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Starcraft II: Legacy of the Void

Starcraft II: Legacy of the Void

Ha llegado la hora de ponerle fin a la épica historia de {Starcraft II}.

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Legacy of the Void es el capítulo final de la serie de Starcraft II y, por fin, se puede jugar como la última raza que faltaba en la campaña. Los Protoss siempre han sido nuestros favoritos y no hemos podido quitarnos de la cabeza la sensación de que Blizzard se estaba guardando lo mejor para el final. En concreto, hay algo muy épico en la desesperada lucha de los Protoss: todas las razas luchan para salvar a la galaxia de Amon y los híbridos, pero los Protoss también luchan para reclamar su mundo e impedir que su cultura se extinga. Así, la desesperación de esta raza es muy genuina y creíble en la experiencia y por eso, al empezar la campaña de Starcraft II: Legacy of the Void, no podíamos más que contener el aliento.

Para empezar, no se han guardado nada esta vez. Sin la constante amenaza de los Zerg de Kerrigan, los Protoss han construido una armada para reclamar su planeta. Durante la primera misión, formamos parte de una invasión masiva y la sensación de poder es inmensa, cuando nuestros Protoss destruyen legiones de indefensos Zerg.

Lo mejor de los Protoss es que tienen una calidad parecida a la de los Quarianos de Mass Effect o a la de Battlestar Galactica. Son un pueblo exiliado que ha viajado por las estrellas en una flota gigantesca, soñando con viejas glorias. Sin embargo, ahora tienen un verdadero propósito. El protagonista de la campaña es Artanis, el carismático y comprensivo líder de los Protoss. Si Jim Raynor es un 'cowboy' impulsivo y Sarah Kerrigan es vengativa e implacable, Artanis se revela como un jefe sensato y con una habilidad táctica superior. Siempre considera cuidadosamente las opciones y pone por delante los intereses de su gente. Nos lo pasamos genial jugando con los Protoss en Legacy of the Void, porque hay un objetivo final. Algo significativo e imponente.

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Con respecto a las misiones, las tareas que llevarás a cabo tienen mucho sentido. Por ejemplo, no hay misiones de vigilar o de recuperar cosas, sino que son misiones específicas y tácticas que dan beneficios reales, tanto para la campaña en general como para la misión en sí. Los títulos de Starcraft siempre han logrado darles un toque de importancia a las misiones y, desde luego, Legacy of the Void no es una excepción.

La historia de este conflicto a tres bandas en el universo de Starcraft termina de manera espectacular en Legacy of the Void, con trasfondos filosóficos y escenas muy épicas. La amenaza distante y vaga que representaban Amon y sus híbridos en los dos títulos anteriores ahora está mucho más cerca y es mucho más real; y en medio de todo ello, Artanis está intentando hacer lo que cree mejor para su pueblo. No obstante, ¿cuál es el mejor camino? ¿Asegurar un futuro únicamente para su pueblo o para todas las razas de la galaxia? Las escenas de corte entre misiones son tan bellas como violentas, pero ya nos hemos ido acostumbrando a ellas en la serie de Starcraft II. Si a esta belleza y a esta violencia le añadimos la lucha de Artanis, el toque cinematográfico está completo. Puede que las escenas de corte de Starcraft II no sean todo lo gloriosas que podrían ser, pero tanto ellas como las historias subyacentes siguen conmoviéndonos un montón.

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Así, el diseño, el gameplay y el equilibrio entre poder y estrategia siguen siendo las principales fortalezas del título. Dicho esto, Legacy of the Void mejora un poco las cosas con un gameplay pulido y nuevas opciones en la campaña. Las nuevas incorporaciones aparecen con la nave de mando de Artanis, la Lanza de Adún. Las habilidades de poner un pilón donde quieras o de pedir un bombardeo desde el espacio proporcionan nuevas e insospechadas posibilidades en el fragor de la batalla. Nuestra táctica favorita con los Protoss siempre ha sido construir un montón de Portales y teletransportar grandes cantidades de fanáticos tras las líneas enemigas. De hecho, esta estrategia es muchísimo más eficaz en Legacy of the Void, porque ya no hace falta enviar una sonda a territorio enemigo y construir un pilón al que teletransportarte.

Por otro lado, la serie de Starcraft II también es conocida por su gran multijugador. En Corea del Sur, los torneos profesionales de Starcraft ya salían en la tele antes de que Dota o League of Legends consiguiesen la popularidad que tienen hoy en día. Blizzard siempre ha recibido la alabanza de que Starcraft tiene un gameplay tan equilibrado que son la habilidad y la estrategia del usuario, y no la suerte o unas unidades exageradamente poderosas, las que desempeñan un factor decisivo en la batalla. Más aun, con Legacy of the Void, Blizzard demuestra que no tiene miedo a cambiar su fórmula estelar. Entre las nuevas incorporaciones, podrás encontrar un modo cooperativo, en el que podrás jugar con un amigo, y una opción, llamada modo Arconte, en la que los usuarios podrán competir en parejas. Además, también te encontrarás con un puñado de nuevas unidades que servirán adecuadamente a tus propósitos.

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En el apartado gráfico, no apreciamos mucha diferencia entre este y los dos títulos anteriores, lo cual nos decepciona un poco, pero tampoco es demasiado preocupante. No obstante, las texturas y los modelos sí parecen un poco pasados de moda (incluso aunque pongas los ajustes en "ultra"), pero también hay que tener en cuenta que Blizzard siempre ha estado muy por delante de la competencia, con respecto a las animaciones y al diseño de personajes. Lo cierto es que todo aguanta sorprendentemente bien. Por otra parte, la banda sonora es sencillamente mágica y, como en todos los títulos de Starcraft, el doblaje y los diálogos son suficientes para ponernos la piel de gallina.

Al final, la conclusión que sacamos de esta experiencia es muy sencilla: si te gustaron los dos primeros capítulos de la serie, no tienes ninguna excusa para perderte este épico final. Blizzard se ha pasado cinco años retocando la fórmula y Legacy of the Void se acerca mucho a la perfección. El gameplay, el diseño de mapas, la historia y el multijugador, entre todos, te darán un montón de horas de diversión, a pesar de que no haya grandes cambios en la receta de la experiencia. Lo único que nos faltó fueron unas mejoras gráficas y una interfaz de usuario que fuese algo más fácil de navegar, pero, de nuevo, tampoco es que pasemos mucho tiempo en los menús. Después de todo, hay una guerra que ganar.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Una conclusión épica para esta trilogía; unas escenas cinematográficas geniales, y las nuevas incorporaciones para el cooperativo son fantásticas.
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No hay grandes cambios o mejoras visuales.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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