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Star Fox Guard

Análisis de Star Fox Guard

El hermano pequeño de Star Fox Zero ha pasado desapercibido pero es toda una demostración de cómo usar el Wii U GamePad.

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Junio de 2014. Minutos antes de que Nintendo estrenara su nuevo formato en el E3, el Nintendo Digital Event, la revista TIME destapó los proyectos en los que la mente más prolífera de la compañía había estado trabajando. Shigeru Miyamoto, eterno padre de Mario y Zelda, se había puesto manos a la obra para demostrar al mundo las posibilidades que podía ofrecer Wii U con su juego asimétrico. De la mente del nipón surgieron los tres prototipos de juego que pudimos conocer aquel día: Star Fox, Project Guard y Project Robot.

De esos tres nombres, dos ya están entre nosotros en forma de productos finales. Todos ya conocemos al binomio formado por Star Fox Zero y Star Fox Guard. Dos videojuegos que llegaron a las tiendas el pasado mes de abril como experiencias conectadas tanto por su universo como por su objetivo.

En Gamereactor ya os hemos hablado del juego de naves, de la relación entre Nintendo y Platinum Games y, en el análisis de Star Fox Zero, de ese control tan peculiar que ha revuelto a la comunidad por ser tan diferente a lo que estamos habituados en un título de corte arcade. Ahora, vamos a hablar de ese otro juego que lo acompañó en su lanzamiento y que ha pasado de puntillas. Quizás por su naturaleza, o por cómo nos fue presentado, Star Fox Guard parece a priori una suerte de minijuego carente de ambición. Sin embargo, cuando comienzas a sumergirte en él te das cuenta de que no necesita apuntar alto para ser una auténtica sorpresa.

Se podría decir que estamos ante el acercamiento al estilo de los de Kioto al género Tower Defense. Contratados por el oportuno tío de Slippy Toad, Grippy Toad, tenemos que hacer de segurata en una sala de monitores controlada al completo a través de nuestro GamePad. El motivo de esto no es otro que ayudar al anfibio humanoide a proteger sus instalaciones de extracción de materiales para poder prosperar en un negocio que saca una buena tajada de la alta demanda causada por el conflicto que está teniendo lugar en el Sistema Lylat. De esta forma, y llevándonos a multitud de planetas del sistema Lylat a medida que progresamos, se nos deja más claro todavía que lo que aquí sucede guarda relación con la trama de Star Fox Zero.

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Star Fox Guard
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En el mismo momento que comienzas a jugar a Star Fox Guard te topas de bruces con la acción directa, bajo la excusa de que es tu primer día de trabajo en las instalaciones de extracción de Grippy. Sin explicaciones, tan sólo con el nombre de las cámaras que manejas, AegisCam, y una misión doble: acabar a disparo limpio con todo robot que trate de adentrarse en el recinto y proteger al núcleo a toda costa. El resultado de este primer día es algo nefasto, aunque, bendita coincidencia, el equipo Star Fox pasaba por ahí y decide echarte un cable en el último momento. Y de paso recordarte dónde estás y quién es la figura principal de la saga.

Esta primera toma de contacto es una declaración total de intenciones. No estamos aquí para dejarnos llevar por una intrincada historia o por un elaboradísimo sistema de juego. Estamos aquí para ganarnos nuestro sueldo como vigilante, pero no va a ser algo sencillo. Manejar y desenvolverse con las doce cámaras que hay en cada nivel no es tan fácil, aunque la mecánica de juego sí que lo sea. Tenemos que aprender a convivir con dos pantallas para que, mientras se observa lo que emiten nuestras letales camaritas en el televisor, elegir cuál manejar a golpe de stylus, o dedo, en la pantalla del GamePad y volver de nuevo al televisor para afinar puntería y acertar en los blancos (es más simple de cómo suena, de verdad). Además, vamos a tener que aprender jugando, sin tutoriales, salvo pequeñas explicaciones de Slippy o textos en pantallas de carga.

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Es cierto que al principio, aunque de forma menos acusada que en Star Fox Zero, resulta extraño tener que alternar la vista constantemente. Pero poco tiempo hace falta para que se convierta en algo instintivo. Puede resultar algo chocante de primeras, aunque dada la propuesta y el contexto, te acabas dando cuenta de que todo encaja como un guante y de que este videojuego no sería lo que es sin el mando de Wii U. Ya sea para elegir dónde colocar cada una de nuestras cámaras, o para alternar rápidamente entre ellas para dar caza a esa escurridiza amenaza; el cuarteto formado por el control tradicional con el televisor y el táctil con el mando funciona a las mil maravillas.

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Hablando de amenazas, las hay de todo tipo y con distintas intenciones. Nuestros enemigos se dividen en Agitadores, cuyo objetivo es distraernos o hacernos la vida imposible, y Ofensivos, encargados de ir directamente a por el núcleo. Tienen la inteligencia artificial de una piedra, limitándose a cumplir su cometido, pero son tan diversos que no necesitan ser precisamente listos. Como es normal, los hay que son un mero 'sparring', con un adorable parentesco con R.O.B., pero a medida que vamos avanzando en los niveles comenzamos a ver nuevos que empiezan a elevar la curva de dificultad, llegando a su culmen con los jefes finales. Una pena que esa curva no sea tan alta como para ponernos las cosas realmente difíciles. Aunque, todo hay que aclararlo, Star Fox Guard cuenta con niveles principales, que conducen la pequeña trama, y con otros desbloqueables que sí que exigen más destreza a los mandos. Estos últimos proponen desafíos adicionales y distintos a lo visto en la historia, lo que sirve para elevar la dificultad y además da un pequeño giro de tuerca a todo el planteamiento. Y construye la mitad del juego, que no es poco.

Para acabar con estos seres cada vez más peligrosos -e incluso carismáticos, todo sea dicho- el arsenal de AegisCam debe mejorar. Para ello contamos con un sistema de crecimiento que va ligado directamente a los enemigos que aniquilemos, y que explicamos ahora fácilmente: al acabar con los robots, estos sueltan materiales que se recuentan y se emplean para que nuestro sistema mejore al finalizar la fase. Ya está, no hay más. No es la panacea, ni cae en lo intrincado de los árboles de habilidades que podríamos ver en un RPG, pero funciona lo suficientemente bien como para sentir cierta satisfacción al subir de nivel y desbloquear una nueva mejora. Eso sí, limitadas a una cantidad de cámaras para que todo sea lo más justo posible. Pudiendo congelar, lanzar misiles o hasta frenar el tiempo, es lógico que su uso quede restringido para que la defensa de nuestros bastiones no se convierta en un camino de rositas.

Viendo lo sorprendentemente bien que se conecta todo lo relacionado con sus mecánicas de juego, es una pena que esa sensación de producto menor que comentábamos al principio impregne apartados como el técnico o el sonoro. Es destacable ver que todo se mueve con una total fluidez, asentándose en una sólida tasa de 60 cuadros por segundo, máxime con tantos ángulos diferentes mostrándose al mismo tiempo y dificultando esas triquiñuelas de desarrollo para mejorar el rendimiento. El problema es que para presumir hay que sufrir, y en este caso Star Fox Guard sufre de un acabado visual muy alejado de las maravillas vistas en juegos como Mario Kart 8, por citar un ejemplo, para poder presumir de esa fluidez de la que hablamos. La viveza de los colores empleados y la personalidad de los diminutos robots choca con un acabado algo soso y plano. Es una pena, porque hay muchos aspectos en los que este título le da un buen repaso a más de un juego de mayor envergadura.

Star Fox Guard

Hay algo más en Star Fox Guard que supone la guinda del pastel: su modo online. Plantar cara a batallones creados por otros jugadores e incluso amigos puede ser una de las experiencias más divertidas y frustrantes de este juego. Divertida por ver qué unidades emplean nuestros amigos para atacar nuestra base. Frustrante porque hay jugadores que son auténticos genios del mal a la hora de elegir los robots con los que asediar y destruir nuestro núcleo de extracción. Las victorias y derrotas que suframos se reflejan en forma de puntos que ganamos o perdemos en un carnet que se nos asigna la primera vez que arrancamos el juego, además de darnos experiencia que sube nuestro nivel, compartido con el modo historia.

La otra baza del multijugador reside en la posibilidad de crear nuestro propio ejército robótico. El editor que se nos ofrece para ello es sencillo y efectivo, aunque nos antepone ciertas limitaciones que, en gran parte, están establecidas para no romper las partidas por una dificultad excesiva. La organización de nuestros batallones se limita a seleccionar cualquiera de los seres robóticos que aparecen en el modo principal, elegir uno de los seis posibles puntos de entrada que hay en todas las instalaciones y el momento en el qué aparecerá; con una línea de tiempo dividida en bloques para hacerlo más intuitivo. Como hemos dicho, hay un límite de unidades, por lo que es imposible crear un ejército infinito y se favorece el poder disfrutar del transcurso de las partidas.

Ciertamente, el factor internet es un buen filón para seguir dándole cuerda a Star Fox Guard. No podemos decir que logre construir una comunidad a la altura de otros títulos más enfocados en esto de la creación, como Super Mario Maker, pero sí que le da cierto aliciente para interactuar con otros usuarios. No en vano, tenemos un buscador integrado con el que introducir la ID de cualquier nivel y así probar directamente la última creación de cualquier amigo o desconocido, ideal para aquellos que fardan de batallones. El aspecto online cumple, sin zambullirse en infinidades de opciones y posibilidades, pero aportando algo con lo que añadir más horas de juego a un título que ya de por sí tiene bastantes elementos para tenernos horas y horas con el GamePad en mano.

Obviando carencias como su apartado técnico o la posible monotonía arraigada a su mecánica de juego, es innegable que todo el conjunto funciona bastante bien y en armonía. Star Fox Guard demuestra que la doble pantalla tiene muchos más usos por explotar más allá del Off-TV, y también que no debemos juzgar a un libro por sus tapas o, en este caso, por haber salido a la sombra de Fox McCloud, Platinum Games y Star Fox Zero. Entretenido, con mucha personalidad y una rejugabilidad alimentada por una comunidad de jugadores con ganas de hacer sufrir al prójimo. Desde luego ha sido una de las más gratas sorpresas de esta primera mitad de 2016 en el catálogo de Wii U.

Star Fox Guard
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07 Gamereactor España
7 / 10
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Muy extenso, ideal para el Wii U GamePad, doblado al castellano, un modo online resultón.
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Se hace algo monótono, técnicamente demasiado simple.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Juan A. Fonseca

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