HTC sigue por libre. La sorpresa del ecosistema VIVE que estaba animando en redes sociales no era un headset ligero para competir con Oculus Quest 2. Todo lo contrario, su plan sigue siendo apostar por la calidad sin mirar demasiado el precio, así que ha lanzado otros dos accesorios para seguir engordar a su Vive Cosmos Elite: Vive Tracker 3.0 y Vive Facial Tracker, ambos a la venta desde ya.
Vive Tracker son pequeños acoples que se pegan al cuerpo o a objetos para dotar de reconocimiento físico a ese elemento y que sea integrable en el entorno virtual. Puede ir unido a brazos, muñecas y tobillos o a una raqueta, por poner dos ejemplos. Vive Tracker 3.0 es más pequeño, más ligero y la batería dura un 75% más según la ficha técnica del producto. Sale por 139 euros la unidad en su tienda online.
El periférico de reconocimiento facial es un dispositivo capaz de reconocer 38 expresiones y movimientos de la cara con precisión y a tiempo real para trasladarlos a la pantalla (11 milisegundos de retraso según el fabricante asiático) gracias a sus dos cámaras y su sensor infrarrojo. El kit de desarrollo ofrece soporte tanto para Unity como para Unreal Engine, aunque su uso en videojuegos parece poco probable. Es compatible con varios modelos del ecosistema VIVE y también cuesta 139 euros.
Esta vez HTC ha tratado de promocionar sus nuevos añadidos como periféricos versátiles y válidos en todos los sectores, aunque con el coste de montar un set completo, se aleja del perfil gamer. Además de en videojuegos, ha recordado que VIVE tiene usos en la industria, la producción de cine o los deportes.
