Produzcan sus películas en Estados Unidos o les costará caro estrenarlas allí. Ese es el mensaje de Donald Trump a la industria cinematográfica al declarar su intención de introducir un arancel del 100% sobre todas las películas producidas fuera de Estados Unidos. Según Trump, la medida es necesaria para salvaguardar la producción cinematográfica estadounidense.
En Truth Social, el presidente escribió:
"Nuestro negocio de producción cinematográfica ha sido robado a los Estados Unidos de América, por otros Países, igual que se roba un caramelo a un bebé. California, con su débil e incompetente Gobernador, se ha visto especialmente afectada. Por lo tanto, para resolver este problema interminable desde hace mucho tiempo, impondré un arancel del 100% a todas y cada una de las películas que se hagan fuera de Estados Unidos".
Las reacciones fueron inmediatas. Las acciones de Warner, Netflix y Paramount cayeron bruscamente mientras los inversores esperaban que se aclarara cómo se aplicarían esos aranceles, si es que tienen alguna base legal y si el presidente puede actuar sin la aprobación del Congreso.
