Valve ha decidido que es el momento de dejar atrás dos viejas versiones de Windows a las que hasta ahora ha estado dando soporte con su plataforma Steam. Se trata del viejo pero bien recordado Windows XP y del no tan venerado Windows Vista, que a pesar de acercarse a los 20 años siguen instalados en algunos equipos. A partir del 1 de enero de 2019, su funcionalidad será limitada.
Una vez abandonados estos sistemas, los usuarios van a poder abrir el cliente y jugar a sus juegos comprados, pero no van a poder hacer uso de algunas de las características y añadidos como por el ejemplo del nuevo Steam Chat. En su comunicado, explican que el Cliente de Steam depende de una versión embedida de Google Crome que ya no corre en los Windows antiguos y por este y otros motivos con las actualizaciones de seguridad, recomienza instalar Windows 7 o superior.
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