El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha discutido con sus asesores la posibilidad de retirar algunas tropas estadounidenses de Europa, según un alto funcionario de la Casa Blanca, mientras las tensiones con los aliados de la OTAN siguen aumentando. No se ha tomado ninguna decisión definitiva ni se han solicitado planes formales al Pentágono.
Las conversaciones reflejan la creciente frustración en Washington por lo que Trump considera un apoyo insuficiente de los miembros de la OTAN en cuestiones clave, como asegurar el Estrecho de Ormuz y respaldar las ambiciones geopolíticas estadounidenses, como Groenlandia. Las conversaciones se producen poco después de una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que no consiguió aliviar significativamente las tensiones.
Estados Unidos tiene actualmente más de 80.000 soldados destacados en toda Europa, constituyendo un pilar central de la seguridad del continente desde la Segunda Guerra Mundial. Una retirada parcial reduciría los compromisos estadounidenses sin abandonar formalmente la OTAN, aunque podría tensar aún más la alianza en lo que los funcionarios describen como uno de sus momentos más frágiles en décadas.