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The Elder Scrolls Online

The Elder Scrolls Online - impresiones QuakeCon

La QuakeCon no fue únicamente de shooters, pues también pudimos catar cómo se juega el Pacto de Ebonheart en el esperadísimo TESO.

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Nos encontramos en Dallas para cubrir la QuakeCon, y estamos ansiosos por entrar en los pabellones con aire acondicionado de Hilton Anatole, donde se celebra la convención y lejos del agobiante calor tejano. Un refrescante paisaje invernal me da la bienvenida en los monitores. En primer plano aparece un Argoniano que me mira fijamente, con ojos muertos. "Cógeme", parece implorar. Pero ya sé de qué van los Argonianos y no quiero tener nada que ver con ellos.

Tras pasar del lagarto descubro que me dan la opción de las tres razas que conforman el Pacto de Ebonheart. Por alguna razón, los Elfos Oscuros, los Argonianos y los Nórdicos decidieron aliarse, y con más de 100 horas jugadas como Elfo Oscuro en Skyrim mi elección estaba clara.

A continuación hay que coger una clase. Y aquí The Elder Scrolls Online difiere un montón de las otras entregas de la serie. En lugar de subir de nivel las habilidades según las utilizas, cosas como armas a una mano o destrucción, aquí puedo escoger una clase de base desde el principio que limita las habilidades y los ataques que puedo aprender. Si por ejemplo me muevo mucho sigilosamente, seguiré subiendo de nivel en esa categoría, pero si planeo ser un asesino lo mejor es que opte por una clase como Nightblade.

Dicho y eso. También podía haber elegido Templar, Sorcerer o Dragonknight en esta 'build', pero quería calibrar con qué suavidad se ha implementado mi estilo de juego favorito (sigilo) en The Elder Scrolls Online. Después de trastear un rato con el aspecto de mi Elfo Oscuro, le pongo nombre y me dirijo hacia las tierras frías.

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Me encuentro en una ínsula de tamaño medio. Los copos de nieve se posan sobre el terreno. Se ven algunas cabañas de madera en la cercanía, y tres otros personajes controlados por sendos periodistas han aparecido junto a mí. Cambio a vista en primera persona, doy mis torpes primeros pasos, pego unos espadazos al aire y bloqueo usando mi escudo. Febrilmente escribo en mi libreta "se siente justo como Skyrim".

Esa sensación, la forma en la que todos los componentes fluyen juntos sin cortes, tan natural como en Skyrim, se queda conmigo durante mi primera hora de juego. Los diálogos están bien redactados y estupendamente interpretados, los entornos son asombrosos y permiten la exploración de cada rincón, los controles son intuitivos y cada movimiento resulta natural y auténtico.

Algo que advierto rápidamente es que no puedo coger ningún ítem, algo que siempre ha estado en el centro de los juegos en solitario. En lugar de eso, me dejan hacer clic en las estanterías de libros para acceder a sus tomos. Es una pena, pero también se entiende dada la naturaleza de una experiencia online. Imaginad el caos si todos los jugadores pudieran dejar plantas, cucharas y palmatorias por todos lados. La anarquía no es un estado que quieras tener en un RPG online.

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Pronto me entero de que un explorador enviado a recoger información sobre las sospechosas actividades en una mina cercana no ha vuelto cuando se esperaba. Obviamente me ofrezco a echar una mano. Unos cientos de metros más allá entro en un campo cubierto de soldados enemigos. Un atento representante de Zenimax Online me cuenta que puedo elegir entre enfrentarme a ellos, disfrazarme como uno de ellos o simplemente intentar pasar desapercibido.

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Me decido por la opción cobardica, me coloco detrás de una soldado despistada, la elimino y me visto con sus ropas. Así puedo pasear tranquilamente sin llamar la atención, pero mi estrategia se viene abajo cuando un grupo de otros jugadores entran corriendo y liándose a tajos con todo el que se cruza en su camino. Rápidamente me despojo de las ropas de mujer y me uno a la fiesta. Provocamos estragos, nos ayudamos unos a otros y nos partimos de risa.

Eso es The Elder Scrolls Online en resumen. Está repleto de diversión y opciones y toques clásicos Elder Scrolls, pero también estoy aquí sentado con la sensación de que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento gracias a los otros jugadores que pululan por el mundo abierto.

Resulta que a mis camaradas y a mí nos amenazan unos molestos sectarios Daédricos que quieren quedarse con esta tierra. También me cuentan que hemos terminado por el momento, pues estos fanáticos superan al resto del grupo en número. Nuestro objetivo se convierte en una misión de rescate en la que tenemos que salvar al máximo número de personas y huir hacia la relativa seguridad continental.

De repente aparecen numerosas quests en el mapa, y en total puedo salvar a 15 personas que se encuentran en un apuro. A tres las han transformado en ratas los hechiceros malvados, de modo que mi misión es encontrarlas y devolverlas a sus formas algo más humanas. Mientras tanto, me impresiona la espléndida recreación del agua, la música y el viento atmosféricos. The Elder Scrolls Online cogerá el relevo de Guild Wars 2 como el líder del género en cuanto a gráficos y ambientación cuando llegue al mercado. Eso dadlo por hecho.

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En un rato queda claro que es puramente una experiencia de aprendizaje. Una zona para principiantes. No tiene sentido seguir esta questline, así que me dirijo a las barcas atravesando una cueva. Dentro, se me une el pequeño grupo de supervivientes y mi conciencia me da una lección. Podríamos haber sido muchos más...

Una vez me subo a la embarcación, concluye el prólogo. Una pantalla de carga rompe la inmersión durante un breve segundo, y pronto me encuentro en un paisaje parecido a Morrowind que presenta selva, campos, ruinas y champiñones gigantes. Me impresiona el sofisticado destello del sol y la muy superior distancia de dibujo en comparación con la isla en la que la niebla y la nieve envolvían el horizonte.

Mis horas de juego en Tamriel tocan a su fin y tengo que aceptar sí o sí que pasará mucho tiempo hasta que vuelva a jugar a The Elder Scrolls Online. Al mismo tiempo, estoy contento por concluir que tanto el fan de TES como el jugador de MMO que llevo dentro recibieron su buena dosis.

Casi todo lo que pude jugar en Dallas parecía bien acabado y pulido a estas alturas, aunque ciertos componentes necesitan aún ajustes y retoques. Entre las cosas que necesitan un repaso está el arco, que me sorprendió por feo e impreciso. Los diálogos también hay que cuidarlos, pero parece que el juego en general está saliendo muy bien.

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