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Spiritfarer

Spiritfarer - impresiones

Aprovechamos el Xbox Showcase del E3 para embarcarnos en la bonita historia sobre amor y pérdida (y mucha gestión) del estudio Thunder Lotus Games.

  • Ben LyonsBen Lyons

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El E3 de este año ha sido para enmarcar. Ha habido montones de bombazos, tanto en el panorama triple-A como en lo último en hardware. Pero antes de dejarnos llevar por el tren del hype, cabe señalar que parece que sus paradas en este 2019 van a ser más bien pocas, puesto que no son muchos los grandes títulos por estrenar en lo que resta de año. Por desgracia, parece que incluso algunos desarrolladores indie también han decidido seguir los pasos de sus hermanos mayores y saltarse esta hoja del calendario, y lo próximo de Thunder Lotus Games no es una excepción. Aunque tuvimos la suerte de pasar un buen rato probando Spiritfarer y entrevistando a sus responsables, nos toca esperar sentados para poder hincarle el diente por completo.

Spiritfarer es un relajante título de gestión sobre la muerte. Suena macabro, ¿eh? Pues nada más lejos de la realidad. Encarnas a Stella, la encargada de un ferri para los difuntos cuyo trabajo consiste en cuidar de los espíritus y guiarlos hasta el Más Allá. Para acometer esta tarea, cuentas con un barco que puedes personalizar según las necesidades de tus visitantes a medida que les ayudas a cruzar los mares místicos y lo que venga. En general, se trata de un juego sobre entender y aceptar la muerte, honrando y mostrando respeto por quienes han pasado a mejor vida.

El juego es puramente 2D, con un sistema de avance lateral. La propia Stella es capaz de ciertas mecánicas como saltar y escalar, pero a grandes rasgos la dinámica consiste en hablar y entender a nuestros pasajeros. Durante la demo en el E3, pasamos el rato atendiendo a estos espíritus, escuchándoles y cumpliendo sus últimas voluntades. Por ejemplo, una serpiente ataviada con una túnica y bajo el nombre de Summer nos encomendó varias tareas, como buscarle una sala de meditación llena de plantas y encontrar algo que había perdido. Así fue como llegamos al astillero, donde podremos mejorar nuestro navío, y también a una tierra remota donde Summer solía vivir.

Spiritfarer

Viajar en Spiritfarer no es precisamente lo que cabría imaginar, dado que lo cierto es que debemos esperar a que el barco cubra la distancia por completo. Esto se traduce en que no hay viaje rápido que haga de llegar a nuestro destino algo anecdótico, sino que tendremos que hacer tiempo en el camino mientras, por ejemplo, pescamos, cocinamos o incluso entablamos conversación con otros pasajeros. Una de las formas más inusuales de matar el tiempo que pudimos ver era algo denominado 'danza de la lluvia', mediante la cual el espíritu de un sapo tocaba una melodía armoniosa con la flauta para invocar una tormenta e hincharse, al tiempo que un relámpago impactaba contra el barco. De ahí pasamos a un minijuego donde teníamos que posicionarnos bajo el relámpago justo cuando arremetía contra el barco para recoger Glims, la moneda del juego.

Al final logramos arribar con el barco al que fuera hogar de Summer, y procedimos a encontrar lo que había perdido para ayudarla en el tránsito al Más Allá. Una vez hallamos lo que estábamos buscando y le hicimos entrega de lo que necesitaba, Summer se mostró alegre al haber podido disfrutar de algo más de tiempo antes de dar el paso. Gracias a ello, nos encontramos con más tiempo que ocupar, que acabamos invirtiendo en ayudar a otro pasajero, volviendo así al primer paso de la dinámica del juego.

Spiritfarer

Puede que el reclamo más interesante y atractivo de Spiritfarer radique en su encantadora estética dibujada a mano, que dota al juego de un carácter único. A eso tenemos que sumarle una música relajante, que no hace sino invitarnos con creces a relajar los músculos y desconectar, y de paso valorar la suerte que tenemos al poder disponer de tiempo para disfrutar de un título como este. Para que te hagas una idea, este juego era como un oasis de paz dentro del ajetreadísimo Microsoft Theatre, y la verdad es que nuestra inmersión era tal que nos daba la impresión de encontrarnos muy lejos de allí.

Como ves, Spiritfarer no depende de mecánicas resultonas ni supone un desafío para los más avezados, sino que nos incita a dedicarle un rato y simplemente absorber el momento. Todo esto te sonará muy a rollo zen, pero es que es justo lo que nos hizo sentir: relajados. Es algo que resulta estimulante en un mundo como el nuestro, dominado por el estrés y el trabajo bajo mucha presión, sobre todo cuando se supone que nuestro cometido es probar los juegos en condiciones de tranquilidad. Al menos es lo que hemos aprendido al convertirnos en capitanes del ferri para aquellos a quienes ya les queda poco tiempo (si acaso).

Como decíamos antes, se espera que Spiritfarer desembarque en 2020 en Xbox One, PC, PS4 y Nintendo Switch, ofreciéndonos la oportunidad de liberar tensiones sea cual sea nuestra plataforma predilecta. Caiga cuando caiga, tenemos ganas de volver a dejarnos arrastrar por él para ver adónde nos lleva nuestra aventura como guías del ferri del adiós. 2020 ya está tardando.

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