La desintegración internacional de Crytek no está provocando tantos quebraderos de cabeza a sus empleados como podría parecer, ya que poco a poco los estudios cerrados por la compañía alemana van encontrado su propio camino. Sega y The Creative Assembly han llegado al rescate de uno de ellos Black Sea Games.
El estudio búlgaro, formado por 60 personas, pasa a formar parte de la división europea del gigante japonés para ponerse a las órdenes de The Creative Assembly, que sigue creciendo para convertirse en una de las compañías de desarrollo más grandes del continente. A finales de 2016 abrió su tercer estudio anglosajón y sumaba más de 500 empleados, por lo que ya está cerca de los 600.
La nota de prensa no aclara si Vesselin Handjiev, fundador del proyecto en 2001 y refundador del estudio tras la salida de Crytek, va a continuar al frente del estudio desde Sofía. Cuando presentó Black Sea Games el pasado mes de diciembre anunció que estaban trabajando ya en un primer proyecto de forma independiente. Tampoco se sabe si Sega permitirá que eso siga adelante o si se le asignarán tareas desde Reino Unido.
El último trabajo de The Creative Assembly ha sido Halo Wars 2 para Microsoft.