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Super Mario Party

Análisis de Super Mario Party

Mario Party regresa con la coletilla "Super" para recalcar que lo hace por todo lo alto.

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Tras varios años de capa caída, los minijuegos del Reino Champiñón y la carrera por ser una Superestrella vuelven con una consola que parece el Rey Midas. Nintendo Switch está consiguiendo que todos sus lanzamientos de peso se conviertan en títulos casi indispensables y, aprovechando este tirón, Super Mario Party llega con la intención de volver a ponerse la corona del rey de las fiestas; aunque no parecía que las tuviera todas consigo.

Eso pensábamos cuando entramos en él por primera vez y vimos que, tras una pantalla de carga un poco anodina, lo primero que se nos pedía era indicar una cantidad fija de jugadores que se sumarían a la partida, y también la de consolas. Entendemos que lo primero, en una consola doméstica, puede ser una pregunta lógica; pero en una híbrida como Switch, pensada para acompañarte hasta en aviones, no nos parece la mejor forma de comenzar, y menos con un título pensado para reunir a jugadores.

Super Mario Party

Pero los miedos se esfumaron a los pocos segundos, en el momento que se nos pidió escoger equipo y empezamos a ver a Mario y compañía desfilando por pantalla con esa inocencia y alegría de siempre. Gran parte del encanto de Super Mario Party se debe a ese aire divertido y entrañable que envuelve a estos personajillos, el mismo que te hace sentir hasta lástima cuando ves que a un Koopa no le sale bien la jugada en el tablero, el que saca un poco de ese niño que todos tenemos dentro.

Y si, los tableros vuelven, como no podía ser de otra forma. Pero esta vez lo hacen mirando más hacia atrás. Los de Kioto han prestado atención a las demandas del público y han vuelto a traer los dados de siempre y el movimiento de cada jugador por separado, olvidándose de vehículos que los lleven a todos juntos. De hecho, han querido meter algo más interesante y hacer que no todo sea azar en estas partidas de nos ponen a tirar dados y recorrer casillas.

Que cada personaje cuente con su propio dado especial da bastante peso al reparto y añade el siempre atractivo factor riesgo-recompensa. Casos como el de Bowser pueden hacer que recorras diez casillas de una tirada o incluso que pierdas monedas. Junto a esto, la inclusión de compañeros, la mayor presencia de los objetos y los eventos de cada escenario son lo que le da más vida a cada partida, y lo que puede cambiar las tornas en un par de turnos. Combinar tiradas con estos aliados que van contigo, ganar todos los minijuegos posibles, conseguir el mayor número de estrellas (pagando por ellas) y hacer la puñeta a los demás contrincantes son las cosas que nos recuerdan por qué Mario Party funcionaba y funciona tan bien, sobre todo cuando juegas con amigos.

Super Mario Party

De hecho, el factor competitivo ahora se aúna también con el cooperativo. Aunque no hay mucho tablero entre el que escoger (el total es de 4, con uno desbloqueable), es posible jugarlos en versiones distintas gracias a la inclusión de la modalidad por equipos. Darle un Joy-Con a otro jugador para que coopere contigo en esta modalidad, o incluso a dos más para que formen el bando contrario, es mucho más divertido que jugar contra la IA, y la libertad de movimiento que se concede aquí, permitiendo escoger la ruta que quieras sin seguir caminos predefinidos, es un cambio que parece muy sencillo, pero que genera una estrategia bastante interesante. Esta novedad tan desafiante para las convenciones de la saga funciona, aunque también nos ha hecho recordar un juego online que, de nuevo, vuelve a estar ausente.

Tableros y modos aparte, para que todo esto funcione, lo que un Mario Party necesita son buenos minijuegos. En ese sentido, Super Mario Party cumple con nota. Puede que no esté a la altura de Mario Party: the Top 100 en cuanto a cantidad, pero las 80 pruebas que hay cumplen de sobra en cuanto a calidad y variedad, sobre todo por cómo aprovechan las bondades de Switch.

Sin las propiedades de la híbrida, el catálogo que esta entrega ofrece sería inconcebible. De hecho, tras jugar con él entendemos la decisión de obligar a usar un solo Joy-Con. Los pequeños mandos de la consola se convierten en lupas, en pistolas, en sartenes, en mangueras o incluso en tarros de cristal. La inmensa mayoría de minijuegos aprovechan los movimientos y hasta la vibración HD (con especial mención a las notas musicales que suenan cuando es tu turno en el modo tradicional) para que los jugadores dejen las vergüenzas a un lado y lo pasen como enanos. Algunos apuestan por un control más tradicional, combinando stick y botones, pero los realmente divertidos son los que te proponen olvidar que usas un mando y te invitan a pensar en él como una extensión de ti.

Super Mario Party

Por su naturaleza, nos resulta obligatorio hablar de este juego como algo que pide ser disfrutado en compañía. Se hace más grande cuando se comparte, alentando la competición, la colaboración o que incluso te dediques a poner un poco la zancadilla a tus compañeros de equipo en lugar de ayudarles. Por eso mismo, nos extraña que el online se limite solo al Mariotlón, esa sucesión de minijuegos en la que se gana acumulando puntos. Teniendo disponibles otras opciones como el Torrente de Aventuras o A todo Ritmo (sucesión de juegos rítmicos), ¿por qué no tantear también en ellos con un multijugador en línea? Compartir sofá es una muy buena forma de disfrutar de este juego, pero compartir partida con jugadores a través de internet se está convirtiendo en un elefante en la habitación que Nintendo sigue sin ver.

A pesar de esto, los diseñadores han sabido mantener un buen equilibrio con los minijuegos, incluso han intentado explorar otras vías imposibles de plantear con otro tipo de hardware. Aunque no hemos podido probarlos por razones obvias, algunos exigen tener dos consolas y unir sus pantallas para construir escenarios de batalla con tanques, o para resolver puzles frutales. Una interesante senda a explotar de cara al futuro que, sin embargo, también nos ha hecho notar la ausencia de un modo descarga para compartir en varias consolas una demo con una sola copia, como era tradición en muchos títulos de DS y 3DS.

Buena variedad de modos, buena cantidad de minijuegos y una propuesta que se arriesga a experimentar con la consola a la que llega. Puede que Super Mario Party se haya dejado por el camino ese 11 que todos esperábamos porque es el título que la franquicia necesitaba para volver a recuperar la frescura perdida. Es divertido a rabiar cuando juegas con amigos y cuando te dejas la vergüenza en casa, y es incluso capaz de hacerte reír hasta que duela gracias a sus pruebas. El rey de la fiesta ha vuelto.

Super Mario Party
08 Gamereactor España
8 / 10
+
Aprovecha las posibilidades de Switch de forma diferente; cantidad y variedad de minijuegos; el movimiento libre del modo a dobles para los tableros necesita quedarse.
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No permite añadir jugadores "al vuelo"; echamos en falta más tableros para jugar; el modo online solo es compatible con el Mariotlón.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países