El Juego del Calamar se ha cobrado su primera víctima real. Un hombre ha sido sentenciado a muerte en Corea del Norte por introducir de contrabando y vender copias de la popular serie de Netflix. Las autoridades norcoreanas encontraron a estudiantes de secundaria viéndola, al parecer, gracias a que se introdujo en el país desde China en memorias USB, según ha explicado Radio Free Asia y recogido Variety.
El traficante será fusilado en consecuencia. Una locura que no se detiene ahí, ya que el estudiante que compró la copia ha sido sentenciado a cadena perpetua y otros estudiantes que han visto El Juego del Calamar pasarán 5 años en la cárcel. Y la cosa sigue, profesores y administradores de la escuela en cuestión han sido despedidos y deportados a minas. El pasado mes de abril, un hombre fue ejecutado en público por distribuir CD y USB con películas, música y programas de TV de Corea del Sur de forma ilegal.
Castigos que resultan excesivos y que provienen de la "Ley sobre la eliminación del pensamiento y la cultura reaccionarios" que el gobierno norcoreano aprobó en 2020 y que regula qué puede y qué no puede mostrarse en el país. Normativa creada, principalmente, para evitar la propagación de contenidos de otros países que puedan entrar en conflicto con la corriente de pensamiento que quiere mantenerse en el país.
Ley que, entre otras, mira muy de cerca a El Juego del Calamar, considerado en Corea del Norte como "una triste realidad de la horrible sociedad de Corea del Sur". Las consecuencias, en este caso, han sido absolutamente nefastas.