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The Division 2

Análisis de The Division 2

Ubisoft y Massive firman el mejor looter-shooter de la generación.

  • Eirik Hyldbakk Furu y Juan A. FonsecaEirik Hyldbakk Furu y Juan A. Fonseca

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Ubisoft puso la oreja e hizo muy bien sus deberes con el The Division original. La compañía escuchó a la comunidad de jugadores e invirtió meses y meses mejorando el videojuego para que fuera lo más sólido posible. Pero, con el tiempo, Nueva York se le comenzó a quedar chica al equipo. Necesitaban seguir haciendo algo mejor y más grande, necesitaban hacer una secuela. Necesitaban hacer The Division 2.

Podríamos resumir nuestra opinión y este análisis diciendo que The Division 2 es uno de los mejores looters-shooters que puedes encontrar ahora mismo, por no decir el mejor; pero hay tantas cosas por explicar, tantos matices por reseñar, que nos quedaríamos demasiado cortos si nos limitáramos a eso. A pesar de que hacer una afirmación así, en tiempos de Destiny y de tantas propuestas similares, suene atrevido.

Para esta ocasión, Washington D.C. ha sido escogida como la localización central. Liberarla se convierte en el centro de una historia que no se desarrolla tan bien como nos gustaría. Con un arranque que resulta bastante aburrido tanto por personajes como por la historia que se plantea, el desarrollo del argumento resulta algo forzado, por más que los implicados intenten arreglarlo con unas personalidades que hacen de Los Mercenarios una obra de Shakespeare en comparación. El guion no es precisamente el punto fuerte de esta entrega, pero no es tampoco a lo que veníamos. Veníamos a disfrutar de sus mecánicas, y en eso es el rey.

Para explicar la evolución del gameplay de The Division 2 con respecto a su predecesor, podríamos coger una lista con todos los fallos del primero, y prenderle fuego. Para empezar, el mundo creado con Manhattan era y sigue siendo bastante sorprendente por su paisaje repleto de rascacielos; pero con Washington D.C. se ha subido de nivel en todos los sentidos. Vayas donde vayas, siempre vas a encontrar detalles que se encargan de reforzar la idea de que ha sido una ciudad con vida, aunque ahora solo queden restos de la grandeza que tuvo. Y no lo hace solo a través de la gran cantidad de monumentos históricos que posee (que puedas centrar la cámara en ellos al acercarte es un buen indicio del orgullo de Ubi con su recreación), sino también mostrando cómo la naturaleza y el desastre se han adueñado de todo.

The Division 2The Division 2

Son elementos que no solo ayudan a sumergirte en la atmósfera del juego, también logran hacer que tengas dudas, que la imaginación vuele de cuando en cuando tratando de unir los puntos que llevaron a esa situación (poder reproducir algunos hechos a través de los Ecos ayuda). ¿Qué sucedió con ese joven a cuyo padre atracaron?, ¿de quién pudo ser ese peluche que hay abandonado? "Mostrar, pero no contar", es una regla que aquí logra un efecto genial.

Si seguimos con la lista de problemas, seguramente muchos que jugaron al primer The Division recordarán aquellos enemigos que eran auténticas esponjas de balas. Aquí esa sensación ha desaparecido ligeramente, aunque sigue habiendo algunos que pueden consumir un cargador con extrema facilidad. Tanto nuestro personaje como nuestros rivales son mucho más letales, y aquellos que son especialmente duros llevan, literalmente, armaduras que debes hacer caer tiro a tiro para poder dañarlos.

Sumamos, y seguimos, porque el arsenal de armas y de gadgets disponible logran aportar una variedad que era más que necesaria, y que alimentan un combate que gana en tensión y en dificultad. Acabar con un kamikaze, o con esos coches de radiocontrol explosivos, con la última bala del cargador nunca había sido tan satisfactorio ni tranquilizador, aunque sean solo una décima de segundo en un tiroteo que te pide cambiar de cobertura cuanto antes.

Y hablamos de kamikazes como podemos hablar de tiradores de precisión o de combatientes que van escopeta en mano directos a vaciar sus cartuchos en tu cara. La variedad de enemigos ayuda a hacer que los encuentros sean siempre distintos, aunque también hay que sumar el dinamismo del mundo de juego. Puede que el clima cambie por completo, pasando de un día soleado a una tormenta o a una niebla intensa, que se haga de noche mientras aguantas en tu posición, o incluso que llegue otra facción enemiga y lo que antes era un 1v1, ahora sea un 1v1v1.

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Es una variedad que se antoja necesaria, porque la mayor parte de The Division 2 consiste precisamente en sumergirse en tiroteos. La tónica habitual en las misiones es ir de un punto a otro, ejecutar una tarea concreta y, después, combatir contra oleadas de enemigos. Suena a la enésima repetición de la fórmula, lo sabemos, y lo saben; por eso, la diferencia aquí radica en la influencia del entorno, como también en la introducción de otras mecánicas intermedias para que el mismo esquema no resulte tedioso.

Pequeños puzles a resolver, caminos por encontrar, puertas por abrir y otras tareas forman parte de ese cúmulo de elementos que se encuentran entre llegar al lugar indicado y pelear contra Hienas o lo que se cruce. Aportan lo justo y necesario a una balanza con los combates para hacer que la sensación de repetitividad no empañe las partidas.

También suma a este conjunto el dinamismo que mencionábamos antes. No es solo una cuestión de metereología y ciclos de día/noche, sino de lo que el jugador consigue durante las horas que acumula de juego. Tomar un punto de control hace que aliados comiencen a patrullar o a llevar a cabo diferentes quehaceres que no dudan en interrumpir si llega una banda enemiga, y que te echen un cable si andan cerca. Por supuesto, conquistar estas localizaciones ayuda al desplazamiento, ya que permite tener más puntos de viaje rápido o más puntos de experiencia si les entregas recursos. Dan un cúmulo de bonificaciones que resulta necesario para un juego de este tipo. Aunque de eso, Ubisoft ha demostrado que sabe bastante.

The Division 2The Division 2

Lo que ha demostrado controlar también el estudio es mantener la sensación de emoción y el entretenimiento durante toda la partida. Washington D.C. es enorme, pero es imposible pasar más de 5 minutos de paseo sin que algo te llame la atención o sin que tengas que comenzar a vaciar cargadores. Bandas de enemigos que llegan, eventos aleatorios que aparecen en el mapa, pisos francos... El aburrimiento, desde luego, no entra dentro de la ecuación de The Division 2.

Esta distribución de eventos, que siempre te lleva a estar haciendo algo, gana también interés por la cantidad de loot que puedes obtener constantemente. Hay muchos recursos que puedes conseguir de enemigos caídos, y eso se traduce en infinidad de ventajas y mejoras o modificaciones a aplicar a un armamento que ya era bastante amplio de por sí. La sensación de recompensa es una constante, mantiene la emoción y premia incluso la exploración más superficial, aunque se deja lo mejor para los que más se atreven con el combate. Sobre todo cuando llega el endgame.

En Ubisoft siempre han insistido en que el endgame de The Division 2 es una parte esencial del juego, y no podemos quitarle ni un ápice de razón. Terminar la campaña principal es comenzar una nueva experiencia, con la llegada de una cuarta facción: los Colmillos Negros, unos soldados de élite que complican bastante las cosas. Por si no era ya suficiente con la dificultad inicial.

The Division 2The Division 2

El arsenal enemigo se multiplica con esta nueva incorporación, pasando a combatir desde perros robóticos hasta drones o, por supuesto, unos soldados con una precisión certera y una mayor organización. Flanquear, buscar las espaldas, sacar partido de todo lo que tienes e incluso coordinarte adecuadamente con tus compañeros es esencial para salir airoso de los encuentros con ellos, sobre todo si quieres volver a recuperar los puestos de control de los que se han adueñado. Los nuevos objetivos y las nuevas estrategias a desarrollar hacen que esta segunda vuelta no resulte repetitiva, sino todo lo contrario.

Todo esto, por suerte, forma parte de una de las dos mitades de The Division 2. La otra mitad está compuesta por la Zona Oscura, el territorio PvP del que ya os hemos hablado largo y tendido en nuestras impresiones. No nos vamos a extender demasiado en la materia, pero sí vamos a remarcar el equilibrio que se ha conseguido al igualar niveles de los jugadores, lo que nos recuerda un poco al Crisol de Destiny. Que jugadores mejores te acribillen cuando vas a por el loot más jugoso sigue siendo una posibilidad, pero al menos hay más herramientas para evitar morder el polvo rápidamente.

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También hay que sumar a estas zonas los modos Conflicto, que se dividen a su vez en Dominación y Escaramuza. Poco hay que añadir sobre estos, salvo que son la recuperación de modalidades tan tradicionales como el duelo a muerte por equipos y la captura de territorios. Puede parecer que no encajan demasiado con la fórmula general del juego, pero son clásicos que no fallan, que permiten tener algo más de variedad para el que busca algo diferente a lo habitual en The Division 2 y que, además, dejan explorar otros territorios más allá de Washington, aunque no estén tan conseguidos como esta gran urbe.

Todo esto son las bondades que nos han hecho estar a los mandos durante más horas de las que nos gustaría reconocer, pero tampoco podemos pasar por alto los pequeños problemas que han aparecido en este tiempo. La tardía carga de algunas texturas es algo que perdonamos en juegos con un mundo tan grande y tan rico como este, pero el mal registro de los impactos de algunos disparos, algunos enemigos que siguen siendo esponjas y la desactivación temporal de las habilidades (fallo que ya se está arreglando) han sido las pequeñas piedras que nos han hecho tropezar y frustrarnos en más de una ocasión.

Por suerte, son solo eso, pequeñas piedras. El resto del camino ha sido tan disfrutable como adictivo. Pensábamos que The Division 2 iba a ser demasiado continuista, de hecho, hereda mucho del primer juego; pero lo ha cogido todo, lo ha batido con fuerza y lo ha agitado con un extra de amor para construir algo mucho mejor. Es más completo, el gunplay ha mejorado exponencialmente, y a nivel visual tiene momentos que son un auténtico escándalo. La cohesión de su mundo, Washington D.C., sus mecánicas y el tropel de contenidos que tiene ayudan a olvidar una historia que no se esfuerza demasiado en ser memorable. Pero no os llevéis una impresión equivocada, porque ahora sí lo vamos a afirmar: con The Division 2, Massive ha conseguido hacer el mejor shooter looter de la generación.

The Division 2
09 Gamereactor España
9 / 10
+
Un gunplay muy bien equilibrado, su mundo está tan vivo como lleno de cosas por hacer y la variedad de enemigos y de loot te tienen siempre enganchado.
-
La historia está muy por debajo del resto de aspectos, hay algunos problemas técnicos y algunos enemigos siguen siendo "esponjas de balas".
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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