Parece que, a diferencia de la estrategia seguida con sus anteriores videoconsolas, tanto Microsoft como Sony enfocan la nueva generación de modo que puedan cubrir gastos e incluso hacer caja con el hardware bastante pronto.
AllThingsD ha contado con los datos de la firma de investigación IHS tras abrir y desmontar una PS4 y una Xbox One para calcular el coste de sus componentes internos. IHS estima que los componentes de una Xbox One cuestan 471 dólares (PS4 se queda en 381), siendo al parecer el sensor Kinect la mayor diferencia (75 dólares). Las consolas se venden en EEUU por 399 dólares (PS4) y 499 dólares (Xbox One), pero lógicamente factores como los gastos de envío, el marketing o el margen de beneficio de las tiendas también cuentan a la hora de evaluar lo rentable que es una pieza de hardware. Con todo, hay que señalar que, cuando un fabricante lanza tan cerca de cubrir los gastos de fabricación, una vez se estabilice la producción y los componentes bajen de precio, las primeras ganancias llegan poco después.
Los componentes de un mando de Xbox One se estima que cuestan unos 15 dólares, mientras que el elemento más caro de una Xbox One sería el chip combinado de GPU y CPU de AMD, con un precio sobre los 110 dólares (10 más que la estimación del componente homólogo en PS4).
Naturalmente, todo esto son estimaciones y asunciones, pero pueden servir para hacer una idea sobre los costes de producción de las nuevas consolas 'next-gen' de Microsoft y Sony.