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Shinobi

Análisis de Shinobi

SEGA recupera la esencia de sus clásicos y nos propone un cartucho que rebosa vieja escuela por los cuatro costados.

  • Texto: José Manuel Bringas

Shinobi es una de esas franquicias que tuvo su público fiel y varias entregas durante la década de los 90 y que la llegada de las 3D al mundo de los videojuegos relegó a un segundo plano. Un par de tímidas incursiones poligonales no fueron capaces de alcanzar ese mágico toque que SEGA imprimía a sus títulos arcade en la época de la MegaDrive, pero con esta entrega para 3DS parece que han vuelto al buen camino, aunque es cierto que todavía queda trecho para tener entre manos un juego de sobresaliente.

Lo mejor de este momento en la industria es que las 2D ya no son anticuadas. Hemos dado la vuelta y se está volviendo a innovar en el terreno 2D, o al menos en el desarrollo 2D con elementos 3D, esa fórmula que Nintendo experimentó con Yoshi's Story 64 y que culminó con el New Super Mario Bros., reivindicando los juegos de evolución lateral.

En Shinobi encarnamos a un ninja envuelto en una batalla contra un clan rival. Tendremos a nuestra disposición a nuestra fiel katana, lanzaremos kunais (esa especie de estrellas ninja alargadas) y podremos usar hechizos mágicos para hacer más daño o protegernos de los golpes enemigos. La clave del desarrollo de Shinobi son las plataformas y el combate, terriblemente exigentes, aunque terriblemente satisfactorios.

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Shinobi es uno de esos juegos que tienes que coger con cierta perspectiva. Las cosas como son: visualmente es un juego deficiente. Tenemos a la vuelta de la esquina titanes como Residen Evil: Revelations y acaba de salir el más que respetable Monster Hunter 3G en Japón. Shinobi más bien parece un juego de DS en vez de pertenecer a la nueva portatil de Nintendo. Es cierto que la carga poligonal es mayor y que cuando activamos las 3D el efecto se disimula un poco más, pero hay ciertos niveles que cantan ópera.

La cosa es que a pesar de los gráficos desfasados y los personajes toscos si nos ponemos a jugar con Shinobi nos vamos a reencontrar esa magia que sólo un centenar de tardes en los salones recreativos pueden igualar. En Shinobi hay que ser ágil y rápido con los botones, aprenderse los patrones de los enemigos y derrotarlos enlazando combo tras combo hasta hacer estallar el marcador de puntos.

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