Analizamos el juego de mesa de The Witcher: El viejo mundo
Joel ha puesto a prueba el último juego de mesa basado en el cazador de monstruos favorito de todos...
El Viejo Mundo transcurre en una época muy anterior a la de Geralt de Rivia, en la que nos hemos podido sumergir a través de juegos, libros y series de televisión. Aquí se nos presenta un tiempo en el que había más monstruos esparcidos por el mundo. En el papel de un nuevo Brujo, tu objetivo se fijará en entrenar tus habilidades masacrando monstruos, completando misiones y yendo a la aventura.
Comenzaré comentando algo no muy entretenido. La versión que yo he probado es la que, aparte del juego base, cuenta con todas las expansiones y miniaturas. En total, son 1.088 cartas diferentes y, por desgracia, serás tú quien como jugador deberá organizarlas. Por lo general no me importa llevar a cabo esta tarea, pero lamentablemente las instrucciones son muy escuetas, por lo que me vi obligado a recurrir a clips de YouTube y a varias publicaciones y foros, de manera que estos me pudieran ayudar a la hora de intentar ponerlo todo en su sitio. Eso sí, si compras cada juego y cada expansión por separado, lo más probable es que no tengas este problema, así que te recomendaría que lo hicieras de esta forma.
Una vez que todo está listo, puedes alardear de tener una caja gigantesca en tu estantería que guarda todo lo del juego. Sin embargo, habría gustado que viniera mejor organizada desde el principio. Realmente no creo que sea pedir demasiado considerando lo exclusiva y lujosa que es esta edición del juego, ya que si no te fijas en estos problemas, todo lo demás es de muy buena calidad. Las cartas son resistentes y están perfectamente diseñadas. Todos los tableros y accesorios tienen el tamaño ideal y transmiten calidad. Lo mismo se aplica para la gran cantidad de miniaturas, que vienen en distintos tamaños, pero todas ―ya sea un Brujo, un caballo sobre una casita o un espeluznante monstruo―, están bastante bien. En la versión que recibí, estas figuras venían 'sombreadas', es decir, se les había dado un lavado oscuro que les da profundidad. ¡Fantástico!
Es importante aclarar que si tan solo compras el juego base, no tendrás todas las miniaturas, ya que no son necesarias en la partida y pueden reemplazarse por fichas. No obstante, de ninguna manera puedes dejarlas de lado. Otras cosas que venían incluidas en la edición que me envió Go On Board son: un tapete de neopreno enorme que sirve también como tablero, monedas de metal y un dado extra, entre un montón de cosas más, como miniaturas y expansiones exclusivas de Kickstarter. En el hipotético caso de quisieras conseguir la misma edición que aparece en las imágenes, tendrías que pagar una cantidad considerable.
Pero, basta ya de hablar sobre almacenamiento, calidad y las cajas en general... ¿ante qué clase de juego nos encontramos? Así, rápidamente, diría que es un juego de batallas contra jefes con mecánicas de manejo de cartas, dados, construcción de mazos y algunos detalles de rol. Se trata de una mezcla interesante, pero considero que todo encaja perfectamente. Las cartas tienen dos usos: por un lado, son el único método para moverte a través del continente y, por otro, las empleas para luchar contra los enemigos y otros Brujos. Es una solución bastante ingeniosa, puesto que de este modo deberás elegir bien las cartas para así derrotar a los enemigos y llegar a tu meta.
En el mapa aparecen un montón de pueblos y lugares que te sonarán del videojuego, como Vengerberg, Kaer Morhen, Novigrado y Cidaris, entre otros. Al visitar cada lugar, puedes hacer cosas distintas. Algunos son el escenario de una partida de póquer de dados, otros te dan la oportunidad de gastar monedas para subir de nivel cualquiera de tus habilidades y, otros te permiten modificar el aspecto de tu abanico de cartas cuando llega el momento de comprar una nueva.
De todas formas, hay un par de cosas de las que necesito hablar más en profundidad. No voy a entrar en todos los detalles ni en cada aspecto, pero para que puedas entender, al menos un poco, cómo funciona, tengo que explicarte algunas cosas más detalladamente. En primer lugar, nos centraremos en cómo subir de nivel. Pues bien, el Brujo que escojas para jugar cuenta con cuatro atributos que podrás ir mejorando durante la partida: defensa, ataque, alquimia y un último que varía según el personaje elegido. A medida que vas subiéndolos de nivel, obtendrás efectos positivos como, por ejemplo, más puntos de armadura y la posibilidad de tirar más cartas y pociones durante los combates. Estos atributos llegan hasta el nivel cinco y tu nivel general de Brujo también aumentará cuando todos alcancen un nivel superior, es decir, si tienes tanto el ataque, como la defensa, la alquimia y la habilidad especial al nivel dos, entonces tu nivel de Brujo subirá inmediatamente a nivel dos. No puedes ascender más de un nivel más allá del nivel general.
En cada turno de The Witcher: El Viejo Mundo, has de pasar por tres fases diferentes. Primero, viajas a través del mapa, luego eliges si quieres combatir o sacar una carta de evento, y cuando ya has hecho todo esto, compras una carta nueva. Para comprar dichas cartas, deberás hacerlo con las que ya tienes en mano. Además, cuando ya hayas usado alguna, tendrás que descartarla en un mazo aparte (mazo de descartes). Robarás tres cartas nuevas por ronda y las añadirás a las que ya tienes, de manera que, cuanto más grande sea tu mano, más cosas podrás hacer en tu turno. Así pues, tendrás que estar un rato analizando y pensando cuántas cartas vas a necesitar en la siguiente ronda y si te conviene descartar hasta tres cartas para conseguir aquella tan valiosa que está en la parte superior del tablero. El precio de cada carta depende no solo de lo que ponga en ella, sino también del orden en el que aparece en el tablero. Las de arriba siempre valen una moneda más, mientras que la de abajo del todo tiene un descuento y cuesta una moneda menos de lo habitual. Así que tienes dos opciones: o ser paciente y esperar a que las cartas vayan descendiendo (vas retirando cartas, sacando otras y dejando que las más viejas vayan bajando una posición cada ronda), o cortar de inmediato para asegurarte una ronda rápida en el siguiente turno. Esto me parece una alternativa interesante y un mecanismo bastante bueno.
¿Y qué pasa con las cartas de evento? Bueno, aquí es donde entran los elementos de rol y la oportunidad de 'embarcarnos en una aventura'. Puedes escoger entre leer una carta relacionada con alguna ciudad o una que esté más relacionada con las tierras salvajes. La mayoría de las veces, tendrás que tomar decisiones y, dependiendo de la que elijas, recibirás una recompensa o una penalización. Con un poco de suerte, podrías hasta conseguir equipamiento y armas. Lamentablemente, las probabilidades de que eso ocurra son bastante bajas, puesto que esta parte del juego resulta un tanto enigmática. La narrativa está bien construida y es interesante, pero todo transcurre demasiado rápido. Además, hay muchas cartas, por lo que corres el riesgo de no toparte jamás con las que son más divertidas.
Así pues, echemos un vistazo más detallado a los combates. Las cartas de tu mano tienen diferentes colores y están conectadas entre sí, de manera que puedes combinarlas para hacer más daño, aumentar los puntos de armadura y para poder robar más cartas en el próximo turno en el que te toque atacar. El número de cartas de tus enemigos dependerá del nivel de salud que tengan, pero esto también se aplica a ti, ya que tus cartas son tanto tu arma a la hora de luchar como el número de puntos de vida que posees. Si el oponente te inflige daño, perderás cartas que no podrás volver a usar durante el combate. Además de esto, los monstruos contra los que te enfrentas varían en fuerza según su nivel. Van desde el nivel uno al tres y, como es de esperar, los de nivel tres son más resistentes y causan más daño.
¿Pero para qué sirve todo esto? ¿Para qué sirve luchar, jugar al póquer, subir de nivel y beber pociones? Pues bien, para ganar hacen falta cuatro trofeos y el primero que los consiga es el vencedor. Dichos trofeos se consiguen combatiendo o meditando. La meditación está relacionada con la habilidad especial y es el único modo de poder subir el personaje nivel cinco. Una vez ya sabes cómo funciona el juego, es bastante sencillo y divertido, pero, por desgracia, el camino para llegar a entenderlo no es fácil que digamos.
Tristemente, sentí que algunas veces era difícil hallar respuestas en el manual cuando surgían problemas, así que, al final, tuve que recurrir a internet y a los foros, otra vez. En general, el manual está muy bien y explica de manera clara qué hacer y cuándo. Asimismo, el juego incluye también varias cartas que puedes dejar al lado como apoyo para recordar los conceptos clave. Sin embargo, como ya he mencionado antes, en ocasiones las respuestas simplemente no están ahí y, tras haber pasado horas buscando en Google, pude ver que mucha gente estaba de acuerdo conmigo.
A continuación, entramos en el tema de las expansiones. En esta reseña no nos centraremos demasiado en ellas, ya que nuestro foco está puesto en el juego base. No obstante, considero que es importante comentar que la experiencia con las expansiones Monster Trail y Wild Hunt, por ejemplo, se vuelve aún más entretenida. Creo que tienen algunos elementos que deberían haberse introducido en el juego base desde el principio. Tanto los combates contra monstruos como los aspectos temáticos son mucho más entretenidos con las expansiones. Todavía no he probado las de Skellige y Mages, pero estoy convencido de que serán igual de buenas.
En pocas palabras, The Witcher: El Viejo Mundo me ha encantado. Visualmente es espectacular, es divertido y combina divinamente la historia, los enemigos épicos y la posibilidad de sentirte un verdadero Brujo sin salir de casa. Se nota que CD Projekt Red ha estado involucrado en su creación, ya que es fácil reconocer el universo de los juegos. A pesar de esto, ciertos aspectos presentan algunas carencias que se podrían haber evitado: el manual debería haber sido más claro, se debería haber puesto más atención en los elementos de rol y, lo que para mí le baja un poco la puntuación, el juego sería mucho más interesante si viniera con una expansión al menos. De todas formas, me sigue pareciendo un muy buen juego de mesa y funciona perfectamente con la edición normal, sin miniaturas ni demás historias. Pero si te animas a gastar un poco más, le pondrás la guinda al pastel.
Calificación: 8/10
Información sobre el juego
Edad mínima recomendada: 14
Duración aproximada: 90-150 minutos
Número de jugadores: 1-5
Precio: 70-180 €




