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Wolfenstein II: The New Colossus

Análisis de Wolfenstein II: The New Colossus para Nintendo Switch

Matar nazis donde quieras, cuando quieras y como quieras. ¿Hay un plan mejor?

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Hace años, un juego como Wolfenstein habría sorprendido, como lo hizo en la época de los viejos 386, por meternos en una cámara en primera persona y disparar a diestro y siniestro moviéndonos por caminos laberínticos. Ahora, la sorpresa viene por cómo trata a los villanos, por cómo vende la violenta premisa de patear nazis y acribillarlos; pero también por esas casualidades que rodearon a su lanzamiento en 2017, coincidiendo con cierto movimiento ideológico estadounidense que muchos llegaron a señalar como orquestado como campaña publicitaria.

Circunstancias de la vida, un videojuego que trata sobre cómo la ideología nazi logra extenderse por el mundo e imponer su yugo al ganar la Segunda Guerra Mundial gracias a una tecnología misteriosa, coincidía en su llegada con algo mucho más real, pero muy similar en cuanto a ideología. La vida, a veces, es así de juguetona.

Wolfenstein II: The New Colossus

Casualidades aparte, Wolfenstein II: The New Colossus era y es más que un juego de matar nazis. La secuela del reboot, desarrollada por Machine Games, supuso una aventura fascinante, apoyada por un reparto repleto de personalidad, con una brutal carga crítica y una sátira constante no solo a clichés del cine, sino también a esa corriente de pensamiento que logró desatar una guerra en los años 40. Un frenesí de acción, una muestra del amor de Bethesda por los shooters pensados para el jugador solitario y un total despiporre de plomo y pólvora en el que cuelan locuras del calibre de conspiraciones extraterrestres. En resumen, un título que nos encandiló y nos obligó a darle un más que merecido 9 sobre 10.

Ocho meses después de su lanzamiento, esta historia digna de película de Tarantino, que nos encierren si B. J. Blazkowicz (el protagonista) no recuerda a Hugo Stiglitz de Malditos Bastardos, llega para darse a conocer ante el público de una consola joven. Wolfenstein II está a punto de aterrizar en Nintendo Switch, con una propuesta de juego que permanece igual de sólida que la original, pero con el añadido de la portabilidad y un control por movimiento que es pura delicia.

No vamos a profundizar demasiado en sus mecánicas o argumento porque ya lo hicimos a la hora de analizarlo; pero a la hora de hablar de esta versión en Switch, tenemos que dejar claro que hay diferencias, y que están ahí por cuestiones obvias. Quien se acercara en su momento a esta historia y lo haga ahora Joy-Con en mano verá que se han tenido que hacer determinados sacrificios para mantener esta masacre de nazis al mismo ritmo que en el juego original. Aspectos como la tasa de fotogramas y la calidad de imagen en general se han visto reducidos para que la híbrida pueda moverlo todo sin romper la experiencia de juego, manteniendo el tipo sorprendentemente.

Wolfenstein II: The New Colossus

Que la pequeña consola de Nintendo es más capaz de lo que pensamos cuando está en las manos adecuadas es algo que nos va quedando más claro con el paso de los meses. Panic Button, que ya ha demostrado sus dotes con Rocket League o DOOM, lo ha vuelto a hacer con Wolfenstein II. Un recorte en iluminación, un tijeretazo en el framerate (de los 60 originales a los 30 de ahora), un par de ajustes en texturas y una resolución variable, a veces bastante acusable, son las principales artimañas en las que se ha apoyado el estudio para que podamos disfrutar de matar nazis donde queramos, cuando queramos y como queramos. Y lo mejor es que, una vez estás en plena refriega, se te olvidan por completo esos ajustes y ese empobrecimiento visual, porque te lo estás pasando bien descargando adrenalina, liberando tensiones con una ametralladora en cada mano y machacando a hachazos a todo lo que se te acerca, o buscando patatas para un cerdo.

Pero también añade cierta torpeza si no se configuran los parámetros debidamente. Los tiroteos y la curva de dificultad de este juego son algo tan ajustado que cualquier impedimento, por pequeño que sea, podría romperlos por completo. La implementación del apuntado con giroscopio se encuentra disponible desde el lanzamiento, a diferencia de lo que pasaba con el shooter infernal de Bethesda, y ni que decir tiene que es una mejora sustancial con respecto al uso de los joysticks. No obstante, hace que la ayuda a la hora de apuntar se convierta más en un estorbo que en algo útil; incluso a veces el sistema de cobertura automática (botón de apuntar cerca del borde de un obstáculo) puede complicar las cosas. Desactivar la primera es algo fundamental para disfrutar bien de mover el Joy-Con para apuntar a esos cascos que quieres volar.

Y quien dice volar, dice calcinar, desintegrar o reventar. Hay un buen arsenal ahí, esperando a que lo pruebes y le saques partido en tu cruzada por liberar al mundo del III Reich desde ese submarino que hace las veces de 'hub'. Quizá no sea algo tan variado como cabría esperar, pero sí con las suficientes mejoras y tipos distintos como para hacer divertida la experimentación. Además, la combinación de dos armas (una en cada mano), resulta hasta más natural cuando llevas los Joy-Con también en cada una. Sabemos que es imposible simular una experiencia así en la vida real; pero, eh, esto se le acerca bastante.

Wolfenstein II: The New Colossus

Echamos en falta una mayor ayuda para entender qué ha pasado antes de esta entrega, ya que tratan de resolverlo de regular forma con la secuencia introductoria; también los 4 DLC lanzados en los últimos meses, que no se han incluido en esta versión; e incluso seguimos topándonos con un problema del original: la confusión a la hora de llegar a ciertos objetivos (cuántas vueltas habremos dado por los camarotes buscando a ese personaje que nos dicte la siguiente misión por la que salir ahí fuera). Pero, por otra parte, que tengamos la libertad de sacar la consola del Dock para seguir pegando tiros allá donde vayamos es algo que nos puede. Los recortes en el apartado técnico son mucho más acusados jugando en Modo Portátil o Table-Top (este último, perfecto para apuntar con los pequeños mandos); aunque no son realmente perceptibles y logran que se mantenga una tasa de fotogramas indispensable en un juego de este tipo. No hay caídas, no hay problemas por toparse con escenarios cargados de personajes y elementos. Sigues pudiendo apuntar, correr, saltar y disparar con la misma soltura en el sofá o en la parada del autobús.

Wolfenstein II ya era todo un coloso hace casi un año, y meter a un gigante como este en una consola de poco más de 6 pulgadas no hace más que impresionar. Ser Terror Billy era y es la excusa perfecta para desquitarte tras un día complicado mientras salvas al mundo del nazismo con una escopeta en la diestra y un rayo láser en la zurda. Hay pocos juegos que resulten tan satisfactorios y divertidos como la obra de Machine Games, que pone sobre la mesa un batido hecho con ritmo, personalidad y mecánicas, a lo que ahora se añade una capa de control mejorado y una guinda de portabilidad. Era un juego de sobresaliente, es una adaptación sobresaliente.

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Wolfenstein II: The New Colossus
09 Gamereactor España
9 / 10
+
El control por giroscopio le viene como anillo al dedo, mantiene el tipo bastante bien a nivel técnico, te lo llevas donde quieras.
-
Añadir los DLC habría sido un punto a favor, falta de información con determinados objetivos, que no te guste matar nazis.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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