ejecutables influirán en la batalla y te ayudarán a derrotar bases y ganar. Sin embargo, estas tácticas tienen un límite.

Una característica que se ha mantenido es el editor del personaje, una de las preferidas por los fans. Podrás crear tus propios personajes como en los juegos anteriores, y no hay demasiado nuevo que contar acerca de esto. La parte interesante es que puedes importar todos los personajes que habías creado en títulos anteriores de Samurai Warriors 4. Con respecto a la parte técnica, el título es bueno. No es ninguna sorpresa que su funcionamiento sea igual al de Samurai Warriors 4 y 4-II. Un problema que presentan los juegos musou es la tasa de los fotogramas, y con tantas tropas en pantalla puede caerse a veces. Por suerte, al igual que los anteriores lanzamientos Samurai Warriors 4, Empires no tiene ese problema. Jugamos 35-40 horas y no experimentamos ningún problema destacable en cuanto a framerate (jugamos la versión para PS4).
Samurai Warriors 4: Empires es bueno, pero no perfecto. En primer lugar, un mal que ha aquejado siempre a Samurai Warriors y Dynasty Warriors es la música reciclada. Por desgracia, este nuevo juego también ha caído en la misma trampa. Este título también tiene problemas con las tácticas. A pesar de que las formaciones y las tácticas son una buena aportación a la serie, si juegas en el modo fácil, estas formaciones y tácticas no tienen mucho impacto, y puedes superar las batallas con unos pocos trucos como en cualquier otro título musou (por lo tanto, nuestro consejo es que le subas un punto a la dificultad). Otro problema gráfico lo encontramos en la gran cantidad de opciones y características que pueden resultar un poco agobiantes, y puede que los recién llegados tengan problemas con ellas al principio.
Samurai Warriors 4: Empires constituye una gran aportación a la serie, y el combate sigue siendo tan original y fluido como siempre. Los escenarios son divertidos, pero la verdadera diversión viene de poder crear tu propio escenario y jugar en él como quieras, lo que le aporta al título muchas posibilidades de volver a jugar. Las formaciones y las tácticas son una excelente aportación e introducen la profundidad que el juego necesitaba, y la estrategia le da un giro renovador a lo que se está convirtiendo en un completo subgénero. Con tantas posibilidades de volver a jugar, este juego constituye uno de esos títulos que los fans del género musou no querrán perderse.

