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Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

Análisis de Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

Un genial juego de matanza de demonios táctica y por turnos, aunque los arañazos en su armadura son más pronunciados de lo que parece.

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A juzgar por el número de descargas, muchos aficionados de Warhammer 40.000 (40K para abreviar) han jugado a Space Wolf en móviles. La verdad es que es un buen juego de estrategia por turnos, que recuerda a XCOM. Aunque sea de 2015, sigue teniendo cierto éxito y, al parecer, esto hizo que alguien en Complex Games pensara que sería buena idea llevar la fórmula a ordenadores. La idea era prometedora, pero no puedo negar que estuviera nervioso ante el resultado final, porque no recibimos el código para probar el juego hasta la misma tarde de su lanzamiento, y eso suele ser muy mala señal.

Antes de que alguien piense que está mal escrito, no. Daemon está bien escrito. Es una forma ded indicar que los demonios de este universo no son a los que acostumbramos, ya que pueden ser tanto buenos como malos.

En Warhammer 40K: Chaos Gate - Daemonhunters juegas como el recién nombrado líder de los Caballeros Grises, una orden especial de los Marines Espaciales, supersoldados hasta arriba de esteroides, con dos corazones y que pueden escupir ácido. Aunque con un giro de tuerca más, porque son Psíquicos, los magos del universo 40K, y tienen como objetivo principal matar a todo lo que se arrastre fuera del Immaterium, una especie de universo paralelo en el que las emociones de todos los seres vivos fluyen como en un vasto océano y en el que, cuando hay suficientes emociones negativas (o buenas), se crean seres pensantes que harán lo posible por materializarse en la realidad, o simplemente se volverán tan poderosos que podrán influir en el mundo real y hasta convertirse en dioses. Con esa premisa, te toca llevar el cerebro de Gandalf, en el cuerpo del Capitán América, enfundado en la armadura de Iron-Man (todo esto multiplicado por 10) para luchar contra demonios creados por emociones negativas. Por si no os habíais dado cuenta, todo en 40K es un pelín exagerado.

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Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters
Warhammer 40,000: Chaos Gate - DaemonhuntersWarhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

La mala suerte hace que una de las Inquisidoras del Imperio crea que debería llevar la voz cantante, a pesar de que tu nave no va demasiado bien después de una larga campaña contra hordas de demonios. Sin quererlo, te toca investigar y derrotar a una plaga de podredumbre en un sistema solar cercano, y averiguar qué la está causando (la mayoría de los que jugáis Warhammer ya sabréis el qué). ¿Y cómo se hace eso? Bueno, teniendo una potencia de fuego superior, por supuesto. De hecho, cuando llevas ya un rato jugando puedes desbloquear mi arma favorita, Exterminatus, que hace cosas tan sencillas como exterminar planetas enteros. Básicamente, tienes que enviar a tu equipo de combate (formado por cuatro soldados) a las misiones y, cuando han recibido demasiadas palizas, sustituirlos por otros. Pueden morir de forma más o menos permanente, por lo que es importante no sacrificar a tus mejores personajes en misiones que casi sabes que van a perder. No obstante, hay un sistema de niveles y de equipamiento, por lo que tampoco es del todo buena idea cambiar mucho de personajes.

Controlas a estos supersoldados, normalmente a cuatro de ellos que llevan armadura Aegis y que, mediante el uso de Puntos de Acción y de Voluntad (aparentemente matar requiere fuerza de voluntad aunque seas un supersoldado al que llevan 500 años lavando el cerebro) deben equilibrar el uso de armas convencionales, de proyectiles y cuerpo a cuerpo cargadas de energía psíquica. Cada vez que usas estas últimas vas cargando un 'debuff' que reduce bastante las posibilidades de tus unidades en combate. Con las armas, dentro de lo razonable, en realidad hay bastantes opciones, aunque algunas como el lanzallamas a veces pueden causar más problemas de los que resuelven. Dado el número de enemigos, siempre es buena idea tener esta arma a mano, junto con otras de alta precisión y daño máximo, así como granadas, que pueden usarse junto con varios ataques automatizados. Gracias a esto, puedes hacer que tus enemigos salgan volando por los aires tanto si se activa el disparo automático como si no, y sin que cueste puntos de acción. ¡Gloria bendita!

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El tutorial de juego podría haber sido un poco mejor porque, aunque las cosas se explican razonablemente bien, si no estás del todo familiarizado con el formato, no podrás evitar tener muchas preguntas. Afortunadamente, si has probado XCOM o Gears Tactics, conoces Overwatch y entiendes bien los puntos de acción y el sistema de coberturas, te será fácil cogerle el punto.

Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters
Warhammer 40,000: Chaos Gate - DaemonhuntersWarhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

El juego es desafiante. Bueno, es bastante difícil, y jugar en los niveles de dificultad más altos hará que digas bastantes palabras que avergonzarían hasta a un muerto. Aquí cada error se castiga con dureza, y hay que aceptar que, aunque en teoría se pueda jugar con cierta libertad, en la práctica no es así. Hay que llevar unidades equilibradas, acordarse mucho del Aegis, del cuerpo a cuerpo y medir cada movimiento al milímetro.

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El juego tiene cuatro clases básicas: Purgador, tu principal fuente de pólvora, balas y llamas; Apotecario, una especie de médico de campo que retira los órganos sobrantes de los soldados caídos para construir otros nuevos; Interceptor, un explorador capaz de teletransportarse y usar armas pesadas y muy dañinas; y el Justicar, un auténtico tanque que puede llevar la Armadura de Exterminador, la mejor de todo el juego.

Entre las misiones de combate como tal, toca hacer investigaciones de combate y campañas, asegurarse de que la nave Baleful Edict tenga todos sus sistemas funcionando y mejorarlos, e informar cada dos meses al jefe, Vardan Kai, al que pone voz ni más ni menos que Andy Serkis. Debo admitir que, aunque sabía de antemano que era él, me costó darme cuenta. Vas a querer llevarte bien con él, ya que es una fuente de recursos que te facilita obtener nuevos soldados y armas de Titán, luna donde él y toda la orden de la que formas parte residen. Sí, hay que gestionar recursos y, además, la experiencia de cada soldado, que se debe usar con inteligencia para adaptarlos bien a tu estilo de juego y a cómo usas cada clase. Por ejemplo, he equipado a algunos de mis soldados normales con aparatos que les permiten curarse a sí mismos y a los demás, mientras que mi Apotecario era capaz de hacer desangrar a sus contrincantes a una velocidad pasmosa.

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Aun así, tengo algunas críticas. La primera es que las expresiones faciales son un poco extrañas, además de muy estáticas, cuadradas y caricaturescas. Recuerdan mucho a Warcraft 3, con unos colores brillantes que no desmerecen. La variedad de enemigos, sobre todo los humanos, es muy limitada, por decirlo con amabilidad. Ni siquiera se han molestado en mover cicatrices u otros detalles, son casi un calco. No hay apenas esfuerzo en este frente ni tampoco en el de misiones, sobre todo al principio. Los escenarios cambian, pero los objetivos, los enemigos y el paisaje, en gran medida, son casi idénticos.

Por otra parte, el juego es bastante exigente. Incluso con una RTX 3080 Ti he notado importantes caídas de fps, sobre todo en los menús, aunque en mi mundo, 80 fps a 4K son muy poco. En otros momentos ha llegado a más de 140 fotogramas por segundo, pero me niego a creer que este juego sea tan exigente, seguramente el problema sea la optimización. En cuanto a errores, solo he tenido un problema durante toda mi partida.

Con lo que sí veo ciertos problemas es con el 'lore' y los mitos de 40K y los eventos del juego. Estoy de acuerdo en que debe ser un juego para PC y que puede ser difícil, pero me cuesta aceptar que solo una clase pueda usar la Armadura de Exterminador, y no tiene sentido que un humano normal y corriente pueda soportar que le corten la cara con una motosierra espacial de más de un metro de largo y dientes especialmente endurecidos, o ser golpeado en la cabeza con un martillo impulsado por los músculos de un supersoldado de 450 kilos capaz de levantar una tonelada. Tampoco tiene sentido que las balas de una ametralladora o las granadas de choque estándar causen problemas a alguien que va de Exterminador, con una armadura que, según la literatura de este universo, es literalmente "un tanque viviente". Puede que estas cosas no te sean una molestia, pero estos juegos están hechos para gente como yo, y estos baches son difíciles de tragar. Aunque, ¿sabéis qué? Vamos a dejarlo ahí.

Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters
Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

Durante la partida pueden surgir algunos bugs, aunque no han sido muy flagrantes y entiendo que las actualizaciones los arreglarán. Volviendo a las mecánicas, todo el abanico de factores estratégicos que debes tener en cuenta, como asegurarte de estar bien a cubierto, implica que tus supersoldados nunca se van a sentir totalmente tranquilos, principalmente porque tardan mucho en recuperarse. Tienes que pensar con mucho cuidado y detenimiento qué vas a hacer, como en un juego de 40K normal. Y es precisamente esto lo que hace que, a pesar de todo, sea irremediablemente adictivo.

Que los óleos sagrados bañen mi armadura, y que brillen las runas de mi martillo: ¡Los demonios sangrarán! O lo que sea que salga de ellos cuando les haces varios agujeros en contra de su voluntad.

08 Gamereactor España
8 / 10
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