Sega Sammy, la sociedad nipona que posee las operaciones de videojuegos de SEGA, terminó la semana anunciando unos preocupantes números para el cierre del año fiscal que terminó anteayer, con pérdidas de más de 7.000 millones de yenes (unos 64 millones de euros).
En declaraciones a Edge, la compañía tildó las pérdidas de "extraordinarias" y las achacó al "desafiante clima económico y los significantes cambios en el entorno de los videojuegos para el hogar en EEUU y Europa".
Las ventas cayeron en términos anuales, por lo que la compañía no alcanzará los beneficios estimados de 40.000 millones de yenes, sino que se quedará en la mitad (unos 180 millones de euros).
Para cambiar esta dinámica, SEGA asegura que es "esencial aumentar la eficiencia de las organizaciones en el campo de los videojuegos [en los mercados citados] mientras cambiamos a una estructura que corresponda a este cambio en el entorno, incluyendo reforzar el desarrollo en el campo del contenido digital".
Es más que probable que esta reestructuración derive en la cancelación de los juegos que dejan menos beneficios, y también en un nuevo recorte de personal, pues SEGA pretende quedarse como "una compañía más pequeña posicionada para una rentabilidad sostenida".