Hay muchos estudios que dicen que jugar es bueno para la salud, o para las habilidades como los reflejos, la orientación y la concentración, y otros que demuestran que el abuso es pernicioso, como el de tantas otras sustancias. Pero de ahí a que te puedan salvar la vida, como la ha ocurrido a un chico estadounidense, hay un mundo y un hilo de fortuna.
Una joven llamada Dia Lathora de Texas, Estados Unidos, y otro llamado Aidan Jackson de Cheshire, Reino Unido, estaban jugando online el dos de enero de este nuevo año y charlando. De repente, el británico de tan solo 17 años dejó de responder y provocó que su compañera de partidas se alarmara, como cuenta la radiotelevisión pública BBC. Entonces decidió llamar a las emergencias de su ciudad, que no dudaron en personarse en su domicilio.
Los padres de Jackson estaban en la casa, pero no se había enterado de que su hijo estaba sufriendo convulsiones junto a su PC. Alertados de la situación, lograron enviar a tiempo a un equipo médico para que lo estabilizara y salvara su vida. Una pequeña historia entre tantas otras de toxicidad para recordar que no todo es negro o blanco en el mundo de los videojuegos.