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Análisis de Toem

Coge la cámara, nos vamos de viaje para descubrir algo único.

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Entre otras cosas, 2020 dejó claro que un juego relajado y tranquilo puede ser como un bálsamo en los tiempos más complicados. Animal Crossing ha sido el máximo exponente de ello, o al menos en el mainstream, pero no es el único que ha explorado o explorará estas corrientes de juego más tranquilas, esas que te hacen sentir como delante de una chimenea oyendo la lluvia golpear en la ventana. Toem es otra clara muestra de lo que digo.

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Desarrollado por el estudio sueco Something We Made, este juego es una aventura repleta de puzles en la que tus "armas" son tu ingenio y una cámara de fotos antigua. Una historia sencilla, la de una joven criatura que parte desde casa de su abuela en una expedición para vivir la magia del TOEM, un acontecimiento especial que tiene lugar en una elevada montaña, y que muestra lo única que es desde el primer momento.

Porque, aunque aquí todo va de inmortalizar momentos, de convertir un modo foto en gameplay, Toem no tiene color. Todo está dibujado a mano en blanco y negro (o grises) y con una vista aérea que, aunque isométrica en principio, puedes rotar a tu gusto o incluso alejar y acercar. Confía plenamente en lo excéntrico, único y en ocasiones cercano de su diseño y su atmósfera para mostrarnos primeros planos de personajes completamente planos sin pudor alguno. Incluso aunque a veces la resolución le juegue malas pasadas.

Con esa premisa, y tu meta de subir a la cima de una montaña, visitas diferentes zonas cogiendo el autobús y superando desafíos. Ahí está el auténtico jugo de este juego, aunque su unicidad está en su atmósfera y personajes. Cada nuevo lugar al que llegas (el bosque, la playa, la ciudad o la montaña, inspirados en entornos escandinavos) tiene una serie de criaturas de lo más variopintas que te piden llevar a cabo diferentes tareas a cambio de sellos.

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Aunque se echan en falta más y nunca son del todo claras. A veces solamente tienes que fotografiar algo que encaje con lo que quieren, otras tienes que dar con algún objeto y otras, tienes que sacar la cámara para encontrar algo gracias a su zoom dinámico, una función que nombran y alaban como si fuera tecnología del siglo XXXII. La cámara, por cierto, se puede mejorar con un trípode o con el accesorio que todo amante de la fotografía querría tener: una bocina.

Superar estas tareas no es por amor al prójimo, sino para viajar gratis en el autobús hasta tu próximo destino. Cada "nivel" o pequeña región exige acumular una serie de sellos para poder abonarte tu próximo viaje sin pagar. Así, acabas hablando a gritos con un escalador sordo, ayudando a un globo a celebrar su fiesta de cumpleaños, jugando con un fantasma trilero, echando un cable a una influencer de comida, buscando monstruos, haciéndote boy scout, ayudando a una agencia de espías o colándote en una pasarela de moda. Y me dejo muchas, pero que muchas cosas de lo más locas.

Todo eso mientras vistes con un calcetín mojado, un dedo de espuma, unas gafas de sol o unos zuecos. La personalización da para disparates propios de un juego como este, pero lo hace con cierto sentido. Por ejemplo, las gafas de sol te ayudan a ver a los fantasmas, el abrigo te permite sacar la cámara en la nieve sin que te tiemble el pulso o ahí tienes la escafandra, necesaria para bucear. Nada carece de utilidad, aunque sea para sonreír viendo a este personajillo con semejantes pintas.

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Con esas cartas, y con la de una personalidad propia de un cuento infantil repleto de guiños a los adultos, es con las que juega Toem. No es en absoluto una experiencia exigente o completa, de hecho brilla por eso. Te da aire, te deja explorar tranquilamente y equivocarte si quieres a la hora de resolver los pequeños rompecabezas que te propone. No importa que te falte un sello para seguir, puedes parar a hacerte un selfie, fotografiar a esos trabajadores estresados, a una mariposa o a esa abuelita que ha volcado el coche intentando hacer virguerías con él.

Claro está, también piensa en quienes van a exprimir cualquier rincón. Por eso siempre hay más sellos a obtener aparte de los necesarios para el billete de autobús, también un compendio de personajes y animales y fotografías únicas de cada lugar. Al final, Toem no acaba cuando contemplas su mágico fenómeno, la partida sigue tras esto. Toem acaba cuando decidas colgar la cámara.

Y es difícil, porque sus personajes son de lo más entrañables. Puede que algunos den pistas demasiado vagas, pero todos tienen algo especial. Sea por su diseño, por sus líneas o por los encargos que te hacen, es difícil olvidar a cualquiera de ellos, a esa modelo que sale a desfilar con un sombrero de papel o a la banda callejera que te mancha el objetivo. Es difícil olvidar este breve viaje. Es difícil olvidar a Toem porque, a pesar de sus carencias, es único.

Toem
08 Gamereactor España
8 / 10
+
Su atmósfera atrapa desde los primeros segundos. Algunos puzles son bastante ingeniosos. Perfecto para relajarte.
-
La localización no es especialmente buena. Algunas pistas son demasiado vagas. Se hace corto. Algunos primeros planos se estropean por la falta de resolución.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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