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análisis
Splatoon 2

Análisis de Splatoon 2 - Octo Expansión

Ahora sí, aceptamos pulpo como animal de compañía, y como mejor personaje jugable.

Cuando ya lo ves con cierta perspectiva y habiéndote quitado litros y litros de pintura de encima, puedes mirar a la campaña de Splatoon 2 con algo de nostalgia y con esa sensación más que segura de que era tan solo un pase de entrada a la gran experiencia que esconde su modalidad multijugador online. Ya lo hablábamos en su momento cuando catamos aquel Modo Héroe y vimos que Nintendo, además de realizar esos despliegues que sabe hacer a la hora de tratar con las plataformas, incluso en un shooter, había apostado por no apretar demasiado las tuercas al jugador.

Una experiencia individual fácil, pensada como un camino de aprendizaje cubierto por un manto de historia que siempre mantenía al novato resguardado ante las dificultades; pero que daba demasiado calor al que venía de jugar al título de Wii U. Si conocías las mecánicas de juego, aunque podías llevarte muy gratas sorpresas por esa mano que tienen los de Kioto a la hora de diseñar niveles e ir siempre a más, a la larga veías que pecaba de indulgente.

Con la Octo Expansión, vamos a hablar en plata y a decirte que te puedes ir olvidando de comodidades y de facilidades. Es mucho más difícil, más original y, junto a todo esto, mucho más satisfactoria. Está varios escalones por encima en todos los sentidos, a pesar de volver a llevarnos a un lugar subterráneo y plantarnos, supuestamente, en el lado de los malos. Va a ser verdad eso de que los villanos siempre lo tienen más difícil para ganar.

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La senda del Agente 4 es como esas primeras pedaladas que das cuando estás aprendiendo a montar en bicicleta. Los ruedines evitan que te caigas y hacen que, aunque estés aprendiendo a dominar los frenos y el equilibrio, apenas tengas riesgo de hacerte daño. Ahora, casi un año después de que Splatoon 2 llegara a Nintendo Switch, ha habido tiempo de sobra para quitar esas pequeñas ruedas y empezar a moverte con libertad, como también para llevarte unas buenas caídas.

De esas hay unas pocas o muchas en esta nueva historia que nos mete en los tentáculos del, o de la, Agente 8, un miembro de la raza Octariana que, además de cumplir el sueño de los fans de la franquicia al darles por fin la oportunidad de manejar a esta otra facción, despierta sin recordar nada, pero con el mensaje de que tiene con un pasado ligado al primer juego. Ese metro subterráneo al que nos lleva su historia, que parece sacado de lo más underground de una urbe estadounidense, se convierte en el hogar de unas 80 misiones a superar a través de unos retos que dejan en pañales a los que vivimos en julio de 2017.

Tu cometido aquí es sencillo, tienes que desbloquear diferentes líneas de este entramado subterráneo a través de las fases a las que accedes desde tu teléfono móvil (ojo, el Pπ-nófono), para así conseguir cuatro "chismes" con los que llegar al paraíso soñado, lugar que en un principio se intuye como la Cromópolis donde pasean libremente los Inklings.

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En el fondo, este pretexto es lo de menos porque, a nivel narrativo, lo que más destaca es la manifestación del lore de la franquicia. La Octo Expansión no se corta en citar elementos de juegos anteriores, de una forma mucho más clara de lo que lo hacía la campaña del juego base; pero tampoco en desarrollar otros aspectos de los personajes de esta segunda entrega. Descubrir más sobre los calamares y los pulpos ya no es una recompensa escondida para los amantes de los secretos, sino algo accesible desde el chat (bastante simpático) del que dispone ese smartphone de nuestra agente, el mismo que deja detalles bastante interesantes a quienes siempre les ha picado el gusanillo de saber más sobre Perla y Marina, o qué pasó con la humanidad.

Pero hablábamos de dificultad y de creatividad cuando comenzábamos a mencionar a esta expansión, primer DLC de pago de todo Splatoon, y a ese punto vamos a volver. Como se suele decir, creíamos haberlo visto todo con los recursos de los que dispone el videojuego. El armamento es el que es y los elementos de escenarios los que ya conocemos, pero siempre hay una manera de cambiar las reglas y de conseguir algo tan distinto como desafiante, y los de Nogami han sabido bien cómo exprimirlo todo para sacar hasta la última gota de pintura de lo que tenían.

Partiendo del sistema de riesgo y recompensa que supone entrar en cada nivel, escoger los distintos tipos de dificultad (en función del armamento a usar) y repetir en caso de perder todas las vidas, dado que hay que pagar una especie de peaje, y acabando por esos desafíos que te invitan a lanzar los Joy-Con por el balcón y pensar en prepararte una sabrosa y vengativa tapa de pulpo; el esquema base de este DLC muestra una estructura claramente distinta al Modo Héroe. El primer punto (riesgo/recompensa) está presente en todo momento, pero nunca llega a límites asfixiantes que te hagan meditar a qué fase ir gracias a las recompensas que recibes y a las bonificaciones al desbloquear nuevas líneas de metro. Los segundos (los desafíos) son la mayor fuente de diversión y a la vez el mayor enemigo de la paciencia; aunque también cuentan con el toque benevolente de Nintendo al permitir el pago para ser superados tras varios intentos fallidos.

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La sensación de estar ante un reto de verdad, ante una especie de "Lost Levels" de Splatoon 2, es la que ha predominado durante nuestro tiempo con la Octo Expansión (unas 8 horas de juego aproximadamente), pero que nunca ha conseguido mermar nuestras ganas de seguir, porque cada nivel superado es una pequeña inyección de motivación y un aliciente para descubrir el siguiente y retorcido reto que espera en ese entramado de paradas y estaciones. ¿Acabar con una oleada de enemigos en 2 minutos? ¿Afinar la puntería acertando a dianas mientras vas a toda pastilla? ¿Mover una bola 8 gigante por pasarelas móviles y evitar que se caiga? ¿Superar un nivel sin armas? ¿Hacer una estatua gigante rompiendo cajas a tiros?

Esas situaciones, inexistentes hasta la fecha en la franquicia, son solo una parte de lo que la historia de esta octariana trae a Switch y lo que también acercan al juego mucho más a lo que es un plataformas 3D, esa asignatura que tanto gusta en Kioto. Son la clara muestra de que ese sistema de pintura y movimiento, como también de armamento y propiedades, está repleto de posibilidades que están esperando a ser aprovechadas. Desde luego, es una genial base para lo que nos podría llegar con un Splatoon 3 en cuanto a campaña individual. Ese punto en el que tanto flaquea la franquicia por querer volcarse en los combates en línea puede ser cubierto a la perfección si el equipo lo desea. Al menos, aquí, lo han dejado más que claro.

Y todo bañado siempre por la libertad de elegir a dónde ir y el encanto de este universo protagonizado por cefalópodos humanoides con amor por la moda y la música. Este submundo puede tener un toque algo más oscuro, sobre todo por la ambientación subterránea que posee, pero eso no le impide meter las pinceladas de originalidad y estilo que definen a la franquicia. Un personaje tan viejo como el Capitán Jibión, llevando ese chándal verde de listas blancas y marcándose unos cuantos versos improvisados cada vez que le hablas, Perla y Marina pareciendo la reencarnación de Notorious B.I.G. y Tupac Shakur, o personajes como una babosa marina que ejerce de revisor. Son esos los detalles que dan personalidad y que Splatoon siempre sabe llevar, incluso cuando te encuentras ante algo que, por naturaleza, es solo una expansión.

La Octo Expansión de Splatoon 2 ha sabido dar en la diana que tantos jugadores querían, y lo ha hecho con una fuerza que no parece propia de Nintendo. Cada uno de los niveles en los que nos manejamos con la (o el) Agente 8 desbordan a los que hayamos podido ver en cualquiera de los dos juegos principales no solo por imaginación y diseños, también por dificultad. Un desafío tan bueno que casi nos ha hecho olvidar que ya podemos jugar con los Octarianos online o que hemos desbloqueado objetos para el multijugador; que nos invita a volver al metro para superar todo lo que esconde mientras sufrimos disfrutando, o disfrutamos sufriendo, qué más da.

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09 Gamereactor España
9 / 10
+
El submundo tiene tanto o más personalidad que el del juego base; originalidad y dificultad en todos y cada uno de los niveles; post-game para seguir pegado al mando.
-
Falta de más coleccionables para explorar cada pequeño escenario; personalización escasa para los Octarianos.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países