La Guardia Civil de Zamora, donde murieron los futbolistas Diogo Jota y André Silva en un accidente de coche el pasado miércoles 2 de julio, ha revelado la causa del accidente. Según los especialistas que investigaron el lugar del accidente, las marcas dejadas por los neumáticos del coche sugieren que los dos jugadores portugueses viajaban a gran velocidad, "un posible exceso de velocidad significativo sobre el límite de velocidad de la carretera", que es de 120 km/h.
El coche, un Lamborghini Huracán, pinchó una rueda trasera al adelantar a otro coche. Eso provocó que el coche chocara y estallara en llamas (vía El País).
El coche quedó completamente destrozado, lo que dificultó la identificación de los cadáveres por parte de los forenses, pero todos los indicios apuntan a que era Diogo Jota quien conducía el vehículo. Fuentes de la Guardia Civil dijeron que la identificación se hizo "gracias a las cadenas o adornos que encontraron en los cuerpos".
Jota se dirigía a Santander para coger un ferry con el que regresar a Inglaterra. Debido a una lesión pulmonar, los médicos le habían aconsejado que no volara para evitar riesgos.
Un aspecto controvertido de su accidente fue el supuesto mal estado de la carretera donde tuvieron el accidente. Según fuentes de la Guardia Civil, "no es un punto negro ni mucho menos; se puede circular perfectamente por allí a 130 ó 140 kilómetros por hora", lo que sugiere que el conductor superaba con creces el límite legal de velocidad. Añadieron que el hecho de que hubiera estrenado un Lamborghini unos días antes podría haber sido un factor importante "porque esos potentes deportivos pueden ser difíciles de conducir sin experiencia".