La Nintendo Switch que conocemos, la que salió a la venta en 2017, ha sido todo un éxito. Su forma híbrida, su potencia para ser una portátil, sus Joy-Con (hasta que empezaron a fallar) y, por supuesto, sus juegos. Si embargo, el proyecto no iba por ese mismo camino unos años antes, como han revelado unos documentos internos filtrados por @orcastraw y @forestillusion
Nintendo siempre dice que desde el día que pone una consola a la venta, ya está trabajando en la próxima. Han aparecido documentos que citan el nombre Switch ya en 2014, una práctica poco habitual pues las empresas de hardware trabajan con nombres en clave hasta que los departamentos de marketing le dan el comercial, una vez ya casi finalizado.
Lo curioso es que aquel proyecto no hacía 'Switch' entre televisión y pantalla propia con un dock, sino que tan solo se conectaría a ella con Miracast. Era una consola portátil más tradicional y con mucha herencia de Nintendo 3DS. Como la función 3D en pantalla, Streetpass y Spotpass, e incluso se estaba estudiando si dotarla de una o dos pantallas. Uno de los prototipos incluso se parecía a una de las unidades fake que se vieron por 2016.
En cuanto al apartado técnico, el socio en el que pensaba Nintendo por entonces para el chip era AT Ericsson, acompañado de 1 GB de RAM y con una parte específica dedicada a la retrocompatibilidad con N3DS. Se pensaba en dotarla de capacidad para capturar vídeo, realizar conferencias o añadir comentarios. Y la resolución de su pantalla hubieran sido 480p.
Todo, absolutamente todo eso cambió con el paso del tiempo.