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Splatoon 2

Splatoon 2 - impresiones beta

Los Inklings nos traen una pequeña muestra de lo que han crecido estos dos años. ¿Han cambiado lo suficiente?

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Un ración de calamares en su tinta nunca está de más, y Nintendo nos ha traído no una, sino seis con las que disfrutar durante varios días. El pasado fin de semana tuvo lugar la beta Global Testfire de Splatoon 2 para Nintendo Switch. Una serie de sesiones de juego limitadas a una hora cada una con las que hemos podido ponernos de pintura hasta las cejas y conocer un poco más sobre el retorno de los gamberretes calamares de la Gran N.

La secuela del Splatoon que tan bien cuajó en Wii U, al menos en el modo que hemos podido probar, no se aleja mucho de la experiencia original. Con dos mapas completamente nuevos, pero un reparto de armas muy conocido por los que jugaron al original, la sensación general es que estos dos años han cambiado solo un poco a Cromópolis y sus habitantes, que ahora lucen bastante mejor. Cabe decir también que es pronto, demasiado, para poder juzgar correctamente porque aún queda muchísimo por descubrir, pero al menos estos días han servido para confirmar algo. El sistema de juego se sigue manteniendo fresco, y eso es algo que le debe al genial planteamiento del que parte.

Para los que no conozcan mucho de qué va esto, Splatoon es un shooter en el que la clave es pintar. Lejos de otros títulos del género, el mejor no es quien más bajas cause; influye, sí, pero lo que determina qué equipo se proclama ganador es la cantidad de territorio pintado de un color. Hay muchos más elementos que lo dotan de más personalidad: desde los protagonistas y su amor por la moda, las armas que lanzan pintura en lugar de balas, el poder desplazarte convertido en un calamar o que haya un dúo musical que se llame las Calamarciñas. De estas y su fama, que las ha llevado a dar conciertos hasta en París, es un tema que al menos hoy no vamos a tratar; pero también es digno de estudio.

Splatoon 2
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Dicen, y es cierto, que si algo funciona es mejor no cambiarlo. Con el Global Testfire de Splatoon 2 nos hemos dado cuenta de que Nintendo ha seguido esta máxima mientras nos dejábamos llevar por el pintor que llevamos dentro. Ha habido un arma primaria nueva, cuatro armas especiales nuevas y también dos mapas completamente nuevos; pero ahí se acaba la novedad que influye cuando te pones a los mandos.

El modo a probar ha sido el clásico Combate Territorial (4vs4, gana el que más haya pintado) y, aunque los sets de armamento nos han ofrecido combinaciones distintas a las del primer juego, el Rodillo, el Cargatintas y la Salpicadora han completado las elecciones a la hora de elegir con qué disparar. En resumen, hay mucho del pasado, retocado para pulir la experiencia de juego y acompañado de elementos novedosos que amplían las posibilidades y cambian la manera de enfocar las escaramuzas; pero algo escaso para reforzar la idea de que estamos ante un juego que tiene más de 2 que de 1,5.

Los dos niveles que hemos probado, Gimnasio Mejillón y Barrio Congrio, nos han servido también para recordar las bondades de su antecesor. Son entornos completamente distintos, como sus nombres indican, y comparten cierto amor por los recovecos y los desniveles, fruto del más que palpable saber hacer de los japoneses a la hora de diseñar mapas, y también de su mala leche (hay rendijas que pueden ser atravesadas accidentalmente en forma calamar, y estos accidentes suelen acabar en muerte). Son escenarios llenos de vida y pequeños detalles tanto en los alrededores como en el lugar donde transcurre la acción; además, su estructura está bien planteada para que no haya dos partidas iguales, aunque hemos detectado ciertos puntos que tienen todas las papeletas de convertirse en zonas donde se ubique el grueso de las batallas en el futuro, algo completamente inevitable en esto de los shooter online.

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¿Influye esto en que sea más o menos divertido? Para nada. Han sido sesiones cortas de juego, dado que los combates eran partidas de 3 minutos, pero la fórmula Splatoon sigue funcionando tan bien como su control por giroscopio, opcional para los puristas del apuntado con dos analógicos y de prueba obligada para todo el que juegue con estos calamares. Los controles siguen funcionando muy bien, y la ayuda que da poder 'menear' el mando para apuntar da ese plus de velocidad que los que amamos teclado y ratón echamos en falta cuando disparamos en consolas.

También es cierto que ha sido necesario cierto autoadiestramiento para no mirarnos a las manos mientras jugábamos, o para no abrir el mapa sin querer (y quedar expuestos, morir, maldecir al cielo y demás). Se han cambiado botones de sitio; pero este detalle es bastante tonto si pensamos en el que de verdad importa: ya no hay un GamePad que nos enseñe el mapa ni nos ayude a desplazarnos rápidamente a otros puntos del escenario; ahora esta información se muestra en pantalla a golpe de botón, tapando todo lo que ocurre en ella. Echaréis de menos a Wii U, y lo sabéis.

O puede que no tanto, porque perdemos esa posibilidad, pero ganamos la de jugar donde queramos. Splatoon 2 encaja mejor de lo que cabría esperar con la naturaleza portátil/doméstica de Nintendo Switch y es perfectamente jugable en modo portátil o con la consola sobre su pata trasera. Sigue siendo preferente la opción de disfrutar en el televisor, sobre todo con el Mando Pro; pero puede que se deba a que en el fondo somos animales de costumbres y conocimos a Splatoon como un juego de consola de sobremesa.

Splatoon 2
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A nivel visual y sonoro, lo visto de esta secuela cumple. Los Inklings lucen un mayor repertorio de ropas, colores, peinados y complementos, lo que significa que en la versión final vamos a tener mucho donde elegir a la hora de personalizarlos. Su acabado, y el de los mapas, luce ligeramente más pulido que los del primer juego: la pintura refleja más la luz, los propios personajes tienen más reflejos y, en general, hay un mayor número de elementos en pantalla; y todo esto funciona a 60 fotogramas por segundo sin caer ni un ápice. Es una delicia en el televisor, y parece un milagro en modo portátil. Por supuesto, acompaña una música que se lanza más al rockeo, o incluso al Ska, repleta de voces de estos calamares y con la clara intención de mantenerte alerta en todo momento.

Ha sido un fin de semana intenso el que nos han traído los Inklings a los jugadores de Nintendo Switch. Splatoon 2 pinta muy bien y ha servido para recordarnos por qué nos gustaron tanto estos seres mitad niño mitad cefalópodo. El ritmo de las partidas sigue siendo frenético, convirtiéndose en un continuo cruce de disparos y de movimientos; la portabilidad le queda como un guante y las nuevas armas traen consigo una serie de mecánicas y cambios necesarios para refrescar y mejorar una receta que ya tenía muy buen sabor. El único achaque que le podemos encontrar es que sigue reciclando botes de pintura de su primera entrega. Pero luego recordamos que sólo hemos visto una pequeña parte de los tentáculos de uno de esos juegos que tienen las patitas largas.

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