THQ acaba de presentar unos resultados financieros trimestrales ante sus inversores nada positivos, por eso acaba de anunciar un giro en su forma de atacar el mercado tradicional de videojuegos.
La primera víctima ha sido su franquicia Red Faction, que ya quedó por debajo de las previsiones con la entrega Guerrilla y ha vuelvo a ser un fiasco con Armageddon. Aunque el CEO de THQ, Brian Farrell, no culpa al trabajo realizado por los desarrolladores.
"En el negocio tradicional actual, dirigido por los grandes hits, incluso los juegos muy perfeccionados con un seguimiento razonable como Red Faction encaran una barrera que cada vez está más alta", dijo Farrell ante sus inversores.
De cara al futuro su estrategia pasa por combinar ese trabajo de calidad con una fuerte diferenciación creativa y de producción y campañas de marketing agresivo capaz de llegar a un gran grupo de jugadores.
Su siguiente intento ya tienen nombre y apellido, es Saints Row: The Third.