Sí, el nuevo héroe de Overwatch es un hamster. Se llama Hammond y cuando se suba en su máquina de combate se le conoce como Wrecking Ball. Al fin y al cabo, tiene la potestad de convertir u robot en una bola de demolición y de subirse en ella cual Miley Cyrus. Pertenece a la categoría tanque, pero gracias a sus habilidades es capaz de desplazarse momentáneamente a gran velocidad.
Lo que por momentos parecía una broma ha quedado confirmado y corroborado en el tráiler que explica cómo un roedor puede ser un personaje jugable. Todo es causa de los experimentos de adaptación de animales que se estaban llevando a cabo en la Colonia Lunar Horizonte y que provocaron cambios físicos y también hiperdesarrollo cerebral, como es este caso. Podéis leer su historia completa más abajo.
Transformado en Wrecking Ball, sus armas son los Cañones cuádruples, la Bola arrolladora con la que avanzar más rápido, el Gancho garra, de desplazamiento y ataque, y el Campo de minas que lanza a su alrededor. Su habilidad de resistencia es el Escudo adaptable, que es más fuerte cuantos más enemigos haya a su alrededor. Y su ataque especial es el Impacto demoledor, una caída en picado que inflinge daño y provoca desplazamiento a los enemigos.
Es el sexto tanque que entra en escena y Blizzard tiene una misión para él dentro del meta. Sus capacidades han sido diseñadas para echar abajo los planes de las formaciones enemigas, afectando tanto a la retaguardia como a la vanguardia, sobre todo a los héroes más vulnerables. La propuesta de combate se mixta, tanto defensiva como ofensiva. Si tenéis dudas de cómo funciona, echad un vistazo al vídeo o probadlo por vosotros mismos, porque ya está en los servidores PTR de PC. Para el resto, como es habitual dos o tres semanas más de espera.
¿Qué os parece estética y tácticamente Wrecking Ball?
«Cuidado con el hámster».
En uno de los numerosos experimentos que se llevaron a cabo en la Colonia Lunar Horizon, los animales recibían una terapia genética para evaluar su adaptación al hábitat de la luna durante largos periodos de tiempo. Uno de los efectos secundarios que nadie se esperaba fue que muchos de ellos presentaron un crecimiento excepcional en su tamaño físico y funcionamiento cerebral. La mayoría de los sujetos de las pruebas eran gorilas u otros primates, pero había excepciones, como un hámster llamado Hammond.
La inteligencia de Hammond aumentó como la de los demás y empezó a interesarse por el mundo que lo rodeaba. Hammond solía escaparse a diferentes partes de la base lunar para la sorpresa y perplejidad de los científicos. Aunque siempre lo encontraban y lo devolvían a su celda, nunca averiguaron la finalidad real de estas escapadas nocturnas: no sabían que Hammond estaba ocupado aprendiendo por sí mismo habilidades mecánicas, que pronto le vendrían muy bien.
La colonia acabó en el caos más absoluto cuando algunos gorilas se sublevaron contra los científicos humanos y tomaron el control. No obstante, no todos los animales participaron, y uno de los gorilas, Winston, estaba planeando escapar a la Tierra. Hammond vio su oportunidad: se fabricó una cápsula improvisada y la enganchó a la nave de Winston al despegar. Al entrar en la atmósfera de la Tierra, Hammond se desenganchó y aterrizó en otra ubicación: las yermas tierras del desierto australiano.
Hammond modificó su cápsula de escape para entrar en el campo de batalla mecánico de La Chatarrería. Con el nombre de Wrecking Ball, fue subiendo de rango hasta que consiguió llegar de contendiente hasta campeón, y su identidad siguió siendo un misterio para todos. Gracias a sus ganancias, Hammond pudo mejorar su mecánica lo suficiente como para sobrevivir a los peligrosos caminos controlados por los chatarreros del desierto.
Ahora Hammond es libre para viajar y hacer lo que le apetezca y está explorando el mundo y buscando aventuras por el camino.