Impresiones de Super Alloy Crush: Acción Pixel clásica para una nueva generación
Hemos ido en busca del "tesoro cósmico definitivo" en Super Alloy Crush. Un clon de Mega Man X engreído, ruidoso, alocado y muy desafiante.
Hay algo mágico y especial en los juegos que se atreven a ser intransigentes. Los que no piden perdón por ser ruidosos, rápidos y exagerados en exceso. Super Alloy Crush es exactamente eso, e incluso en esta versión temprana, la idea está clara: una explosión de color, velocidad y retrofuturismo, que toma prestado mucho de Mega Man X de forma descarada, pero que aún así se atreve a valerse por sí mismo.
Super Alloy Crush transcurre en un universo moldeado en la decadencia de la alta tecnología, en el que la leyenda del mítico planeta AE-38 atrae a aventureros de toda la galaxia. Se dice que ese planeta es el premio final: un paraíso cósmico repleto de recursos, poder y máquinas capaces de hacer realidad los sueños más locos. Dos de estos valientes son el robot Muu y la soldado Kelly, que comparten el sueño de AE-86, pero toman caminos muy diferentes para intentar llegar hasta allí.
Desde el principio, está claro que los desarrolladores quieren construir un mundo, no sólo un marco llamativo grabado en píxeles nostálgicos. No, aquí se esfuerzan por conseguir algo más grande, y desde el principio se te ofrece mucha información de trasfondo, para bien o para mal. Tantas ambiciones son maravillosas, pero si esperas poder lanzarte de lleno a la acción del juego, pueden parecerte un bache inesperado en el camino.
Pero, como ya se ha dicho, no puedes quejarte del nivel de ambición de este título: el mundo está bien pensado y los personajes parecen mucho más reales y mejor desarrollados que en tantos otros títulos similares. Y cuando Super Alloy Crush por fin te suelta la mano, es imposible no dejarse llevar.
Las batallas son su verdadero punto fuerte. El ritmo es rápido, los movimientos son precisos y cada ataque resulta agradablemente contundente. Muu es el más rápido de los dos, hecho para el combate cuerpo a cuerpo, los combos aéreos y las maniobras evasivas rápidas. Enlazar ataques, mantener a los enemigos en el aire y luego acabar con un golpe de gracia digital es tan adictivo como suena. Kelly, por su parte, es más metódica, y se enfoca en la lucha a distancia y en dominar el terreno con armas automáticas. Los dos estilos de los personajes son sencillamente muy distintos, y esto contribuye a que cada partida tenga una personalidad distinta.
Pero, si hay algo en lo que Super Alloy Crush realmente destaca y muestra sus verdaderos colores, es en los jefes del juego, o mejor dicho, en las batallas contra ellos. Estos enormes colosos mecánicos no son meros obstáculos, sino auténticas estrellas, tanto en términos de diseño como de gameplay. En este ámbito, un diseño súper elegante se mezcla con una intensidad que supone todo un desafío, y cada batalla se convierte en una danza mortal, caótica y trepidante, pero también enormemente satisfactoria.
El equilibrio ya es realmente bueno en esta fase inicial, y esa sensación de fracasar, aprender y, al final, derrotar a algo que al principio parecía imposible es algo que el equipo de Super Alloy Crush ha conseguido capturar de forma excepcional.
A continuación, por supuesto, tengo que comentar los efectos visuales. Porque wow. Madre mía. Estamos hablando de una verdadera declaración de amor por la estética pixel art. Los colores son intensos, los entornos detallados y las animaciones están llenas de vida. Cada explosión, cada movimiento y cada enemigo parecen hechos con amor, con un estilo único y preciso. Y, por si fuera poco, la música también es de primera categoría, con palpitantes composiciones electrónicas que hacen que quieras sentarte y balancearte a su ritmo alegremente.
Para los que no hayan tenido suficiente después de completar su modo historia, también cuenta con un modo supervivencia lleno de oleadas de enemigos a los que enfrentarse, y entre ronda y ronda te da la oportunidad de mejorar a tu personaje. Es increíblemente entretenido y adictivo, y si estuviera un poco más pulido, podría ser muy, muy bueno.
Super Alloy Crush es una obra que ya emana alma, ambición y un amor real por la acción clásica. No está acabado, no es perfecto, pero está lleno de energía y de promesas. Para los amantes de los juegos 2D de ritmo rápido con una identidad clara y una actitud intransigente, es uno que sin duda deberían probar. Porque, si el equipo continúa en la misma línea que hasta ahora, tiene todas las papeletas para convertirse en un verdadero clásico de culto.
El título saldrá al mercado en breve en acceso anticipado, y hay una demo disponible para probarlo en Steam.



