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Gamereactor Análisis Thomas Was Alone
Análisis Thomas Was Alone

Thomas Was Alone

Está de moda ser cuadrado.
Mike Holmes Plataforma Actualizado 17 mayo 2013

La versión para PC de este encantador plataformas se nos pasó por alto cuando salió el año pasado, de modo que cuando aterrizó en PS Vita en los últimos días del mes pasado parecía la ocasión perfecta para conocer qué es lo que ofrece.

Thomas Was Alone tiene un par de bazas únicas. La más prominente es la narración de Danny Wallace, quien hace una gran labor a la hora de relatar los sucesos del juego. La otra es la estética tan distintiva.

Thomas Was Alone va totalmente de cuadrados. Cuadrados y rectángulos. Estos cuadriláteros son IAs sensibles y sensitivas, que se mueven por un mundo digital, medio conscientes tras un incidente en su servidor. Visualmente es un look sencillo, no pasan muchas cosas que salten a la vista. Las líneas son limpias y finas, los colores claros y vibrantes. Los entornos consisten en distintos tonos de gris, verde y azul, con fondos negros que lo envuelven todo. Cada forma de color se mueve por los breves niveles en busca de los portales que la llevarán al siguiente desafío.

Hay nueve niveles en total, con unas nueve fases por cabeza. Cada nuevo nivel introduce un nuevo personaje, y suele pasar que hay varios personajes en cada fase. Cuando más de un personaje coinciden en una fase, entonces cada uno de ellos debe alinearse con un portal para que todos progresen simultáneamente. Ciclar entre los personajes es fácil: un toque en los botones L y R va pasando en orden.

Cada personaje de cuatro caras cuenta con un rango distinto de movimientos y habilidades. Thomas, el pequeño bloque rojo que se une a nosotros nada más empezar, cuenta con un salto de longitud mediana, tanto horizontal como verticalmente. Según se van presentando otros personajes, así lo hacen otras propiedades. Algunos pueden saltar más lejos, uno puede flotar, otro puede realizar un útil doble salto.

La mayoría de los puzles son relativamente sencillos y directos, y por regla general lo único que debes hacer es emplear cada bloque para ayudar a los demás a moverse por las fases, ya sea montando un puente improvisado sobre el agua, o suministrando una superficie adicional para que los cuadrados con saltos limitados puedan llegar a plataformas más altas.

Durante la mayor parte de la partida, no es particularmente complicado. En un par de niveles te rascarás la mollera durante un rato, pero no hay nada que el pensamiento metódico no pueda resolver. Y cuando no ponen tu materia gris a prueba, toca plataformeo. En estos niveles debes navegar entre distintas superficies, activando zonas de presión que abren secciones posteriores. Con unos generosos checkpoints, no tendrás que retroceder demasiado cuando tengas un error, aunque muchas fases se completan a la primera.

Tampoco es que sea un paseo por el parque. Más adelante, cuando las físicas newtonianas se invierten, hay un par de fases que requieren unos cuantos reintentos. De hecho, tuvimos la mayoría de los problemas con fases a mitad del juego, pero una vez conquistadas el ritmo vuelve a subir y el progreso por la parte final del juego es bastante ininterrumpido.

En las últimas fases, nuevos cuadriláteros se introducen para sustituir a los viejos, pero en lugar de contar con las habilidades de los personajes que conocíamos, hay que saltar con estos nuevos cuadrados y rectángulos a través de áreas sombreadas que les otorgan las destrezas a las que ya estábamos acostumbrados (flotar, doble-salto, cambiar gravedad u ofrecer un trampolín que permite a otros personajes saltar aún más alto).

La narración de Wallace que te hace reflexionar introduce a cada personaje y pone sus acciones en contexto. El texto acompaña a cada sección del monólogo, apareciendo en pantalla al mismo tiempo. Cada cuadrilátero tiene sus motivaciones, y aunque éstas tengan a su vez poco impacto directo sobre la partida, las distintas historias y perspectivas son muy simpáticas y aportan mucho a la experiencia general. Sustentando la narración queda una encantadora música compuesta por David Housden. El atento paso de un piano se ve acompañado de sonidos inspirados en el mundo digital, y de cuerdas en alza.

Hay cierta cordialidad y calidez en Thomas Was Alone que no encontrarás en muchos juegos. La narración cuenta con una simpática redacción y una interpretación soberbia, y en muchos aspectos es lo más destacado del juego. Saltar a través de las distintas fases es divertido, y aunque las plataformas proponen cierto reto y hay un par de puzles más concienzudos, nunca se hace insuperable, sino más bien un juego relativamente fácil de completar; no debería llevarte más de cuatro o cinco horas. Luego existe DLC adicional para los que buscan una experiencia prolongada, de modo que si el plataformas indie de Mike Bithell te llena de ternura, siempre tendrás más contenido para cuadrar en tus horas de juego.

Notas adicionales

Gráficos
7 / 10
Sonido
9 / 10
Jugabilidad
8 / 10
Duración
6 / 10
8
Bueno sobre 10 · Gamereactor España
Pros Maravillosa narración. Mecánicas simples y accesibles. Plataformas divertidas. Preciosa banda sonora.
Contras Es corto.
Nota de la red Media de 3 ediciones de Gamereactor
8,0
Gamereactor 8
Gamereactor España 8
Gamereactor Italia 8
Perfil completo 4.807 artículos publicados
8
Bueno Nota de la red en 3 ediciones
Datos del juego
Desarrollador Mike Bithell
Editor Curve Studios
Probado en Multi
Género Platform, Puzzle
Plataformas
PC PS3 PS Vita Ipad Xbox One PS4 Wii U Nintendo Switch
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