La industria del videojuego británica recibió el foco de atención durante la final de anoche del 'reality show' británico The Young Apprentice (el joven aprendiz).
El programa televisivo, protagonizado por varios jóvenes aspirantes (16 y 17 años) con buena mano en los negocios, propuso como prueba final crear un videojuego online e impulsarlo con una campaña de publicidad viral. Los frutos de su trabajo fueron después presentados a diversos profesionales del sector y 'Lord Sugar'.
El juego vencedor, Piggy Panic, fue la invención de la emprendedora Zara Brownless, quien finalmente se hizo con el premio de financiación de 25.000 libras (casi 30.000 euros).
La asociación del comercio británico de videojuegos (la UKIE, que comparte semanalmente las cifras de ventas de juegos en territorio inglés), fue la mayor impulsora de la creación de este concurso, prestando además a los finalistas las herramientas necesarias para afrontar este desafío final.
Más de un lector español se preguntará cuándo se verá algo parecido en las televisiones nacionales, tanto por la idea que se tiene del sector de los videojuegos como por el estilo habitual de los exitosos 'realities'.